Foto: Agustín Millan

Se lo ha ganado día a día. Desde hace mucho tiempo he visto de cerca, de lejos, por arriba, por abajo, por delante y por detrás tantas cosas relacionadas con la Justicia española que me han hecho ir perdiendo la confianza en ella. Por supuesto que hay jueces, juezas, abogados, abogadas y otros profesionales del Derecho que merecen todos mis respetos, pero a título individual.

Pero una Justicia que es tan sumamente lenta, no es Justicia. Una Justicia en la que caben jueces como Ricardo González –el del voto particular en el caso de ‘la manada’–, no es Justicia. Una Justicia en la que el mayor éxito de un abogado defensor es que su cliente quede en libertad aunque sepa fehacientemente que es un delincuente, no es Justicia. Una Justicia que permite estar años en prisión preventiva sin juicio, no es Justicia. Una Justicia que tiene amontonados expedientes y que alguno no se ha tramitado por no tener ¡una escalera! a mano, no es Justicia.

Y tampoco lo es una Justicia a la que no puedes acceder si no tienes dinero para presentar una demanda, porque tienes el Turno de Oficio si eres el acusado y te quedas con las ganas si cometen una injusticia contigo y no tienes posibles para contratar ayuda legal.

La Justicia española se ha ido hundiendo como en arenas movedizas y se ha quedado obsoleta hasta en las formas. Términos como ‘otrosi digo’, ‘apud acta’, ‘bastanteo’, ‘litisconsorio’, ‘habeas corpus’, ‘dolo’ y expresiones como ‘Es justicia que espero alcanzar del recto proceder…’o ‘Al juzgado suplico’, nos llevan a un ambiente que nada tiene que ver con nuestra sociedad actual.

No hablemos de la puesta en escena –togas aparte– más propia de una película de miedo. Donde no puedes hablar salvo que te pregunten y sólo para contestar escuetamente a la cuestión. Da lo mismo que lo que puedas decir igual sirva para el esclarecimiento de la causa, porque durante un juicio da la impresión de que lo de menos es buscar la verdad. Y si abres la boca sin que te pregunten, te crujen.

También los profesionales de la Justicia padecen estos y muchos otros …inconvenientes. Pero podían dejar a un lado el corporativismo, porque ellos se conocen muy bien, saben perfectamente quién es quién, cómo funciona y de qué pie cojea. Porque forman parte de esta sociedad y son unos ciudadanos más. Claro que esto pasa en todas las profesiones, pero hay algunas como estas en las que no se pueden permitir ciertas cosas, porque afectan gravemente a las vidas de las personas.

Quiero volver a confiar en la Justicia española, pero no por decreto. Por imperativo legal tendré que acatar y someterme a sus dictámenes. Nada más. A partir de ahora, el respeto tendrá que ganárselo.

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Periodista con 27 años de profesión a sus espaldas, ha trabajado en medios de Comunicación de Extremadura y Castilla y León, además de colaborar con prensa económica como el Cinco Días y de poner en marcha su propia agencia de Comunicación Comunica2, que se ha caracterizado por la organización de eventos nacionales e internacionales y gabinetes de Comunicación para empresas públicas y privadas. También ha dirigido campañas de Comunicación Política y asesorado a personajes públicos. Según su criterio, los principios básicos del Periodismo, sólo pueden tener como base la libertad de expresión. Algo que empresas e instituciones políticas se han ocupado de manejar en favor de sus intereses.

6 Comentarios

  1. espero que el recurso sirva para algo. sino que Dios nos proteja las mujeres. porque lo que es la justicia….

  2. Excelente artículo que representa el sentir de una sociedad y de todo un pueblo que, apoyando a la víctima, va a cambiar hasta el Código Penal

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