Entrevisto a Abel Azcona. Para mí es un Artista, aunque él se va a definir de una manera mucho más específica en las siguientes líneas. Tiene 29 años y muchas vidas vividas. Por los poros chorrea emociones, expresa y proyecta energía hasta por teléfono. Hablamos de arte, de compromiso, del sentido de la vida, del sentido de la muerte, de la acción, de respuestas. Me describe a la perfección distintas realidades: porque las ha vivido para contarlas, para criticarlas, para destruirlas y sobre todo, para superarlas.

Su cabeza va muy rápido. Enlaza conceptos una y otra vez, y otra, y otra. Sinestésico y visual. Entre líneas un grito desesperado: amor. Pero no cualquiera, sino del puro. Y mientras busca esa pureza va arrasando con la maleza para despejarnos el camino. Dice que morirá joven. Y yo espero que dure muchos años, nos vendría muy bien tenerle de Ministro de Cultura.

Revoluciona las calles, levanta los faldones de los curas pederastas diciendo Amen, cubre de tierra a los vivos para rendir homenaje a los muertos Enterrados, se hormona y se prostituye en la calle, se desnuda, te besa, te recibe en la habitación de un hotel y hace que tu agorafobia se esfume viendo pasar las horas, bucea y analiza hasta crear una memoria deconstruida. Entre las sombras denuncia el abuso infantil, pone cara a los invisibles, se alimenta (feed me) para encontrar la esencia de la maternidad cortando el cordón umbilical con el peseshkef.

 


abel-azcona
Viñeta de Iñaki y Frenchy.

¿Cómo definirías el arte?

Para mí es la herramienta política y social a través de ciertos criterios estéticos, o a veces no tanto, que puede crear cambios a nivel social, político, desde una perspectiva crítica.

 

¿Es una terapia?

Más bien herramienta de autoconocimiento. Es un proceso catártico. No me gusta la palabra “terapia” en este contexto.

 

¿Por qué?

La terapia implica cura. Y hay factores que no se pueden curar, puedes aprender a convivir con ellos. Curar no me gusta.

 

¿En qué momento empieza tu obra? 

Es paralelo a la destrucción. Mi infancia está marcada por la destrucción continua: mi madre era prostituta, drogadicta; sufrí un proceso de adopción muy brutal. Desde muy pequeño, cuando aún estaba en los pisos de acogida comencé a pintar, a hacer teatro… Y fue a los 16 años, cuando tuve un intento de suicidio, cuando me diagnosticaron un trastorno límite de la personalidad. Creo que en aquéllas circunstancias fue cuando me planteé un proceso creativo. Desde ese momento el arte es la herramienta política y social que me sirve de catarsis individual.

El arte es la herramienta política y social que me sirve de catarsis individual

¿Y funciona?

Para mí sí. Trabajo sobre mí mismo. Si no hubiera encontrado el arte no estaría vivo. Hace años, casi sin quererlo, esta catarsis íntima se abrió y puedo decir que se ha vuelto colectiva. A veces un detonante de factores de mi infancia (como la relación con la iglesia católica o los abusos de niños) pueden acarrear una controversia social y dar lugar a una pieza creativa. Por ejemplo, he hecho procesos críticos con distintas religiones, no sólo con la católica. Recientemente, he sido la excusa para que la iglesia católica ponga de manifiesto lo bien que se le dan las performances, por ejemplo cuando los curas han salido a la calle a protestar contra mis obras, o han montado campañas que utilizan las caras de dos señores famosos que son conocidos por torturar animales (un torero y uno de los integrantes de los Morancos). Entiendo que arte es el hecho de que 20.000 personas estén en la calle. Esto es una pieza. Ellos (la iglesia católica) lo han convertido en una obra maestra.

 

¿Qué disciplinas trabajas?

Me gusta más el concepto “contemporáneo” que el de “artista”. Creo que define mejor cómo me identifico: en este momento un artista debe tocar varios temas, trabajar de manera completa, abordar cuestiones sociales, políticas es necesario si quieres que tu trabajo tenga sentido. Trabajo con varias disciplinas y mis proyectos son como un rodaje de cine, pues intervienen muchísimas fases, muchas personas, muchos conceptos que se van concatenando. Mi proyecto AMEN, por ejemplo, ha contado con un largo proceso, llegando a rodar grabaciones de misas, y al final se ha convertido en un trabajo global.

 

Siempre recalcas que tus trabajos llevan muchos meses de elaboración, de diseño, de visualización. Trabajas con un equipo y todos tus pasos están muy medidos. Nada que ver con lo que algunos quieren dar a entender cuando te critican. ¿La profundidad de lo que quieres decir les sobrepasa? 

Yo hablo del concepto de arte procesual: piezas que no se cierran porque evolucionan una vez creadas, o piezas que estaban ya abiertas y esperaban ver la luz. Yo nazco con un objeto político, desde que mi madre me parió, tengo una misión de algún modo. Sufro abusos en mi infancia. Vivo de cerca todo lo oscuro de la iglesia católica. Pasa el tiempo y vuelvo a las iglesias, voy a misa, contemplo, me guardo la ostia tranquilamente, presento mi pieza y todo va encajando. Es un proceso que se alarga por todo lo que ha venido después que ha hecho que la obra vaya aumentando su dimensión y su alcance. Aún no ha terminado. Está viva. Y puede terminar con una condena o con una absolución Tiene guasa la palabra absolución…. ¿te imaginas? (risas)

Yo nazco con un objeto político, desde que mi madre me parió, tengo una misión

 

 

Es que es tremendo que tu obra AMEN te haya sentado en el banquillo, cuando precisamente lo que denuncias es que los pederastas deberían ser juzgados…

Da pena que después de 15 años de trabajos íntimos, plásticamente más interesantes…. con exposiciones en museos reconocidos… que al final te des a conocer a un público más amplio por obras como ésta. Cuando quieres denunciar el fundamentalismo religioso es más fácil que termines sentándote en el banquillo por denunciar la pederastia, (que siempre la denunciaré)…. que a alguien se le ocurra investigar lo que denuncias. Pero lo tengo claro, si tengo que entrar en la cárcel, entraré. Porque por muy increíble que parezca, me están pidiendo seis años de cárcel.

 

La cárcel no sería una experiencia del todo nueva para ti. Con la “performance Dark Room” estuviste 42 días encerrado intentando emular lo que se siente dentro del útero.  

Ir a la cárcel, lógicamente, no es algo que yo quiero, pero evidenciaría la situación real de España. Si llegamos a ese punto quedaría cuestionado si tenemos un sistema democrático. He vivido procesos de privación de libertad: he hecho varios proyectos de encierro en países como Colombia, EEUU, España, como empatía a abandonos, casos de maltrato físico que he tenido en mi infancia. Y me han servido para superar muchas cosas. Si llega el caso, esta también sería una oportunidad de crecimiento.

 

Haces referencia siempre a la infancia. Al abuso de menores. Al aborto como el derecho de no nacer. Quizás los menores no estén lo suficientemente protegidos porque no votan. ¿Cómo crees que están los menores en España? 

Cualquier colectivo desfavorecido (menores, enfermos mentales) no está protegido en España, este no es un país de soluciones sino de parches. Al enfermo mental se le medica y se le oculta. Al menor se le encierra en instituciones privatizadas (en muchos casos gestionados por la iglesia católica) y esto hace que crezcan con una herida primaria: después del abandono de la madre es difícil crear un verdadero vínculo con cualquier otra cosa. Desde las instituciones, desde la política, al no buscar la solución real, que es el enraizamiento de esa persona, se ponen parches; no se deja que esos menores sean adoptados nunca en demasiados casos…. Se crean así “niños flotantes”, niños que no tienen vínculos de ningún tipo. Y esta es una de las principales causas de enfermedades mentales. He trabajado con asociaciones en estos ámbitos y sé que se repiten los patrones: fundamentalmente la causa es el miedo al abandono. Una vez más, el problema subyace en el concepto de familia impuesto por la iglesia católica y por el Gobierno que, en medidas de menores no da soluciones.

Cualquier colectivo desfavorecido (menores, enfermos mentales) no está protegido en España, este no es un país de soluciones sino de parches

 

 

Conoces en primera persona la situación de las personas con enfermedades mentales. En una sociedad que las excluye, las teme, las invisibiliza, ¿cuál es tu reivindicación? 

En España prima la ley de la hipocresía. Llevo años trabajando en centros psiquiátricos con chavales, haciendo performance; trabajando mi propio trastorno, y toda la gente de los entornos católicos se han dedicado a insultarme por mi enfermedad. Atacando personalmente, como si esto me quitase la voz. El resultado ha sido lo contrario: yo me empodero con la enfermedad. Considero que como persona empoderada, tengo una enfermedad mental por una herida, abusos y maltratos que he tenido. Y como enfermo me empodero. Creo en el término “resilencia”. El arzobispo ha querido insultarme llamándome “enfermo” e “hijo de puta”. A mi eso me empodera. Somos personas y el dolor puede hacer cambios sociales. Cuando dejemos de ser tan hipócritas podremos avanzar. ¿Por qué digo esto? Porque la iglesia católica conmigo está mostrando toda su hipocresía. Si estoy enfermo, ¿por qué no me ayuda, en lugar de insultarme? Si estoy loco, creo que es por lo que me hicieron ellos cuando yo era pequeño. ¿Quién es el responsable de mi enfermedad? Es paradógico que quien yo denuncio, causante de mi dolor y del de tanta gente, sea quien me ataque por los daños que me crearon. Y que, “para más inri”, me sienten en el banquillo por denunciarlo a través de mi obra.

 

El lunes pasado el Papa Francisco anunció que todos los sacerdotes deberían perdonar a aquéllas mujeres arrepentidas por abortar. Al final van a terminar dándote la razón desde el Vaticano.

Que salga un señor en pijama a decir que hay que perdonar a mujeres que no han hecho nada me parece una gilipollez. Pero en el contexto entiendo que es mejor esto que otra cosa. Siempre he defendido el derecho a no nacer. El aborto es una de las mayores medidas de protección a la infancia que existen. Es un derecho de la mujer, sí, pero por encima de todo, del menor. Nacer por nacer es terrible. Nací con múltiples abstinencias, ocasionadas por la drogodependencia de mi madre; tuve todas las carencias imaginables; mi madre intentó abortar pero no lo consiguió. Y yo ahora defiendo mi derecho a no haber nacido. Nacemos por esta puta herencia eclesiástica, patriarcal y carca. Mi madre me debería haber abortado. Y encima esta gente (los católicos) dicen que el caso de mi madre sería el único que habrían perdonado como aborto. Así, como suena. Esto lo han dicho públicamente con la única intención de hacerme daño.

Me obligaron a nacer…. Comedme con patatas. Tengo muchos factores que les dan miedo. Hablo con derecho. Lo que yo critico ha sido el sufrimiento en mi vida. He estado vinculado al Opus Dei durante años, lo conozco todo desde pequeño; lo he vivido desde muy cerca. He tenido tiempo para empoderarme y conocer de primera mano el proceso. Por eso les asusto.

Lo peor que puede pasarme es que me condenen y hacer de mi condena otra obra que convertirán en algo más grande de lo que yo imaginé cuando comencé este proceso. En España esto se ve de una manera muy distinta a como se ve desde fuera.

Que haya que perdonar a mujeres que no han hecho nada me parece una gilipollez

 

Todo cambia cuando se pasa la frontera. De hecho, eres uno de los artistas contemporáneos españoles con mayor reconocido prestigio internacional…

Soy el artista con más exposiciones individuales en todo el mundo. Más de 185 exposiciones en 45 países. Hasta 2018 tengo cerradas más de 200 exposiciones.

 

Y en España, ¿Se reconoce tu trabajo como se merece?

He expuesto en la gran mayoría de los museos de España. He inaugurado muchas ferias de España de arte contemporáneo. Lo que sucede es que el circuito de arte contemporáneo es cerrado. No se conoce prácticamente a ningún artista contemporáneo. Nuestro país no suele dar a conocer a sus artistas de una manera amplia. Yo he trabajado prácticamente en toda España, durante muchos años. Pero me he hecho conocido por otras cosas, por el morbo de mi vida, por la denuncia de mis obras. Y me alegro de la repercusión si sirve para defender lo que creo. Si ha tenido que ser así, y sirve para ayudar a quien necesita que dé voz, bienvenido sea. A través de mi obra mi compromiso está vivo.

pastedgraphic-4-copia 

Ya sabes que aquí se confunde valor con precio. Y alguno se dará cuenta del artista del que estamos aquí hablando cuando te haga esta pregunta: ¿cuanto cuesta una pieza tuya? El otro día vi que unos compradores presumían de una fotografía tuya en el salón de su casa en Estados Unidos.  

Esa pieza costó 36.000 euros.

 

No está nada mal. Vendiste la obra “Amen” por casi 300.000 euros. Podría pensarse que tanta guerra que das persigue al final eso, la pasta.

Tengo un acuerdo con mi galería que consiste en que cerca del 90% de los beneficios netos de mi obra van destinados a proyectos sociales. The shadow habla de casos de abusos infantiles, un proyecto completo que se ha financiado con la venta de otro. Es una forma de ser activista: en el mundo del arte se funciona con cifras astronómicas y mi manera de dedicar el arte a las denuncias sociales en las que creo, es esta. Es interesante tener estos recursos. “Amen” se vendió por 285.000 euros, de los que el cien por ciento fue destinado a dos ONGS españolas que trabajan de manera directa con menores que han sufrido abusos. Esta obra tenía el fin de denunciar, no era lucrativa. Como te digo, mi compromiso es lo que me inspira y es el motor de mi trabajo. No lo diría si no fuera cierto. No sé cuántos años tendré de vida; pero cuando muera dejaré todo en una fundación que trabaje para las víctimas de abusos infantiles, para la abolir la prostitución.

Lo tengo muy claro. No soy un loco que va dando palos de ciego.

cerca del 90% de los beneficios netos de mi obra van destinados a proyectos sociales

 

Durante tres meses en el año 2014, en Colombia, te metiste de lleno en el mundo de la prostitución. Te hormonaste. Fuiste “Vicky” en tu obra “La Calle”. ¿Prohibición o regulación?

Soy abolicionista.

El trabajo “La calle” fue premiado en Nueva York como el mejor proyecto contemporáneo en 2014. He investigado mucho sobre esta cuestión. Entiendo que hay mujeres que dicen que lo hacen porque quieren. Creo que se podría trabajar de otra forma. La solución no es legalizarla. Hay que luchar contra la situación.

Que me llamen “hijo de puta” me parece bello. El insulto sería ser “hijo de putero”. El problema es el putero. Hay que ir a por ellos. Sabemos de dónde viene la mayoría. Son los que hacen que sea un sistema capitalista el que vende a nuestras madres.

Me pondré de primera personas como prostituta, como hijo de prostituta. Como lo que sea. El dinero es un elemento de coacción, como puede ser una pistola. Yo no veo libertad cuando una persona es explotada de ese modo. Y cuando me dicen que el trabajo también es una coacción… el trabajo se supone que no lapida derechos humanos (aunque con los tiempos que corren, ya no puedo decirlo tan rotundamente, aunque creo que si lo explico así, se me entiende).

Algún día se acabará y para hacerlo posible, aquí sigo.

 

Tu trabajo desata pasiones. Genera rubor, morbo, rechazo, adoración. Me gustó cuando dijiste que si hubieraas querido hacer cosas bonitas, pintarías limoneros. ¿Qué te pasa con la belleza?

Si voy al Museo del Prado, todo es precioso. Pero creo que hay momento para todo, y ahora mismo estamos en una época de cambios brutales. Por ejemplo la gran performance de EEUU, el triunfo de Trump no puede estar al margen de mi trabajo. Cualquier artista de hoy sabe que lo bello ya está súper trabajado. Ahora tenemos que buscar la forma de crear un arte de otro tipo. Si una persona se digna a entrar a un museo, yo quiero que salga transformada. Que salga impactada y la vida le cambie de alguna manera. En mis proyectos, te aseguro que la gente se acuerda. Y muchos no se acuerdan de lo que vieron hace dos días en un museo lleno de cosas bonitas. El arte se ha capitalizado demasiado. Casi podría decir que el arte bonito está más en ikea…. (risas).

 

He visto una performance tuya donde a la gente que observa le plantas un morreo….

Me gusta impactar. Yo trabajo con la prostitución en primera persona; soy abolicionista y ejerzo la prostitución para crear el debate. El espectador tiene que pensar. En España nos vuelven idiotas para dirigirnos. El arte tiene que espabilarnos, que marearnos, hacernos locos sanos.

 

Si ser normal es esto que vemos cada día, estar loco como tú no me parece nada malo…. 

Si ser normal es votar al PP e ir a misa los domingos, estoy encantado de estar loco.

 

He visto que estas trabajando con Amarna Miller… 

He hecho un proyecto de madres errantes, con reproducciones hiper realistas de fetos. Todas las mujeres que creen estar empoderadas, mujeres vinculadas al porno, a la prostitución… la madre que da o no da a luz…. La prostitución desde una pretendida libertad…. Yo les doy la voz, independientemente de mi punto de vista. Como mis proyectos duran mucho tiempo en su elaboración, cuando éste vea la luz estoy seguro de que más de uno se sorprenderá. Estos días he recibido comentarios porque ya se han visto algunas imágenes, y puedo decir que no es lo que parece. No he comentado nada sobre la obra y alguna amiga feminista ya me ha advertido que…

 

¿Se han enfadado las feministas? Pues a mi me pareces de lo más feminista que he visto últimamente entre los hombres… 

Y lo soy. Por eso les he comentado que hasta que la obra no esté terminada es muy aventurado opinar. Ya se verá cuando “mujeres errantes” vea la luz.

 

Hablando de mujeres, ¿qué tal se lleva ser un artista de referencia para Cristina Cifuentes? 

Perfectamente. Sé que es chocante, pero sí, ha dicho públicamente que le gustan mis trabajos. Y a mi me parece estupendo. Mientras hablemos de mi arte y no de política, todo bien.

 

Tema libre. Dime si te ha quedado algo que quisieras decirme y que yo no te haya preguntado…

He dicho todo lo que me ha salido, la verdad es que fluyo y no suelo guardarme nada. Pero sí diría que los jóvenes tenemos herramientas para cambiar el mundo. Con proyectos de pederastias como los que he hecho hasta ahora, me siento orgulloso de haber sido inspiración para denuncias que se han interpuesto como el caso de la pederastia del colegio de los Maristas de Barcelona. El abuso infantil no puede prescribir nunca. Si se hace bien, deberían estar de acuerdo todos los grupos políticos. Y no sólo por los menores abusados, sino por todo lo que puede venir después.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dieciseis − siete =