Fotografías: Óscar Peña González.

Hay una mujer junto a la puerta, ya no queda ni un solo asiento libre, pero aún así allí se queda en la sala, fascinada. No puedo evitar mirarla mientras recitan Pepe Viyuela y Manolo Romero sus versos divertidos, conmovedores y excelsos. Miro a la mujer, elegante y discreta al mismo tiempo, y disfruto con su evidente entusiasmo; sin duda ha visto el cartel anunciando el acto en algún lugar del Corte Inglés de Callao y aprovechando que estaba de compras -lleva un par de bolsas colgadas del brazo- ha decidido pasarse por ese espacio del que hace ya muchos meses parece haberse enamorado el talento: la sala de la planta 7 que Ámbito Cultural tiene en el centro.

A Pepe Viyuela le conocía ya como poeta, compartimos hace dos lustros una caseta en la Feria del libro, pero Manolo Romero es un descubrimiento: qué bueno, qué grande, y otra vez ¡qué bueno! Porque no sólo es bueno como poeta (por supuesto), sino que exuda bonhomía en todo momento, se le nota en cada gesto la alegría de vivir y que se alegra de la alegría de los otros. ¡Y qué esplendido su poema del murciélago!

No sabía, en mi natural asilvestramiento, que Manolo es el yerno de Pepe Hierro -tanto todo para nada, tanta nada para todo- y mucho menos que era uno de esos pocos hombres capaces de convertir “tanto nadas como todos” en amor y arte.

Fotografías: Óscar Peña González.

Wow. Una vez más lo habían logrado -¡y yo estaba allí para verlo y disfrutarlo!- en Los lunes de lírica; éxito de público absoluto y ese ambiente delicioso y ¿religioso? que sólo puede alcanzarse cuando se mezclan genio, devoción y respeto.

Busco a la mujer del principio con la mirada: allí está; la espalda apoyada en la pared, sus dos bolsas en el suelo y los ojos chispeantes. Y es entonces cuando se me ocurre lo que he utilizado como título: que hasta los sillones -en la planta séptima del Corte Inglés de Callao también se venden sofás y sillones y sillas- están contentos. Sí, hasta los sillones están contentos.

La poesía, damas y caballeros, es la prueba de que todos podemos tocar el cielo con la punta de los dedos.

Ya es poesía en El Corte Inglés… ¡y más allá! (Hasta el infinito)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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