Miguel Sánchez Santamaría. Teatro Real.

Un éxito absoluto, delicioso y muy merecido, el de Ámbito Cultural del Corte Inglés y sus Lunes de Lírica.

El juego comenzó, casi como quien no quiere la cosa mariposa, hace ya casi un año, cuando los Ámbito, comandados por Gervasio Posadas y Pita Sopena contrataron a Scarpa (en este periódico al parecer es obligatorio llamar así al flamante Premio Nacional de Poesía Cultura Viva: Gonzalo Escarpa). Y empezaron las alegrías sin pausa (ni prysa).

Por la sala que manejan Los Ámbito en el centro de Callao del C.I. comenzaron a pasar las mejores voces, los mejores versos, las más afiladas sonrisas… y al principio aquello eran sólo artistas y artistos, pero enseguida –muy enseguida- comenzaron a ocupar las sillitas de la sala de la planta 7 de Callao/ Hotel Florida, señoras y señoros de las más variadas edades con sus bolsitas del Corte Inglés: venían a la compra y de repente se encontraban con la maravilla; o quizá era al revés, venían a la maravilla y luego se engolfaban con las compras.

Y ya habiendo pasado por allí la flor y vainilla de la Corte y Villa (si quieren saber los nombres busquen en este mismo periódico YA ES POESÍA EN EL CORTE INGLÉS y se los encontrarán a todos)… decíamos, lectoras y lectoros, que tras pasar por Callao todos los puntos necesarios para dibujar el panorama poético español actual, al tío Scarpa –ya ascendido a Consejero de Los Ámbito– se le ocurrió que aún podía montarla más, sacar pies orejas y brazos del tiesto, y les propuso a sus desprevenidos capos un ¡concurso nacional de poesía por Instagram!

Los Ámbiyos en el Teatro Real.

Se lió de todos los colores, y la gente –no sólo había poetas y poetas, llegaron a verse hasta tigres y conejos salvajes- empezó a mandar videos de un minuto como máximo. Miles. Y aquello se desmadraba, crecía, era la selva, la selva del Corte Inglés, YA ES SELVA EN EL CORTE INGLÉS, y se contagió a todas las provincias y repúblicas y reinos de la poética España. Había bofetadas, sí señoros y señoras: bofetadas e incluso bofetados, para ganar el concurso cuyo premio era simplemente recitar junto a un consagrado, pero ah ah ah…. no en cualquier sitio, sino en el mismísimo Teatro Real.

Y así pasó, y así sucedió, y yo Walter Flores Delmal estaba allí para contarlo, para morirme de envidia cuando invitaron al escenario incluso a mi jefe el padrecito Puebla como lo llama mi primo el Manjatan Tigre.

Arropado por nada menos que el poeta de la gabardina negra y el acordeón, el enorme Juan Carlos Mestre, y la no menos enorme (aunque no se acompañe de un acordeón) Berta García Faet, allí estaba en el Teatro Real, sí y sí: en el Teatro Real, el vencedor de la batalla, del concurso nacional montado por Los Ámbito: Miguel Sánchez Santamaría. Y en verdad en verdad les digo que el debutante estuvo magnífico, a la altura de los magistrales maestros.

Aplausos llovieron sobre Miguel hasta que las manos de los palmeros se pusieron rojas.

Fue un momento especial, de esos que quedan para siempre en la memoria, de esos que es necesario contar y reseñar. Era 7 de octubre de 2019 y yo estaba allí, con una margarita en la mano (como todos los asistentes) para ver con mis impropios ojos como, de nuevo: YA ERA POESÍA EN EL CORTE INGLÉS, que había ocupado –sorprendente y no será por última vez- una de las más maravillosas salas del Teatro Real.

 

Nota: la margarita que este ambicioso secretario tenía en la mano y de la que se habla más arriba no era bebida, sino flor.

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