Vox ha lanzado un nuevo ataque contra los avances en materia de igualdad centrándose, en esta ocasión, en la utilización en los documentos públicos del lenguaje inclusivo que, según una iniciativa presentada en el Congreso de los Diputados, molesta a la comunicación y entorpece el funcionamiento de la Administración.

Vox, además, señala que la utilización del lenguaje inclusivo supone un coste para las arcas públicas, por lo que ha registrado una iniciativa en el Congreso con el objetivo de que inste al Gobierno a eliminarlo de los documentos oficiales.

En concreto, los ultras pretenden que el Ejecutivo promueva la exclusión del uso del lenguaje inclusivo «en todos los documentos oficiales emanados de la Administración General del Estado y de los organismos públicos y entidades de derecho público vinculados o dependientes de la misma».

Vox ya ha protagonizado violentas discusiones por la utilización por parte de sus diputadas, diputados, senadores y senadoras del término “presidente” cuando se dirigen a las presidentas de ambas Cámaras o de las comisiones parlamentarias.

Para apoyar su iniciativa, Vox se hace eco de la propuesta que han impulsado en Francia 60 diputados del partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha, y de la formación conservadora de los Republicanos. También recogen las críticas de la Academia de la Lengua francesa contra el lenguaje inclusivo, y también de las que hizo la Real Academia Española en el informe encargado por el Gobierno sobre la posibilidad de adaptar al mismo la Constitución de 1978.

En la exposición de motivos de la proposición, Vox admite que la RAE interpreta como inclusivo el uso de sustantivos colectivos de personas ya sean masculinos («el pueblo español») o femeninos («la población española»), así como el de términos nominales que abarquen en su designación a los dos sexos (“toda persona española” en lugar de “todo español”).

Sin embargo, la mayor parte del texto está destinado a descalificar la utilización de los desdoblamientos y defiende el uso del masculino genérico alegando su «necesidad conceptual» y subraya que «la construcción del lenguaje inclusivo atiende a razones que esconden un cierto desconocimiento de las reglas de la lengua española».

Para los ultras, el lenguaje inclusivo tiene una base ideológica y recurre a los argumentos de la RAE que invoca principios de economía lingüística y niega que exista una relación directa entre el uso generalizado del masculino genérico y el androcentrismo cultural.

Vox defiende en su iniciativa que el lenguaje inclusivo «lejos de ser un instrumento eficaz al servicio de los ciudadanos, representa un fenómeno obstructivo a favor de una tendencia de cariz ideológico que estorba, molesta e incomoda la fluidez de la interlocución escrita o verbal entre emisor y receptor».

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