Mañana no habrá campaña electoral y esperemos que no vuelva a haberla este año, aunque todo sea posible. Nada está claro y todo son incógnitas. Podría haber tercera ronda de elecciones si no desaparecen los vetos o líneas rojas como dicen ahora. Demasiados insultos y descalificaciones ha habido y quienes descalifican insultando, sabiendo que se van a tragar sus dichos cuando la campaña termine, son unos indecentes. Desde el PSOE dicen que no pactaran con el PP y que Iglesias no será presidente. Albert Rivera niega a Rajoy pero no al PP. Iglesias da el sí quiero al PSOE y Rajoy insiste en la gran coalición. Ni aplicando la lógica razonada ni con bola de cristal se ve la solución.

Si, ya se que la encuesta definitiva es la del domingo 26 y los resultados a las ocho; pero mientras llegan y sin animo de hacer predicciones mágicas, echo mano de los últimos sondeos publicados hasta el día 20, que muestran un mapa complicado para formar gobierno. Todos confirman que Unidos Podemos supera al PSOE en porcentaje de votos y en escaños. Nadie dice creer en las encuestas, pero todos las esperan. Desde el PSOE, están dispuestos a ganar a los negativos resultados que se prevén. El PP sigue siendo la fuerza más votada. El bloque de la izquierda, sin llegar a la mayoría absoluta, supera a la derecha. Se tendrá que contar con los partidos nacionalistas para gobernar.

No creo que se produzca otro acuerdo con Ciudadanos, está amortizado, al no dar el resultado esperado. Sánchez no desvela qué piensa hacer después del 26. A lo largo de la campaña ha descartado por completo unas terceras elecciones y ha garantizado que el PSOE no permitirá una investidura de Mariano Rajoy, descartando su apoyo a Pablo Iglesias. Si descarta las opciones de Rajoy y de Iglesias, solo les quedaría gobernar en solitario, algo poco probable, cuando las encuestas le sitúan en tercera posición.

Unidos Podemos mantiene la defensa del derecho a decidir y los referéndum. Aunque es un punto importante en su programa, últimamente está bajando el tono. Para llegar a acuerdos, UP tendría que renunciar al referéndum, aceptar la soberanía nacional, la integridad del Estado y la pertenencia a la Unión Europea. Pablo Iglesias exige al PSOE que diga con quién va a pactar y el PSOE sin decirlo sabe quien es su socio natural. Pablo Iglesias sólo quiere pactar con el PSOE de Pedro, no con el de Susana. A quien quieren sobrepasar es al PP, dicen.

El equipo de Rajoy confía en seguir fortaleciendo su posición en estos últimos días. En la encuesta diaria que publica elPeriòdic d’Andorra, el PP frena su crecimiento por el mínimo ascenso de Ciudadanos. La llamada al voto útil y al miedo son las armas que utiliza Rajoy. No hacen llamadas a sus votantes naturales porque esos votos están asegurados, el llamamiento va dirigido a los votantes de Ciudadanos y PSOE, «que no saben para qué servirá su voto»; también a los que se distanciaron del PP por los casos de corrupción. Veremos como afecta el escándalo del ministro en funciones Fernández Díaz, por la conspiración y el espionaje en Catalunya. Rajoy insiste en que lo mejor es un pacto con el PSOE, con un programa de mínimos, para la estabilidad económica y evitar que Podemos gobierne, como enemigo común generalizado.

Ciudadanos defiende un pacto entre los partidos «constitucionalistas» para frenar el avance del «populismo». Ponen como condición que Rajoy y su equipo se vaya. Su empeño es que el PP entre crisis interna y beneficiarse de ello. Las encuestas son tozudas y aunque sube ligeramente, no pasa del 15% de los votos.

Pese que han transcurrido seis meses desde las últimas, los principales líderes no se han movido de sus posiciones, paree que nada ha cambiado. Si todo es como aparenta, volverá a haber bloqueo y abocados a nuevas elecciones generales. Se oye decir: que gobierne el más votado para evitar nuevos comicios; que gobierne quién sea capaz de formar mayorías en el Congreso de los Diputados. Todos contra Podemos que sigue en su ascenso imparable. Es de suponer que desde el PSOE tengan la estrategia preparada (o no), para cuando UP les adelante en votos y en escaños.

Los partidos tienen puesta su esperanza en los electores que van a acudir a las urnas, pero que aún no han decidido que papeleta coger (entre 17,8% y 19,5%). La abstención será decisiva y se prevé entre el 68% y 70%, frente al 73,2% que se dio el 20D, cuando el PP ganó perdiendo, el PSOE perdió ganando y Podemos ganó por menos de lo esperado. Ciudadanos resbaló ganando y Unidad Popular sufrió las consecuencias de la ley electoral. Ahora puede ocurrir algo parecido o lo contrario: incógnita.

De los resultados electorales, posiblemente nadie saldrá contento. Algún líder se quedará en el camino. El PP puede seguir gobernando, solo o en compañía de otros. El PSOE podría apostar por la gran coalición con el PP, dependiendo de los votos y de la presión interna ejercida por los barones. Si el PSOE saca más votos que UP, Pedro Sánchez podría intentar formar gobierno con Ciudadanos y Unidos Podemos. Si UP, como dicen las encuestas, sacara más votos que el PSOE, Pablo Iglesias encabezaría un gobierno de coalición con el apoyo de Pedro Sánchez, pese a lo que dice.

Los estudios demoscópicos apuntan a que PSOE y Unidos Podemos pueden conseguir un número de diputados cercano a la mayoría absoluta. A estos partidos cabe pedirles que abandonen disputas y posiciones partidistas o personalismos irreconciliables, para que busquen propuestas comunes y compromisos claros ante la ciudadanía. Que lleguen a acuerdos y demuestren que hay soluciones a la crisis institucional, económica y política. En consecuencia, Unidos Podemos y PSOE, no pueden ni deben agrandar más la crisis de confianza y por deber democrático llegar a un acuerdo de gobierno de progreso. Por un Gobierno del Cambio Real tras el 26-J.

Puede ser que la situación se mantenga tal y como la dejó el 20D, con poca diferencia en el porcentaje de votos y algún que otro escaño de más o menos. Podría ser que Unidos Podemos no sobrepase al PSOE, pero con unos resultados suficientes como para gobernar. En este caso, la derecha reaccionaria y el propio Sistema, seguro que lo impediría. Todo menos que Unidos Podemos controle los resortes del Estado.

Por mucho que todos digan que no habrá nuevas elecciones, es una posibilidad cierta que existe. La ciudadanía queremos, que los partidos políticos actúen para dar respuesta a los problemas sociales, económicos, políticos e institucionales y los políticos tienen obligación de poner su empeño al servicio de ese objetivo.

El PSOE y Unidos Podemos, están obligados, aún con culturas dispares y una brecha generacional natural, a dar los pasos convergentes necesarios para constituir un gobierno pactado por el bien general. Están obligados a pactar y además es posible.

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