Alcaraz vuelve a la palestra.

La izquierda podría entrar en una crisis sin precedentes -diga lo que diga el CIS- si no espabila. Los votantes de unas y otras opciones, incluso los simpatizantes que por desencanto dejaron de ir a votar, no van a perdonar al PSOE y Podemos estas guerrillas internas que sólo favorecen el avance de la ultraderecha.

Mientras la izquierda busca un motivo más para pelearse, la ultraderecha avanza sin que hayan saltado las alarmas en los partidos democráticos. España lo lamentará.

La noticia de que José Alcaraz, ex presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, entrará en el Senado por Vox por la cuota autonómica que le corresponde por su resultado electoral en Andalucía, me remueve por dentro. Ya están aquí y no queremos verlo.

Quien quiso convertir a las víctimas en un brazo político contra José Luis Rodríguez Zapatero y el Gobierno socialista, quien llegó a acusarle de colaborar con ETA, recibe ahora el premio político ante tan bastarda actitud al entrar como Senado por Vox.

Politizó a las víctimas de todos los españoles de buena fe el senador Alcaraz

Politizó a las víctimas de todos los españoles de buena fe el senador Alcaraz, lleno de un odio, que respeto como víctima del sanguinario terrorismo etarra, pero no como representante de una asociación como la AVT, que sólo llevó a la crispación y al distanciamiento entre las propias víctimas.

Pero su rabia y resentimiento -del todo comprensible- tras perder a un hermano y dos sobrinas en el cruel atentado contra la casa cuartel de Zaragoza- en poco ayudó para un proceso de disolución de ETA que, pese a quien pese, tuvo su pistoletazo de salida con el gobierno de Zapatero, cuando la banda anunció el fin de los atentados terroristas.

El lío de la izquierda

Mientras los militantes socialistas se revuelven contra la persona a la que pusieron para liderar el partido, Pedro Sánchez, tras una torpe decisión interna de colocar, sin consultar a la militancia, a Pepu Hernández como candidato a la Alcaldía de Madrid, los de Podemos se distancian cada día más de sí mismos por el plantón de Errejón para ir con Manuel Carmena.

Y mientras la militancia de Madrid en el PSOE exige Primarias, las mismas que auparon a Sánchez donde está, y que por fuerza tienen que celebrarse, el presidente del Gobierno trata de imponer a un candidato, excelente profesional y persona, por cierto, Pepu Hernández, a quien seguramente no advirtió de la que se le venía encima.

Ya están aquí. Vox: la ultraderecha, los peores personajillos y personajes. Y vienen para quedarse. La izquierda tendrá que parar y pensar en su responsabilidad. O eso, o sus votantes o simpatizantes no se lo van a perdonar nunca.

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