En estos momentos, parafraseando al Rey emérito, lo que debería “llenarnos de orgullo y satisfacción”, es que sea el Estado español quién rescate a 629 personas, niños, niñas, mujeres y hombres. Ojala esta forma de actuar pasase ahora a ser la “Marca España”.

Es sin duda una medida insuficiente, que además debería venir acompañada por un cambio drástico en las leyes de inmigración. Pero también es una lección de humanidad necesaria para una Europa sin corazón, ni principios, que deja morir ahogadas en el Mediterráneo a las víctimas de un sistema que provoca las guerras de expolio de recursos energéticos, guerras que son las obligan a estas personas a buscar refugio lejos de sus casas.

Pero no olvidemos que en el Estado español se le niega la atención medica a personas por el simple hecho de no tener papeles en regla, se les cierran todas las puertas por una irregularidad burocrática que los convierte en “los nadie” de los que hablo Eduardo Galeano.

No tener documentación en regla no les permite a estas personas trabajar con un contrato, condenando a estas personas a sobrevivir, alimentando el trafico de personas, la prostitución, el trabajo esclavo, alimentando con leyes injustas que algunas de estas personas tengan que delinquir para vivir.

Sin documentos estas personas no pueden tener una cuenta en un banco, ni acceder a ayudas, nuestra legislación convierte a seres humanos en ilegales, y a personas que no han cometido ningún delito en delincuentes, sin ningún motivo más que su raza pueden ser identificados por la policía, y pueden ser encerrados en un calabozo de una comisaría, o en un CIE o deportados a su país de origen.

Es un orgullo y un motivo de aplauso el rescatar a 629 personas de la muerte, pero no olvidemos las vallas de la vergüenza en Ceuta y Melilla, ni el drama de los sin papeles en el Estado español.

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