Para lograr este bienestar en la vivienda es imprescindible que se mantenga limpia, aunque a algunas personas les resulta complicado y tedioso incluso si se trata de un domicilio de no demasiados metros cuadrados. Sean cuales sean las dimensiones de tu hogar existen diversos trucos y una serie de recomendaciones que consiguen simplificar, agilizar y optimizar cada acción realizada obteniendo el mejor resultado posible.

– Si a la hora de limpiar el suelo no termina de convencerte del todo el resultado obtenido con la escoba tradicional y por unos u otros motivos no utilizas un aspirador convencional puedes optar por emplear un aspirador escoba que presume de las mejores características de los dos elementos recientemente mencionados. Pelos, polvo y cualquier rastro de suciedad en general, con todo ello acaba dicho aparato que cada vez se encuentra presente en más viviendas, ya que deja el suelo impecable sin presencia de cables y evitando que el usuario se vea obligado a tratar con las típicas bolsas de los aspiradores.

– Así como el suelo resulta muy fácil de limpiar por medio del citado aparato hacer lo propio con elementos como alfombras y cortinas puede convertirse en un quebradero de cabeza, sobre todo si la mancha en cuestión no es tratada de inmediato y procedes a quitarla después de que se haya secado por completo. En caso de que no dispongas de líquido quitamanchas puedes elaborar una mezcla propia a base de bicarbonato de sodio y agua oxigenada.

– Otra tarea hogareña que puede suponer una auténtica odisea se resume en limpiar los sofás. Cada vez son más los propietarios e inquilinos que se decantan por colocar en los mismos una funda protectora que, a pesar de disminuir mínimamente el nivel de atractivo del conjunto, conllevan una gran sencillez y rapidez al dejarlo como una patena, bastando con sacudir dicho elemento textil y meterlo en la lavadora una vez al mes.

– Los cristales acostumbran a ocasionar tedio en aquellos que dedican una hora semanal e incluso más tiempo a limpiarlos a fondo. Por el contrario, poniendo en práctica el siguiente truco no te costará tanto: tratar diariamente con uno de ellos. Puedes empezar por la ventana que da al exterior, al día siguiente la de la cocina, y así con cada conjunto de cristal presente en el hogar. De esta manera conseguirás mantenerlos limpios sin un gran esfuerzo focalizado en una única jornada.

– La recomendación anteriormente sacada a colación no debe ser aplicada con la plancha. Y es que la operación de calentarla acarrea un elevado consumo, por lo que en caso de realizarla a diario la factura de la luz se vería considerablemente engrosada. Así pues, es aconsejable planchar en un mismo día toda la ropa que puedas. Ciertamente puede acabar resultando monótono, por lo que distraerte durante el proceso escuchando la radio, música o viendo la televisión es una opción que no tienes que descartar si deseas que la sesión de planchado resulte más amena.

– Si eres de los que por motivos laborales te ves obligado a hacer uso habitualmente del microondas para comer algo que esté listo en poco tiempo probablemente dicho electrodoméstico se ensucie rápidamente. Elementos como restos de salsas solidificados no son difíciles de limpiar si previamente enciendes el aparato estando presente en su interior una mezcla de limón y agua, la cual basta con verter en un vaso de cristal. Posteriormente, tras asegurarte de que la zona interna del dispositivo se ha enfriado de forma parcial basta con pasar un trapo seco suavemente retirando así la suciedad existente.

– La cocina es uno de los habitáculos del hogar que más tienden a ensuciarse. Si tienes previsto elaborar un plato que al freírlo en aceite salpique considerablemente es aconsejable cubrir la zona con elementos desechables que se caractericen por ser ignífugos. De esta forma impedirás que la citada sustancia que tanto llega a manchar acabe penetrando en la encimera y los azulejos creando manchas difíciles de tratar para acabar con ellas.

– Por último, tras cada ducha lo más probable es que la cal se vaya acumulando en la mampara del cuarto de baño, conllevando que cada cierto tiempo tengas que dedicarte a extraerla debidamente con el correspondiente esfuerzo físico. Evitarlo es tan fácil como aprovechar los momentos posteriores después de haberte duchado para secar el conjunto haciendo uso de un paño compuesto por algodón. Gracias a ello la cal no dará forma a una superficie blanquecina que resulte complicada de quitar.

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