La irrupción de Vox en la escena política, el escoramiento sin complejos del Partido Popular de Pablo Casado hacia los postulados ideológicos de la extrema derecha, tal y como estamos viendo en su Convención, los resultados de las elecciones andaluzas, la ruptura de Podemos en Madrid y en otros puntos de España, son aspectos que están llevando a un escenario en el que el PSOE se hace fundamental para, en primer lugar, ser el dique de contención de los ultras (Vox y PP), y, en segundo término, para lograr una situación de gobernabilidad con el resto de fuerzas democráticas.

La atmósfera en el lado de la izquierda está demasiado enrarecida. El cielo está adquiriendo el color gris verdoso que anuncia la llegada de un tornado de fuerza 5 o 6, es decir, la devastación absoluta del progresismo español. El cisma provocado en Podemos en la Comunidad de Madrid con la creación de la marca Más Madrid por parte de Íñigo Errejón y Manuela Carmena, está generando el espacio perfecto para allanar el camino a la ultraderecha hacia el poder.

La tendencia negativa de Podemos, la pérdida de perspectivas electorales respecto a anteriores comicios (según las últimas encuestas la formación morada estaría retrocediendo en el entorno del 30% en relación a las últimas elecciones generales), las constantes diferencias entre sus líderes y, sobre todo, la decepción de una parte de su electorado porque los representantes de Podemos han sido incapaces de hacer efectivas las reivindicaciones más importantes del 15M desde las instituciones, está provocando que la ilusión que se generó en la izquierda con al irrupción de Podemos se haya difuminado en la niebla de la realidad. A todo esto, además, hay que sumar la falta de concreción de muchos de sus postulados en ciertos temas que han tenido mucho calado en el pueblo.

Todo esto se está produciendo en el momento en que la derecha fascista de Vox y la extrema derecha del PP se están postulando para llegar al gobierno. De ahí que haya algunos medios de comunicación que ya están poniendo a Pablo Casado rumbo a la Moncloa o que están blanqueando al fascismo de los de Abascal.

Ante esta situación política, nos encontramos a un PSOE nuevamente dividido pero que necesita que sus dos principales líderes, Pedro Sánchez y Susana Díaz, estén más unidos que nunca porque los socialistas, por primera vez en mucho tiempo, tienen la capacidad de ser decisivos.

En la actualidad sólo hay tres partidos que están en ascenso: PSOE, Ciudadanos y Vox, y son los dos primeros los que tienen la llave para detener a la extrema derecha con el apoyo puntual de Podemos. Hay que tener en cuenta que el partido de Santiago Abascal no ha hecho aún propuestas de calado de carácter económico por lo que su subida en los sondeos tiene más que ver con el peligroso retroceso de derechos de las mujeres y de los más débiles. Esto es muy peligroso porque demuestra la debilidad que por falta de reformas tiene la democracia española.

Al igual que ocurrió en la Transición, estamos en un momento en el que el centro, tanto el progresista como el conservador, tienen la opción de poder gobernar juntos, al igual que está ocurriendo en países que ven cómo hay un ascenso de la extrema derecha. Del mismo modo que en los primeros años de nuestra democracia, existe una atomización de las opciones a votar. Entonces nos encontrábamos al PSOE y al PCE en el lado de la izquierda y a UCD y a Alianza Popular en la derecha. En los años setenta los españoles decidieron apoyar a las opciones más moderadas, es decir, a la democracia cristiana de Adolfo Suárez y a la socialdemocracia de Felipe González.

Ahora ha llegado el momento de que se potencien esas opciones frente al ataque de la extrema derecha del PP y al ultrafascismo de Vox y, según está el tablero electoral actual, sólo puede venir por un gran pacto entre PSOE y Ciudadanos, dado que los socialistas cada vez lo tienen más difícil con un acuerdo con Podemos y los de Rivera están siendo presionados para no acercarse ni a tres mil kilómetros de Vox.

Según los últimos sondeos, el PSOE y Ciudadanos estarían rozando la mayoría absoluta y las estimaciones serán mayores a medida que el tiempo pase porque los socialistas recogerán una parte del voto que está perdiendo Podemos y los de Rivera seguirán cosechando apoyos de parte del sector demócrata del Partido Popular, de aquellos que ideológicamente están lejos de los postulados de extrema derecha de Pablo Casado.

Aunque habrá reticencias en las distintas militancias que siguen defendiendo la pureza ideológica, ¡estamos en un momento en el que habría que seguir el ejemplo de Suecia o Alemania. No se tratará de una claudicación, sino de un pacto que arrincone a los ultras, tanto azules como verdes.

Para que esto pueda certificarse es fundamental el entendimiento político entre Susana Díaz y Pedro Sánchez porque, aunque tengan sus diferencias puntuales, ambos ideológicamente representan al mismo socialismo devaluado. A Sánchez le salvan algunas personas del Gobierno con las políticas sociales, hacienda, empleo e infraestructuras, y, posiblemente, cultura si al final el ministro Guirao decide tomar el control público de la gestión de los derechos de autor, tanto a nivel de SGAE como de otras entidades dirigidas por varios autores clásicos excesivamente conservadores y cercanos a las élites clasistas «semi intelectuales» por sus tratados de desigualdad social, además de incluir las cuotas de contenidos digitales y a los editores.

Por parte de Ciudadanos tenemos a la figura de Juan Marín que será fundamental de cara a «influir» en Albert Rivera —ambos saben el porqué de dicha influencia—, principalmente porque en una estrategia global es el momento de poner en valor los intereses acumulados con Díaz en el anterior acuerdo de gobierno en Andalucía.

El espacio político español está en una situación en la que sólo se podrá mantener la democracia libre de los herederos del búnker franquista si hay altura de miras y sacrificio ideológico. La lucha por el gobierno central está, por lo tanto, entre el PSOE y C’s, dado que será el más votado quien ocupe la Moncloa. Sin embargo, esta estrategia ya podría empezar a implementarse en las próximas elecciones municipales y autonómicas donde ya se vislumbraría la inclusión de elementos negociadores a la hora de alcanzar pactos por la gobernabilidad de Comunidades e importantes ayuntamientos. Tampoco se puede desechar la posibilidad de que, paralelamente a la constitución del gobierno central, se planteara una moción de censura a Moreno Bonilla para que gobernara también en Andalucía el partido más votado, al igual que en el Estado español.

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2 Comentarios

  1. No se quejen si cada vez menos gente sigue a los medios tradicionales como Diario 16, cuando insisten en mentir y hacernos comulgar con su ideología. Cómo es posible, cuándo está documentado y los propios creadores del fascismo se auto proclamaban de izquierdas y anticapitalistas. Cualquiera puede leer el manifiesto de Verona y cualquiera puede entender que se trata de uno de tantos movimiento socialistas que triunfaban en la primera mitad del siglo XX. Decir que un partido conservador con algunas propuestas liberales, que se proclama defensor de la libertad individual y por lo tanto del capitalismo es fascismo, es mentir o estar tan ideologizado que no soportas la realidad.

  2. A la redacción de Diario 16.
    Existe una crema dentrífica especial que limpia las bocas a los que se dedican a cambio de un sueldo a catalogar a los demás. Por favor no intoxiquen más a los españoles y se erijan en misioneros de una opción política que ha fracasado en el mundo entero.

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