Para el período constitucional 2019 – 2025 yo voté por Nicolás Maduro para el ejercicio de la Presidencia en la República Bolivariana de Venezuela. Es la segunda vez que contribuyo a elegir al candidato presidencial que nos sugirió Hugo Chávez cuando se encontraba al borde de su muerte.

Me siento orgulloso de haberlo hecho consecutivamente y convencido de la importancia de defender integralmente a la Patria, al tiempo que defiendo a nuestra Revolución Bolivariana y Chavista.

En los primeros seis años de mandato, encuentro abundantes críticas en su ejercicio presidencial. Entiendo la complejidad de la realidad venezolana, sometida al mayor de los asedios durante nuestra historia republicana. Maduro, heredero constitucional de Chávez en la forja del mejor de los gobiernos, no puede recibir aún ese calificativo bolivariano para su gestión, pero tampoco podemos desconocer que lo haya intentado pese a tener al Imperio del capital, al imperialismo yanki y los gobiernos de países lacayos y lamesuelas de Europa y América, particularmente los articulados en acción intimidatoria y de abierta guerra antivenezolana como la que ejecuta Duque desde Colombia, Bolsonaro desde Brasil y -todavía- Tánger desde Guyana.

Sin embargo, por encima del desglose de desaciertos que pudiera haber tenido o tener el presidente Nicolás Maduro, su gobierno y liderazgo representan hasta el presente y para este nuevo período constitucional, la garantía de avanzar en las grandes estrategias de la Revolución Bolivariana, trazadas por el Comandante Hugo Chávez desde cuando ocupó por primera vez la Presidencia, el año 1999, y juró ante aquella moribunda Constitución de 1961, comenzar el desarrollo de la V República y mejores tiempos para el pueblo venezolano, tal como lo prometieron públicamente en 1992, al asumir la rendición militar luego de la rebelión popular armada que él mismo encabezará.

Recuerdo, en medio de este primer Diálogo en la acera de 2019, a la aguerrida mujer venezolana que durante el Golpe de Estado contra el gobierno presidido por el Comandante Chávez en 2002, declaraba públicamente haber votado por su elección y estar dispuesta a luchar y defender «que termine su mandato».

Hoy, en vísperas de la nueva juramentación de nuestro presidente Nicolás Maduro para el período constitucional 2019 – 2025, expreso, junto a la inmensa mayoría del pueblo venezolano, mi voluntad de luchar para que Maduro asuma y concluya su mandato, para el que le elegimos. Con él estamos en la calle y donde lo demande el desarrollo de este proceso revolucionario.

Le estaremos acompañando con pensamiento crítico ante su desempeño. No creemos en ungidos ni predeterminados, pero sí creemos en las razones del Comandante Hugo Chávez para proponernos elegir a Maduro para la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela y hoy creemos también en los muchos aciertos de su gestión, así como en sus convicciones y valentía para encabezar la defensa integral de la Patria en una coyuntura de asedios, de bloqueo, de guerra económica, de hiperinflación inducida, de guerra mediática mundial, y de acosos militares y paramilitares e nuestras fronteras.

Yo voté por Maduro y también quiero que Maduro termine su mandato. Para mí es hoy la correcta decisión Bolivariana y Chavista, que hemos asumido los patriotas en la Venezuela soberana y revolucionaria del presente.

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