Todo parece indicar que Vox captará votos entre el electorado del PP y también de Ciudadanos en las elecciones del 10N. Ahora bien, ¿puede el partido de Santiago Abascal arañarle una mínima fracción de su electorado al PSOE, tal como proclaman sus líderes principales? La hipótesis parece descabellada pero fuentes de la formación ultra han asegurado a cierto periódico de línea editorial conservadora que en los últimos días han detectado una fuga de votos desde el partido socialista hacia la formación verde. ¿Farol o hecho cierto? Según las encuestas que baraja Vox, hasta un 8% de los votantes socialistas que en las pasadas elecciones generales confiaron en Pedro Sánchez ahora optarían por el voto de castigo al PSOE ante lo que está ocurriendo en Cataluña.

No sería la primera vez que sucede algo así. Un fenómeno similar ya se detectó durante las pasadas elecciones autonómicas andaluzas y también en las generales, aunque en un porcentaje insignificante. De modo que las alarmas no solo se han encendido en Génova 13, sede de los populares, y en Ciudadanos −los principales damnificados por el auge de la extrema derecha−, sino también en Ferraz, donde son conscientes de que en el PSOE existe un pequeño sector de votantes “prestados” que fluctúan y cambian de partido según intereses personales y según la coyuntura política y económica del momento. No es ningún secreto que Pedro Sánchez ha virado hacia la derecha durante esta campaña electoral, sin duda tratando de buscar nuevos caladeros de votos en ese espacio político. Los socialistas creen que por la izquierda ya no se puede seguir creciendo más, puesto que Unidas Podemos ocupa ese territorio con unas bases y una militancia siempre fiel. De ahí que solo recabando apoyos en el centro-derecha podría mejorar Sánchez su resultado respecto al 28A, es decir, sus actuales 123 escaños.

El discurso de campaña del presidente del Gobierno en funciones ha ido dirigido principalmente al sector moderado del electorado, pero también a la derecha. Solo así puede entenderse su promesa de traer a Carles Puigdemont a España para que sea juzgado por sedición. Cuando lo dijo estaba hablando no solo para el votante socialista conservador que está horrorizado y hastiado con la situación de Cataluña, sino también para aquellos que unas veces votan PP y otras PSOE, según el caso. Tampoco ha pasado desapercibida la idea repetida por Sánchez, una y otra vez durante esta campaña, de que Vox ha sido “un invento de José María Aznar para perjudicar a Mariano Rajoy”. “Quieren que sus votantes nos vean como el viejo PP”, aseguran las fuentes de Vox.

Nada impide pensar por tanto que haya un porcentaje exiguo de votantes socialistas insatisfechos con la gestión de Sánchez que esta vez hayan optado por ir más allá, prestando su papeleta a Abascal en lugar de a Pablo Casado. En Vox están seguros de que el domingo el PSOE fracasará en su estrategia de agitar el miedo a la ultraderecha y, al contrario, opinan que entre los socialistas frustrados también tendrán una oportunidad de crecimiento electoral.

¿Pero dónde cree el partido de Abascal que tiene más posibilidad de proyección entre las filas socialistas confusas? Sin duda en aquellas provincias donde la ideología socialista se mezcla con un profundo sentimiento de españolidad y también en los lugares donde el problema de la inmigración se percibe con más fuerza. Estamos hablando de Andalucía, por supuesto, donde miles de votantes de Susana Díaz de toda la vida se han pasado al bando contrario de la derecha, pero también de Murcia, de zonas deprimidas de Madrid y Castilla y León, y también de Ceuta y Melilla, donde algunas encuestas dan a Vox como primera fuerza política. Por consiguiente, no es de extrañar que el partido de Abascal haya centrado sus esfuerzos propagandísticos en estas circunscripciones electorales.

“Miembros de Vox llevan días visitando centros de menores no acompañados, difundiendo noticias y datos que vinculan a la inmigración ilegal con una mayor delincuencia y protagonizando actos con extranjeros que se declaran simpatizantes del partido. También han vuelto a insistir durante la campaña en pedir la construcción de un muro en la frontera con Melilla”, asegura Libertad Digital, un periódico digital de línea editorial conservadora que advierte del trasvase de votos del PSOE a la derecha por cuestiones puramente patrióticas.

Y en el pasado mitin del pasado jueves en Valencia los candidatos de Abascal interpelaron directamente a aquellos socialistas “descontentos” con Sánchez, un discurso que repetirán en los últimos días de campaña en Cataluña. Allí la consigna de Vox es erosionar al máximo al PSC y “sorpasar” a Ciudadanos hasta aparecer como el único partido que defiende la unidad de España.

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1 Comentario

  1. La ANTIINMIGRACIÓN siempre es patriótica (con un «el otro te quita el pan», «el extrajanjero quita le quita el pan a España»). Bolsonaro arrasó con eso, y Trump.
    Los VALORES DEL FRANQUISMO estaban seguros con FRANCO en el centro de las atenciones o en el Valle de los Caídos; por eso, todos los franquistas decían y decían sin parar siempre ése «¿por qué remover los muertos o la dura historia?» para que todo siguiera igual o los valores del franquismo asimismo siguieran igual y SEGUROS con un dejar todo como estaba, el cual beneficia pillamente a ellos.
    Pero ahora los valores del franquismo gracias a VOX se refuerzan, sacando frases y los valores de la Falange y persiguiendo a inmigrantes o a lo que no es puramente nacionalrracista.
    Sí, ahora depende de esos responsables o irresponsables votantes el que haya una ética reacción; pero, aunque reaccionen, los valores del franquismo ya tienen MARCA y MARKETING imborrables, y vencedores por tal «imagen» rescatada en el centro de una democracia humillada. José Repiso Moyano
    Todas estas cosas son muy serias, porque DESTRUYEN demasiados bienes de todos.

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