A primera vista podría parecer el título del artículo es una oda a la venganza. Sin embargo, no es así, simplemente es el sentimiento que desde un sector del Partido Popular se tiene hacia este día y hacia sus víctimas. Ni olvidan ni perdonan que por culpa de ese día ellos perdieron lo que más añoran y que creen que es suyo por derecho divino: el poder.

Creo que es necesario hacer memoria de lo que ocurrió aquel 11 de marzo de 2004 y los días posteriores antes de continuar con mi reflexión. Eran las 8:37 de la mañana de un jueves normal, de un día como cualquier otro en Madrid. La gente coge el transporte público para ir de sus domicilios a sus centros de trabajo. Unos el autobús, otros el Metro, otros el tren de Cercanías porque viven fuera de la capital. Cuatro trenes de Cercanías de la línea que une Madrid con el Corredor del Henares y Guadalajara hicieron explosión en cuatro puntos: la estación de Atocha Cercanías, la calle Téllez (a la entrada de dicha estación), y las estaciones de Santa Eugenia y El Pozo. Cuatro puntos de muerte. Todo el mundo pensó que se trataba de un atentado de ETA ya que la semana anterior fue detenida una furgoneta con varios cientos de kilos de explosivo y el día de Nochebuena de 2003 se neutralizó un atentado en un tren Intercity que iba a hacer explosión en la estación de Chamartín. Políticos y medios de comunicación se lanzaron a asumir como cierta la hipótesis de que ETA había cometido esta barbaridad. Una ola de solidaridad inundó la ciudad de Madrid para socorrer a las víctimas.

A la hora de comer, Ángel Acebes, Ministro del Interior, compareció por primera vez dando por cierta la hipótesis de ETA como autora de la matanza, añadiendo que quienes estuvieran en contra de esta afirmación eran unos miserables. Los periódicos lanzaron ediciones especiales. José María Aznar, Presidente del Gobierno, compareció más tarde y, sorprendentemente, no pronunció en ningún momento de su alocución el nombre de ETA. Se refiere al terrorismo en general. Mariano Rajoy, candidato del PP en las Elecciones Generales a celebrar el día 14 de marzo, tampoco cita a ETA en su comparecencia desde la sede del Partido Popular. Esto era muy raro porque al PP se le llenaba (y se les sigue llenando) la boca cuando ETA está de por medio y utilizan de forma continuada cada vez que pueden a las víctimas del terrorismo para captar votantes y apoyos sociales. Finalmente, los partidos decidieron suspender sus actos electorales y se cierra la campaña.

Por la tarde, minutos antes de que RTVE emitiera el mensaje institucional del Rey, el Ministro de Interior, seguía manteniendo que era ETA la autora del atentado, dio el dato de que se había encontrado una furgoneta con restos de explosivo y con una cinta de cassette con versos coránicos. Se comenzó a lanzar en medios periodísticos la hipótesis de que la matanza podría haber sido realizada por otros asesinos, por el terrorismo yihadista. El Rey tampoco citó a ETA en su mensaje y los países con más riesgo de estar amenazados por grupos islamistas aumentaron sus niveles de alerta tras la aparición de una reclamación de autoría por parte de un grupo perteneciente a la Red Al Qaeda, las Brigadas de Abu Hafs al Masri al periódico londinense Alquds Alarabi.

La aparición de una mochila que no explotó hizo que las autoridades policiales se centraran en la vía islámica, dado que la composición del explosivo (Goma 2 ECO), su procedencia (España, Río Tinto) y los detonadores utilizados (cobre) no eran los utilizados por ETA. Mientras, Ángel Acebes seguía manteniendo la hipótesis de la banda terrorista vasca. Aznar volvió a comparecer y tampoco citó directamente a ETA usando eufemismos como «la banda terrorista que todos conocemos bien». Ese mismo día 12 de marzo los españoles salieron a la calle para hacer un homenaje a las víctimas en las manifestaciones convocadas por el Gobierno. Pero los españoles se olían que algo estaba ocurriendo; que las explicaciones de Acebes no se correspondían con las informaciones que iban saliendo en los medios; que no era normal que la Ministra de Exteriores enviara una nota diplomática a los embajadores españoles para presentar la tesis de ETA como la única posible; que un comunicado de ETA en el que se desvinculaba a la banda de los atentados fuera desechado por el Gobierno mientras que otros, como el que hablaba de la tregua selectiva en Catalunya tras la negociación entre Carod Rovira y los terroristas, fuera tomado por el Gobierno como palabra de Dios. Estas dudas llevaron a que la gente concentrada en las calles españolas se desgañitaran con el grito de «¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?». Había Elecciones Generales el día 14, y los españoles querían saber quién había cometido la matanza.

El sábado, día de reflexión, la derecha sacó su capacidad de propaganda a través de medios de comunicación afines al Gobierno con entrevistas a Mariano Rajoy, cosa que está prohibida por la Ley Electoral, donde el actual Presidente del Gobierno decía que «tenía la convicción moral de que había sido ETA». Acebes volvió a comparecer manteniendo que la línea de investigación prioritaria era la de ETA, a pesar de que ya habían comenzado las detenciones de islamistas en el barrio de Lavapiés de Madrid. Estas detenciones se conocieron por la tarde y desencadenaron una ola de manifestaciones ante las sedes del Partido Popular en toda España, manifestaciones convocadas a través de mensajes SMS y que el PP quiso evitar. Ya sabían que iban a perder el poder porque su manipulación de la información para sacar réditos electorales no había calado en los españoles y se había vuelto en su contra. Y así pasó. El PSOE ganó las elecciones de marzo de 2004, cuando antes del atentado se esperaba que los conservadores renovaran su mayoría absoluta.

¿Por qué manipularon la información? ¿Por qué les interesaba más que fuera ETA a que fuera el terrorismo yihadista? El Partido Popular, más en concreto José María Aznar, metió a España en la guerra de Irak y que fuera un grupo islamista como autor de los atentados podría ser entendido como una represalia por esa participación en una guerra injusta e ilegal. Si fuera ETA, el PP podría salir a defender con sus argumentos y su utilización electoral de las víctimas del terrorismo para ganar votos y reforzar su mayoría absoluta.

Tras la derrota electoral, la derecha cualificó a las víctimas de los atentados del 11-M como víctimas de segunda o tercera clase. Lanzaron su capacidad de manipulación mediática para crear una teoría conspiranoica que generara dudas sobre lo que realmente ocurrió ese día y sobre la autoría, no ya ETA o Al Qaeda, sino insinuando incluso que el propio PSOE instigó esos atentados. En el juicio tuvieron la desvergüenza de exponer estas teorías para obstruir la labor del juez Gómez Bermúdez.

Respecto a cómo el Partido Popular ha tratado a las víctimas, quiero recordar que simpatizantes o militantes del PP gritaban a Pilar Manjón cosas como «meteros a vuestros muertos por el culo». Vuestros muertos. Por tanto, las víctimas del 11-M no están reconocidas por un sector del Partido Popular. Les quitaron del poder. Eso no se podía permitir. En la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados, los representantes del Partido Popular dijeron que «sólo habían visto a una señora llorando», cuando se referían a Pilar Manjón. ¿Se puede ser más rastrero? Creo que no.

Hoy se cumplen 13 años de la matanza. El año 2013 el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento dejaron el homenaje a las víctimas en un acto clandestino, a primera hora de la mañana y dedicándoles apenas 10 minutos. La AVT, uno de los brazos armados del Partido Popular respecto a las víctimas del terrorismo, volvió a afirmar que el 11M es un caso abierto, que quedaban muchas cosas por resolver. Es decir, vuelven a lanzar la hipótesis conspiranoica.

Hoy se realizarán homenajes en todo el país. Hoy los mismos dirigentes del Partido Popular que tanto han atacado a las víctimas del 11-M se reunirán para simular que les lloran cuando en realidad les desprecian. Sin embargo, hay otro PP que sí les guarda un respeto y un homenaje sincero, hay dirigentes del PP que presidirán de forma sincera actos de homenaje organizados por sindicatos y asociaciones de la sociedad civil. Está claro que los muertos del 11M no merecen el homenaje de cierto sector del Partido Popular porque esos muertos no son suyos.

 

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