En una nota de prensa publicada en las últimas horas en su página web, Vox se jacta de haber hecho efectivos “gobiernos de libertad y orden constitucional” en todo el país. El secretario general de la formación, Javier Ortega Smith, ha celebrado el acuerdo alcanzado entre “Partido Popular, Ciudadanos y Vox para la consecución de un objetivo: evitar que la izquierda sectaria pueda gobernar en los Ayuntamientos”.

“Este acuerdo –ha explicado Ortega Smith– se materializa hoy en la primera fase, la de la investidura”. A partir de ahí, “y en los próximos 20 días naturales”, Vox anunciará “cómo se concreta ese acuerdo con un objetivo –y esa es la otra parte del acuerdo–: el de que Vox tenga representación en todos los gobiernos, en todos los entes municipales, de acuerdo al mandato de los ciudadanos, es decir, de acuerdo al porcentaje de votos y, por tanto, de concejales, que hemos tenido en los ayuntamientos”.

“Es una satisfacción –ha añadido el secretario general de Vox– saber que esa coalición de voto para la investidura y para los próximos gobiernos entre PP, Cs y Vox garantiza que el mandato de los españoles respecto a la capacidad de decisión en los gobiernos municipales, capacidad de voto y de participación en los presupuestos, se haga conforme al porcentaje de votos que libre y democráticamente los españoles han decidido otorgar a las distintas fuerzas políticas”, añade el comunicado.

De esta manera, la formación ultraderechista avisa de que no cederá en su pretensión de influir en todos aquellos ámbitos políticos en los haya decidido pactar con PP y Cs. Tal como era previsible, el partido de Santiago Abascal pasa la factura a sus socios, advirtiéndoles de que no va a aceptar ser una mera comparsa, una simple muleta de acompañamiento sin ningún valor real. Vox va a tratar de influir desde el principio en las políticas que se impulsen desde los ayuntamientos y gobiernos regionales donde tengan presencia y ahí es donde radica el gran fracaso de la derecha clásica y la gran victoria de la ultraderecha. El partido más pequeño, el que menos implantación tiene en la sociedad española, va a terminar acumulando cuotas de poder, planificando políticas y afectando a la vida de millones de personas con sus recetas del pasado y sus postulados antiguos y rancios que ya estaban superados. Cabe preguntarse cómo van a reaccionar PP y Cs ante esta especie de chantaje de Vox, que se comporta como si hubiese ganado las elecciones.

De momento, con este acuerdo tripartito, Vox dice cumplir con el “compromiso adquirido con sus votantes de propiciar gobiernos de libertad y orden constitucional, como ha ocurrido ya en la Junta de Andalucía y, más recientemente, en la mesa de la Asamblea de la Comunidad de Madrid”.

“Tras el compromiso alcanzado este sábado, se abre ahora un nuevo periodo de trabajo para estructurar los distintos gobiernos municipales. Periodo de trabajo en el que Vox hará valer, de forma proporcional a sus resultados electorales, el programa de gobierno con el que la formación se presentó a las elecciones”.

Y aquí es donde surge la gran pregunta: ¿acaso no es un fraude al electorado y a la democracia que los partidos mayoritarios se vean obligados a rectificar sus programas electorales para dar satisfacción al partido bisagra? ¿No sería necesaria una reforma urgente de nuestra Constitución, con acuerdos de los principales partidos políticos, para que la voluntad de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles se vea reflejada finalmente en los gobiernos municipales y regionales, evitándose así esta especie de gran estafa donde el minoritario lo condiciona todo, lo bloquea todo y acaba imponiendo su voluntad en todo merced a un chantaje intolerable? Empecemos a reflexionar sobre qué tipo de democracia tenemos, sobre las cosas que no funcionan y sobre lo que es preciso arreglar cuanto antes si queremos que nuestro modelo de convivencia tenga futuro.

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