Le preguntaban al médico investigador Boris Pérez sobre la segunda oleada del coronavirus en España. En su opinión fue provocada principalmente por la relajación de las medidas de seguridad por parte de la juventud, que en su mayoría eran asintomáticos. La solución solo podía venir de la mano de una acertada política de concienciación.

Los mensajes institucionales no llegaban. Se repetían hasta la saciedad, pero no eran recibidos. Mensajes dirigidos a la juventud que se repetían en unos programas de televisión que los jóvenes no ven, en unas radios que no escuchan y en unos periódicos que no leen. La juventud tenía en sus manos el poder de frenar el virus, pero no lo sabía porque nadie se lo había dicho.

La solución llegó gracias a una serie de televisión que se emitió en las plataformas que la juventud frecuentaba. La serie se llamó Zomvid-19.

Aprovechando el tirón de las series de zombis, se creó una diferente. Los zombis son seres desfigurados hasta lo terrorífico que transformaban en nuevos zombis a otras personas a las que además daban una muerte trágica.

Pero Zomvid-19 iba de zombis que no tenían ni una apariencia ni un comportamiento distinto. No eran detectables. Por contacto transformaban a los demás en zombis y en algunos casos provocaban una muerte terrible. Zombis adolescentes que eran responsables de las muertes de sus familiares y de sus amistades.

Una serie de mucho éxito en la que estos zombis eran vencidos en cada episodio por el ejército de las mascarillas. Unos zombis a los que la juventud no quería parecerse y con los que entendió la necesidad de mantener unas medidas de seguridad por el bien de toda la sociedad.

El Covid-19 puso en evidencia muchos problemas que tiene la humanidad. También el problema de la comunicación. Como no sabían comunicar, empezaron a prohibir y a culpar a una juventud cada vez más incomunicada. En pleno siglo XXI en el que los canales de comunicación han alcanzado su punto más alto, no saber comunicar era un problema grave y generalizado.

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Profesor Titular de Universidad de la Universidad de Cádiz, en el Departamento de Estadística e Investigación Operativa, adscrito a la Facultad de Ciencias del Trabajo. Ha sido Vicerrector de Alumnos de la Universidad de Cádiz (desde el año 2003 hasta el 2013) y Vicerrector de Responsabilidad Social y Servicios Universitarios de la Universidad de Cádiz (desde 2013 hasta 2015). Durante estos doce años, ininterrumpidamente, ha tenido entre sus competencias el Área de Deportes de la Universidad de Cádiz. Ha promovido la creación del Aula Universitaria de Fútbol de la Universidad de Cádiz, y en estos momentos ocupa el cargo de Director del Aula de Fútbol. Tiene el título de Entrenador Nacional de Fútbol con Licencia UEFA-PRO. Ha entrenado en las categorías Infantil y Cadete del Cádiz C.F. desde el año 2010 hasta la actualidad. Además, en el Cádiz C.F. ocupa el cargo de Coordinador de Delegados y Auxiliares de Fútbol Base desde el año 2014.

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