Sentada en la terraza de un séptimo piso, degusta el primer café del día. Las farolas aún alumbran pero Ildefonsa hace tiempo que duerme poco. Podría estar en la cama hasta las nueve, o las diez de la mañana. O quizá todo el día porque tampoco es que tenga nada mejor que hacer. Por no tener casi no tiene ni comida, aunque por suerte tampoco ganas. Se mantiene a base de café, de agua y de esos cigarrillos que le agarran el pecho hasta casi ahogarla. Total, la vida ha sido tan injusta con ella que quizá morir sea la única forma de salir airosa.

Ildefonsa siempre ha sido una mujer autosuficiente. Madre de dos hijos a los que hace años que no ve, tuvo la valentía de dejar a su marido hace ya casi cuatro lustros. Cansada de sus constantes desprecios, de sus salidas nocturnas, de creer que la casa que ambos compartían era el hotel dónde Ildefonsa era la camarera y él el cliente VIP, acabó rompiendo la baraja. Nunca le puso la mano encima, pero el desprecio, las borracheras, los clubs de prostitutas, la palabra constante para descalificarla, “tonta”, “tú cállate que no sabes de lo que hablas que eres tonta”, “más tonta y no naces”, “¿Y tú que sabrás de estos temas, tonta?”, fueron suficiente castigo, suficiente calvario como para que en el ocaso del 99, cuando sus hijos tenían 14 y 15 años, tras una salida por ahí de Fortunato que duró dos días, le pusiera la maleta en la puerta. Al final, quién acabó en la calle fue ella. Y lo peor, perdió a sus dos hijos que le dijeron no entender su actitud. Que tampoco era para tanto y que su padre siempre había estado con ellos, aunque jamás les cambiara un pañal, jamás se levantara ni una sola noche a tranquilizarlos, jamás bajara con ellos al parque, ni fuera a ninguna tutoría, ni les llevara al médico. A él le bastaba con llegar con un balón de fútbol, una motocicleta o un par de abonos para ir al Bernabeu.

Así que, a sus 44 años, se despidió de su marido “progresista”, bajó a la parada del bus de la Avenida de San Luis, con una maleta “fin de semana” y cogió un autobús que le llevó a casa de una compañera de trabajo que vivía sola y que la acogió temporalmente.

En tres meses había alquilado un apartamento barato. Dos años después, se compró el piso, en el que ahora degusta el café y su primer cigarrillo de la mañana con la aurora. Y eso que le costó lo suyo. Porque desde que el gobierno de Felipe González, que por aquel entonces era su Felipe, le pegó la primera puñalada en el corazón aprobando una reforma laboral que introdujo los contratos basura, su empresa se fue llenando poco a poco de chavales imberbes que acabaron desplazando a los más viejos del lugar y dejándolos en el paro. Ella se salvó del primer envite. Y del segundo. Pero con otro socialista en el gobierno, acabó en la calle bien entrada en la cincuentena, con dos años de paro por delante que pasaron visto y no visto, y un futuro indecente de años de penurias en los que tuvo que mendigar ayudas en el INEM, comer de lo que le daban en Cáritas diocesanas y vestir del ropero de la iglesia.

Cuando fue a jubilarse, una nueva puñalada le llegó a su corazón. Los nuevos ratios de cálculo de las clases pasivas, sumados a la obligación de tenerse que jubilarse anticipadamente le han dejado una pensión de poco más de quinientos euros con los que malvive. Y menos mal que la jueza sentenció a Fortunato, su ex marido, a darle la mitad del valor del piso que compartían cuando eran matrimonio y con ello pudo acabar de pagar lo que le faltaba del suyo. Si no, ahora se vería en la calle viviendo entre cartones.

Ildefonsa escucha la radio mientras consume el cigarro como si estuviera ahogándose y el tabaco fuera una bombona de oxígeno. Hablan de las 110 medidas electorales de Pedro Sánchez y recuerda aquel feliz 28 de octubre de 1982 cuando estuvieron toda la noche, Fortunato y ella, junto con miles de compañeros más, cantando y brindando frente a la sede de Ferraz por el triunfo de aquel muchacho de traje de pana que iba a sacar a su abuelo de la cuneta en la que aún se encuentra, que iba a desterrar el franquismo para siempre e iba a mejorar considerablemente la vida de los trabajadores. ¡Ay, que engañados estábamos, piensa Ildefonsa! ¡Lo único que ha mejorado es su bolsillo! Por su cuñada, con la que tiene alguna relación, sabe que uno de sus hijos se fue con una beca a USA y ya no ha vuelto. El otro está parado y malvive del salario que su mujer arranca fregando portales. Que su ex-marido se ha jubilado, como ella, anticipadamente y que consume sus días entre cartones de vino. Sus dos sobrinos, brillantes estudiantes, han acabado exiliados en Alemania y Lituania porque aquí no había salidas. Sabe perfectamente porque es una de las promotoras de la asamblea de pensionistas del barrio, que sus pensiones corren peligro. Así que, cuanto escucha en la radio las propuestas de quiénes fueron compañeros, sabe, por experiencia, que todo lo que cuenta el charlatán de Pedro Sanchez es humo para volver a engañar a la gente.

Cuando ahora escucha en la radio lo que dicen las encuestas, después de tanto sufrimiento a su alrededor, no entiende la postura de la gente.

 


 

Voto útil

Se aprobaba el jueves día 4 de abril el “Reglamento de productos paneuropeos de Pensiones Individuales” que no es otra cosa que la privatización de las pensiones en toda la Unión Europea.

Sus defensores dirán que no es así, pero en el reglamento que se ha aprobado, en sus considerandos, se explica que los sistemas públicos de pensiones están cada día más debilitados [y en lugar de fortalecerlos haciendo que el trabajo sea estable y bien pagado o inyectando dinero de los impuestos], se asume que las pensiones públicas se irán recortando hasta desparecer. Como solución apuestan por más hijoputismo liberal y aprueban este Reglamento que no es más que un producto financiero que se deja en manos de Fondos de Inversión, Aseguradoras, Bancos y Gestores de activos. Un producto financiero que permite, según lo escrito en el propio Reglamento, para mejorar la liquidez, el uso de productos derivados, con la “salvaguarda” de informar al cliente. Para que se entienda permite el uso de productos como las preferentes, sobre las que también tenían obligación de informar y todos sabemos como acabó aquello.

En definitiva, lo que se aprobó el jueves en el Parlamento Europeo es la privatización sistemática de las pensiones. Los estados dejan de apostar por los sistemas públicos y asumen que la solución es un sistema privado (hecho para quien tenga dinero, porque con salarios de 800 euros dudo que la mayor parte puedan destinar algo a ese capítulo) al que permiten traspasar fronteras (para evitar tributaciones), en el que el trabajador tendrá la posibilidad de invertir parte de su salario. Un sistema basado en la inversión en productos financieros de riesgo que acabarán, como todos suponemos, llevándose la pasta de los pobres y entregándosela a los especuladores.

Así que, aunque es época de elecciones, y todo son promesas de un mundo mejor, en este caso, la cabra, como siempre, ha tirado al monte. Votaron a favor PP – PNV – PDeCAT y Ciudadanos (cooñoo, el PP y Ciudadanos votando con los independentistas!). El PSOE sabía que si se abstenía, saldría el proyecto adelante y eso fue lo que hizo. Una vez mas, avergonzando a los votantes de ese espectro al que dice pertenecer por historia pero del que se empeñan en excluirse con sus acciones.

En estos tiempos de campaña electoral, se habla de encuestas y pactos. Lo medios del sistema del 78 están constantemente complaciendo a la izquierda de un posible pacto de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos. Pero como todo en los medios españoles, sólo se trata de intoxicar para que los ciudadanos dirijan el voto hacia los intereses que estos medios de manipulación y adoctrinamiento defienden. Jose Luis Ábalos ya ha dicho claramente que la opción del PSOE es el pacto con Ciudadanos. Es decir, un pacto de gobierno entre las políticas “amables” pero liberales del PSOE y el proyecto nacionalista fascista del partido de Alberto Carlos cuyo número dos es el responsable del ERE de CocaCola en Fuenlabrada, por el que se embolsó más de cinco millones de euros. El mismo partido que vota siempre a favor de todas las medidas de este hijoputismo que van en contra de los trabajadores y a favor de los fondos de inversión. El mismo partido que apuesta por la compra venta de embarazos, la desaparición del salario mínimo, la subida del IVA, el contrato único sin derechos y cercenar las pensiones a la mitad.

Y es que este PSOE, el de Isidoro y Guerra, el de Rubalcaba, Boyer, Bono, Borrell o Solchaga, jamás ha sido un partido de izquierdas. Es el partido que acabó con el tejido industrial de España. Una decisión crucial para todo lo que ha venido después. El desfalco que le hicieron al sistema, en el que han cambiado las relaciones obrero-patrón que ellos han llamado crisis, no hubiera supuesto ni la décima parte de las consecuencias que ha tenido, si en lugar de camareros, en España hubiera habido metalúrgicos, obreros de fábricas, … Allí dónde si había industria como en Euskadi o Burgos, la estafa al sistema que han venido a llamar crisis se ha notado bastante menos que en la España del Turismo y los servicios.

Para los tramoyistas que se esconden detrás del Congreso y del Senado, pero que son los que toman las decisiones que allí se debaten y se convierten en leyes, la primera opción de gobierno es el del Trifachito. Políticos, como ellos, sin escrúpulos que llevarán este hijoputismo especulativo hasta el final, acabando de implantar el sistema de la selva económica en el que no hay reglas, ni derechos, y que todo se somete al interés de la especulación y de la ganancia del 1% frente al 99% restante y el sistema vigilado de libertades en el que se castra la libertad, desde la televisión hasta los centros escolares.

La segunda opción es sin lugar a dudas igual de perniciosa que la primera aunque algo más lenta y de cara más amable. La opción del PSOE y los falangistas de Alberto Carlos. Una opción que no derogará ninguna de las leyes que nos han llevado a este simulacro de democracia vigilada y a este infierno de pobreza para un cuarto de la población y que irá creciendo conforme avance la implantación del setentayochismo 2.1.

El voto útil del que habla tanto el PP, como el PSOE, es aquel que impida que este sistema que jamás fue otra cosa que franquismo maquillado, siga reinstalándose a una versión más perniciosa (aún) para la mayor parte de la ciudadanía y en favor de los que son capaces de agrandar la fosa séptica del sistema para impedir cualquier cambio que les suponga pérdida de poder.

El PSOE no es de fiar. Y el Pedro Sánchez que votó a favor de la emisión de preferentes por Caja Madrid, es el mismo que se ha opuesto a realizar una investigación a las lamentables aciones de presuntas comisiones de la Casa Real y de sus desvaríos. El PSOE de Pedro Sánchez es el mismo que el de la OTAN, el de los GAL, el de la cal viva, el de las tres reformas laborales con las que iniciaron la defenestración de los derechos laborales y de las dos reformas de pensiones que nos han llevado a jubilarnos más tarde, teniendo que haber cotizado más años y con menos pensión. El mismo que acaba de apostar en Europa por dejar morir de inanición económica el sistema público de clases pasivas y sustituirlo por un producto basado en el juego de la especulación, que, visto el histórico de bancos y sistemas de gestión de crédito, acabará robándole el dinero a los pobres para acumularlo en una pocas manos.

Que nadie olvide que la subida del salario mínimo se ha hecho de forma renqueante, escatimando al máximo su importe y obligado por la acción de Unidas Podemos. Que nadie olvide que las cuatro leyes aprobadas por la diputación permanente del Congreso, podrían haberse aprobado estando la legislatura activa y que no se hizo a sabiendas de que ahora tiene un efecto electoralista y que la posibilidad de que el Constitucional las declare nulas posteriormente, es grande.

El voto útil es aquel que haga que no te roben. Que los impuestos se utilicen para devolver la sanidad y la educación al camino de la universalidad y del servicio público. Que la relación empleador-empleado vuelva a ser favorable al más débil, al trabajador. Que las remuneraciones salariales dejen de ser limosna para volver a ser la forma de sustento de las familias. Que el crecimiento económico no esté basado en sistemas especulativos que no retornan riqueza al trabajador si no a los especuladores. El voto útil es el que te permita, como en Madrid, rebajar la deuda y no incrementarla como ha sucedido con los diferentes gobiernos del PP y del PSOE y como sucederá si vuelven a gobernar los del hijoputismo liberal sin oposición.

Si crees, como los de las cloacas, que hay que evitar a toda costa que algunos lleguen al gobierno te mereces que tus hijos acaben emigrando a China o Taiwan. Te mereces verte en la miseria cuando llegues a la jubilación. Te mereces que si estás sin trabajo, no tengas ningún sustento económico público. Te mereces que te suban el IVA al 25% y no puedas comprar ni el pan. Te mereces que la luz siga subiendo otro 80% y no solo ya no puedas poner la calefacción si no que ni siquiera esa televisión que tanto te gusta (y daño te hace). Te mereces que Cataluña se vaya de forma cruenta y que sea la sangre de los tuyos la que se derrame.

El liberalismo, como las religiones solo es delirium tremens para la evasión. Una borrachera mental de la que si abusas acaba destrozándote la vida. Al menos se práctico, consecuente y piensa por una vez en tus intereses. A poco que lo hagas sabrás lo que le conviene a tu entorno.

Salud, feminismo, república y más escuelas (públicas y laicas).

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Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.

7 Comentarios

  1. A mí quien me da miedo es la gente, la inconsciencia de la gente, el obnubilamiento de la gente, la ignorancia de la gente, el aborregamiento de la gente, la irracionalidad de la gente, y sí, todo lo ha ido provocando el perverso sistema que sabe perfectamente por donde atacar. Se trata simplemente de conover la condición humana. Es todo.

  2. Es uno de los mejores comentarios de polìtica que he oido y leido en tiempo.
    Yo votarè a Vox, pero no porque estè de acuerdo con ellos al 100%.
    Los votarè porque entiendo que son lo MENOS MALO. Los demàs ya han demostrado lo que son una plaga de vividores , corruptos y ladrones, que les importa so,lo su enriquecimineto y el de los suyos. españa y los españoles les importamos un pimiento

    • Ostia!!!
      Pues si crees que asesinar a la gente que piensa como tú es lo mejor y que los pobres sobran y hay que expulsarlos, mejor háztelo mirar.
      Eso de que todos son iguales es muy propio de los que no quieren que nada cambie

  3. Veis? Está es la gente que me da miedo, Jesús! Tienen el razonamiento amputado por el propio sistema.
    En el anterior comentario mío, no era «conover». Obviamente era conocer.

    • Pues si amigo. Cada día cuando veo lo que sucede en twitter y viendo el comentario del tal Asís, confirmo que tenemos todo perdido. La idiocia es una plaga y se extiende como la miseria.

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