Pablo Iglesias teme que partidos como Bildu o ERC puedan ser ilegalizados si la ultraderecha llega algún día al poder. En una entrevista para La Vanguardia, el vicepresidente segundo del Gobierno considera que esa posibilidad es real y lanza un mensaje directo al PP para que rectifique en sus pactos con la extrema derecha de Vox, que en los últimos días ha promovido iniciativas parlamentarias para prohibir los partidos nacionalistas en España: “Creo que ya tiene claro que no van a poder volver al Estado en mucho tiempo. Tal y como han quedado configurados los bloques en España, el bloque de las tres derechas quizá pueda gobernar algunas comunidades autónomas, pero si no se ilegalizan partidos políticos en este país creo que es prácticamente imposible que vuelvan a estar en el Estado”.

El temor de Iglesias a que formaciones minoritarias que ahora mismo forman parte del juego democrático en nuestro país puedan verse afectadas por la ley de partidos y una hipotética ilegalización es totalmente fundado. De hecho, esta misma semana la formación de Santiago Abascal se quedaba sola en el Congreso de los Diputados defendiendo su reforma de la Ley de Partidos para ilegalizar a formaciones separatistas como ERC, Junts o Bildu por pretender destruir “la indisoluble unidad de España”. Todos los partidos han dado su voto contrario a esta iniciativa salvo el PP y Ciudadanos, que se han situado en la abstención.

El propio Iván Espinosa de los Monteros empezaba su alegato asegurando que iba a ser “un día histórico” para tomar medidas “decentes” en defensa de la democracia, pero enseguida cayó en la cuenta de que tenía a toda la Cámara en contra. “Ni el terrorismo de ETA, amparado en Batasuna o Bildu, ni el golpe de Estado en Cataluña, ni el Plan Ibarretxe tienen cabida en nuestra estructura constitucional”, afirmó el portavoz de Vox antes de lanzar un llamamiento para proteger a España de los nacionalismos por ser “incompatibles con la democracia”.

Sin embargo, si nos atenemos estrictamente a lo establecido por la Ley de Partidos, es precisamente el grupo de Abascal el que va contra varios preceptos democráticos importantes consagrados en la Constitución del 78. Así, Vox está en contra del matrimonio homosexual, en contra de la memoria histórica, es negacionista de la violencia machista, criminaliza constantemente a los inmigrantes, propone liquidar el Estado de las Autonomías y fomenta el pin parental en los colegios, una medida que atenta directamente contra el derecho a la escuela pública en valores de igualdad.

La Ley de Partidos es meridianamente clara cuando se refiere a qué formaciones políticas pueden ser consideradas proscritas: “Un partido será declarado ilegal cuando su actividad vulnere los principios democráticos”. Además, en uno de sus capítulos prevé la disolución o suspensión judicial cuando “de forma reiterada y grave” su actividad vulnere los principios democráticos o persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático.

Iglesias es consciente del grave momento que vive la sociedad española. Con la pandemia arreciando y causando estragos y la extrema derecha embarcada en su delirante proyecto de corrosión de la democracia, el vicepresidente del Gobierno apunta directamente al PP de Pablo Casado como gran responsable del clima de crispación que se ha apoderado del país. “Claro, eso es una tragedia para el Partido Popular y para sectores de poder empresarial y de poder mediático que han crecido gracias a que la derecha española entraba regularmente dentro del Estado. Creo que es una tragedia para ellos y creo que eso explica ciertas estrategias no convencionales en el marco de la democracia, como intentar aprovechar una pandemia para hacer caer al Gobierno o una estrategia contraria a la Constitución, como la actual de bloquear la renovación el Consejo General del Poder Judicial o la alianza con una fuerza abiertamente partidaria de la dictadura, o incluso la agresividad sin precedentes. Y mira que es fácil encontrar precedentes de agresividad de cierta prensa de Madrid que se ha terminado de quitar las caretas”, afirma.

Iglesias ha relatado el infierno que su familia ha sufrido en los meses de verano, cuando ha sido acosado por elementos de extrema derecha en su chalé de Galapagar, un episodio en el que se ha sentido arropado por sus compañeros del Consejo de Ministros. “Si quiere hablamos de lo que significa el hostigamiento, pero respecto al apoyo, sí, eso sin ninguna duda. Siempre digo que hay que relativizar, que en este país hay gente que le han pegado un tiro en la nuca, o que le han torturado, o que ha acabado en la cárcel por defender sus ideas. Me quejo yo de que todos los días haya nazis llamándome hijo de puta y que lo tengan que escuchar mis hijos. Eso es duro, pero más duro es estar 25 años en la cárcel o que te asesinen. Y a gente que pensaba como yo o muy diferente a mí los han asesinado o han tenido que sufrir mucho más que nosotros”, asegura el líder de Podemos.

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