(fotografías: Daniel Fenix)

Tenía ganas, tenía enormes putas ganas, de escuchar alguna vez en la vida decir a alguien algo así.

Es algo que yo he dicho muchas veces, o para ser exacto y más sincero: algunas veces, porque siempre que lo digo sorprendo y desconcierto, y la gente da un paso atrás o clava la mirada en el suelo.

Pero me sucedió, por fin. Y una vez más fue en ese espacio alucinante que han creado los de Ámbito Cultural de El Corte Inglés. Un mundo vivo cuyos cimientos son la inteligencia y savoir faire de Gervasio Posadas y Pita Sopena, que han permitido al brillante y genial Gonzalo Escarpa -Scarpa- utilizar el escenario del centro de Callao del modo que más le plazca e interesa. Al juego le llaman LUNES DE LÍRICA.

Allí he visto, en ese espacio de Ámbito Cultural, asaltar naves en llamas que dirían en Blade Runner, actuaciones inolvidables, versos que brillaban como rayos C junto a la puerta de Callao o Tannhäuser, volviendo a Blade Runner; y por fin el primer lunes del veintediecinueve escuché a alguien decir algo que siempre he querido escuchar.

El hombre, que estaba allí como poeta, pero no recitó ni una sola de sus poesías, y el show se limitó a una conversación con Scarpa -Gonzalo Escarpa.

(fotografías: Daniel Fenix)

El hombre.

Al hombre le llaman Bob Pop, pero el hombre se llama Roberto.

Roberto.

Y ese tipo, que ha sufrido y vivido y disfrutado enormemente de la vida, que es más o menos famoso aunque yo en mi asilvestramiento social característico, no le conocía de nada, sale mucho en la televisión me cuentan, concretamente en el programa de un tal Buenafuente, habló de su vida, habló de sus Diarios: Días Ajenos; allí estaban, dos libros: Otoño-Invierno, cubierta verde, y Primavera-Verano, cubierta naranja; estoy deseando leerlos.

(fotografías: Daniel Fenix)

Lo que dijo, lo que me encantó –en el sentido de encantamiento- escuchar en boca de otro por una vez en la vida fue lo siguiente:

-Yo tengo muy pocos amigos, pero soy absolutamente incondicional. Si me enterase de que alguno de esos pocos amigos ha hecho una barbaridad, cualquier barbaridad, que cada cual imagine la que quiera, creo que yo iría a verle a la cárcel o donde estuviera, y le diría:

-Hola, tío. ¿Qué pasa? Aquí sigo, ya sabes donde me tienes.

No fueron exactamente esas palabras, pero si fue ese el espíritu. Y para mí, en la forma en la que sueño la vida, es la única manera verdadera de entender la amistad. Un sentimiento incondicional.

Desde aquí agradezco a Roberto, Roberto Enríquez, que tuviese el valor y la sinceridad de decirlo. Maravilla los pocos afortunados que han logrado tener un amigo como él.

 

(mecanografía: LST)

Ya es Cultura en El Corte Inglés

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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