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La Joya de la Corona. Así denominaban en Vox a esta provincia tras los inesperados y magníficos resultados obtenidos en las elecciones andaluzas de 2018 y las Generales de 2019 que, aunque no fueron todo lo deseado, en Almería la formación de ultraderecha sí que cosechó un magnífico resultado. Véase, como ejemplo, el caso de El Ejido.

Sin embargo, llegaron las Elecciones Municipales y las expectativas cosechadas en los anteriores comicios se desvanecieron ante la cruda y dura realidad. Los resultados obtenidos en los municipios de Roquetas de Mar, El Ejido y Almería no fueron, ni mucho menos, los esperados por una afiliación y simpatizantes ansiosos por demostrar lo que el partido de ultraderecha ha venido cantando a los 7 vientos: «Vox ha llegado para quedarse y regenerar la política»

Gran parte de este «fracaso electoral», en Almería puede achacarse, en mayor o menor medida, a la propia Dirección General del partido. Por un lado, la falta de experiencia, habida cuenta del poco espacio de tiempo el transcurrido desde su salto a los escenarios políticos y, por otro, la falta de confianza y el excesivo control interno impuesto, sin conocimiento alguno por parte de quienes han de fiscalizar esa labor, de cómo se ha de realizar una campaña municipal. Ambas cuestiones denotan y generan desconfianza entre su propio electorado: no conocen las provincias y sus municipios así, como la singularidad de sus personas, lo que verdaderamente aventura una catástrofe electoral previamente anunciada.

Pero no todo es culpa de la Dirección General del Partido. En Diario16 hemos publicado en distintas ocasiones los devaneos y despropósitos que, por parte de algunos miembros del Comité Electoral Provincial de Vox, han venido sucediendo en vísperas de las elecciones municipales y todo ello sin olvidar las artimañas ejercidas por quien, en su momento, fue el elegido como el interlocutor válido entre la directiva provincial y Madrid: el parlamentario andaluz Rodrigo Alonso, exconcejal del Partido Popular de Antas, municipio que, casualmente, no presentó ni listas a las municipales.

Dimisiones o expulsiones, como la del Secretario de Organización Provincial, Carlos Del Campo, que fue quien presuntamente autorizó las indagaciones para averiguar el teléfono personal de la esposa para intentar derrocar a Juan Francisco Rojas, presidente provincial por aquel entonces y a la postre amigo personal de Rodrigo Alonso quien, por motivos de interés personal, ha venido minando la imagen de su amigo y presidente con un solo objetivo: hacerse valedor de la presidencia de Vox Almería aprovechando la guerra abierta entre Del Campo y Rojas. El ex militar y ex secretario provincial intentó, entre otras de sus estrategias, nombrar candidato a las municipales por Almería a otro militar en excedencia, el teniente coronel Eugenio Bayo, con viaje a Madrid incluido.

Esta estrategia fue desarticulada por Madrid a raíz de un informe demoledor donde, entre otras cuestiones, dejaba en la nube política los posibles intereses y desavenencias empresariales con el Ayuntamiento de Almería del teniente coronel.

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