¿Qué tal vamos amigos? Yo aún sufriendo las secuelas de la noche de Halloween. Y es que la edad no perdona, y ya no soy una veinteañera de universidad, de esas que se bebe hasta el agua de los floreros y se despierta al día siguiente como si nada hubiera pasar, fresca como una lechuga, no. Ahora soy una casi treintañera que mira con nostalgia esos tiempos de resacas casi inexistentes mientras se levanta como un zombie a las 5 de la tarde del día siguiente, se come cualquier mierda de comida rápida, un ibuprofeno y dos litros de agua, y se vuelve a meter en la cama para engancharse a Netflix. Sí, las resacas, con los años, son cada vez más duras (obvio), pero el otro día pensé… “Sé fuerte Lucía, tienes que levantarte y hacer algo con tu vida”. A ver, que no me voy a poner a leer ni a recoger la casa, que pa eso ya hay otros momentos (no sé cuáles, pero el de resaca no), pero empecé a pensar que quería hacer algo con mi día postpedo para no sentirme, además de resacosa, una persona costrosa que los días libres no hace nada con su vida. Así pues, si tenéis la misma sensación de despojo de persona al día siguiente, cada vez que se os va de las manos con el garrafón, os traigo unos sitios muy majos, monos y baratunis, para pasar la resaca como Dios manda. Que ya que evolucionamos, que lo hagamos con dignidad.

1. Un brunch resaquil

Ya hablamos en otro de los posts de esta sección de lo que es un brunch y de lo que te puede aportar. Básicamente, cuando despiertas tras una noche loca de copas cutres, taxis sin destino y lagunas mentales, lo que te pide el cerebro es GRASA (así, en mayúsculas), así que, ¿qué mejor que hacerle caso? Métete un brunch con bacon y todo tipo de comida bloquea-arterias por unos 10€ (o menos) en Facunda te amo. (C/ Ruiz 21)

2. Presume de resaca en Instagram

¿Dónde? En el famoso Ojalá, que con su arena de playa de ayudará a relajarte (o a echarte una siesta si el resto de gente te deja hueco en el suelo). Un aperitivito o una comida hipster en un ambiente muy tranquilo, si vas pronto, claro, sino, estará lleno de gente e igual tu cerebro decide provocarte una migrañita de esas de resaca que nos dan a veces. (C/ San Andrés 1)

3. Un té para el post garrafón

En el Salón de té Al Yabai tienes tés, cócteles (aunque dudo que después de una noche de juerga te apetezca probar el alcohol, pero bueno, hay gente pa to), y dulces árabes. La luz es así tenue y naranjita, los asientos mulliditos, cojines para recostarte… Ideal para resacas de las duras. Podrás disfrutar de un y unas pastas por 5 euritos. (C/ Cáceres 52)

4. Un desayuno tardío de los de toda la vida

Eso es lo que encontrarás en La Mojigata, una cafetería que reniega del brunch como tal y sirve desayunos tardíos con comida típica y que saciará esas ganas de comer mierda con las que te levantas tras liarla parda la noche anterior. Detalle, su pan es artesano. (C/ Lope de Vega 7)

5. Cafetería tranquilita tranquilita…

Tanto, que es casi una biblioteca. En La Fugitiva, no tendrás que arrepentirte porque los de la mesa de al lado no paran de chillar o porque tu compi lleva los audios del whatsapp a todo volumen, porque se trata de una cafetería librería y otra cosa no, pero un buen zumo detox rodeado de un ambiente silencioso… Es lo que mejor te va a sentar. (C/ Santa Isabel 7)

6. Siéntete como en Central Perk

Sí hombre, ¡la cafetería de Friends! Bueno, da igual, el caso es que en Mür Café tienen lo esencial para que no sufras más: café en grandes tazones, sofás de lo más cómodos y mulliditos, y una carrot cake de las que hacen llorar. Un sitio muy top para pasar la resaca. (Plaza Cristino Martos 2)

7. Resaca = café en cantidades industriales

Déjate de franquicias guarripeis en las que te sajan por un café que lleva más caramelo que café, y visita Monkee Koffee, con calidad y precios que te dejarán loco, y un café tan bueno que te quitará la resaca a los dos sorbos. Una maravilla. (C/ Vallehermoso 112)

 

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