Hace algunos años que en el mercado ya no hay verduras. El reino vegetal, está compuesto por unos cada vez más extraños seres vivos, en peligro de extinción, a causa de la desaparición de las abejas. Todavía quedan plantas porque, sobre todo en lugares dónde aún llueve lo suficiente y hace calor, quedan insectos que fertilizan las flores. Pero las verduras son un artículo de lujo que se siembra en invernaderos y que se polinizan a mano con un pincel.

Todo comenzó hace muchos años. Los granjeros de todo el mundo querían más y más riqueza. Fondos de inversión se hicieron con la propiedad de millones de hectáreas que, a consecuencia de la subida de la temperatura por el cambio climático, sembraban masivamente de tomates, pimientos, cebollas, calabacines, brócoli, fresas, naranjos, melocotoneros y otras especies rentables económicamente. Para evitar la proliferación de plagas, empezaron con la masiva irrigación de pesticidas. Muchos fueron los que dieron la voz de alarma. Esos pesticidas acababan no solo con hongos e insectos que viven de digerir hojas, sino que también afectaba a las abejas.

Las voces de aviso fueron clamores en un desierto lleno de gente ávida por consumir productos “sanos”. Productos que se habían introducido artificialmente a base de ingentes cantidades de dinero aplicadas durante años en publicidad. Una publicidad que acabó mutando a consejos de dietistas y naturistas, convertidos en los nuevos gurús de la medicina sana. Una publicidad que había cambiado la dieta saludable, como la Mediterránea, por un veganismo espiritual concebido como una nueva religión. Todo el mundo decía estar a favor de cuidar a las abejas, pero nadie hacía nada por cambiar hábitos y volver a dietas de consumo responsable. Todo el mundo creía que eran los demás los que deberían hacer algo por estos animales. Muchos, los más implicados, los que se creían a sí mismos como infatigables activistas amigos de los himenópteros, a lo máximo que llegaban era donar algunos cientos de euros para el estudio y conservación de las mismas. Otros, desde las redes sociales, alertaban y concienciaban a través de videos explicativos. Pero ninguno de ellos estaba por cambiar ni un gramo de su comida y de su estilo de vida.

Llegó un momento en el que, los científicos dijeron ¡basta! O arreglamos el problema o en diez años ya no habrá abejas. Y la gente tuvo que decidir entre tres opciones.

La primera consistía en obviar la opinión de los expertos, negar su talante científico y publicitar, a base de dinero, que todo era una trama de los animalistas, a los que convinieron en llamar aminazis, y que no había ningún peligro porque siempre había habido abejas y siempre las habría.

Muchos, eligieron esta opción. Para ellos era lo más cómodo. Porque creían que a ellos no les iba a pasar nada en el peor de los casos. Y se preguntaban : ¿Y si desaparecen las abejas, qué? ¿a quién le importa un bicho más o menos?.

La segunda opción consistía en dar la razón a los expertos. Salir en la tele y decir con el carácter más compungido posible que era un drama mundial y que había que arreglarlo como fuera. Para solucionar el problema, se comprometerían a dictaminar medidas que impidieran el uso de todo tipo de pesticidas. También propusieron como solución alternativa, una idea sobre la que los científicos no pudieron posicionarse al no haber estudios suficientes pero que en los preliminares se veía que era tan mala o peor que los pesticidas: los ultrasonidos.

Esta segunda opción fue escogida con mucho éxito por una mayoría de personas. A pesar de que las propuestas sobre la prohibición de los pesticidas nunca llegaron a efectuarse. Y que los ultrasonidos, conforme iban sustituyendo al veneno, provocaban más muertes en las colmenas que el propio tósigo. Sin embargo, era una opción más o menos barata y sobre todo no provocaba ningún esfuerzo por parte del consumidor que podía seguir adquiriendo verduras como si no hubiera un mañana.

La tercera opción era la más sensata. Consistía en la prohibición de la siembra expansiva. La vuelta a la agricultura tradicional y ecológica y sobre todo a una dieta variada, en la que las verduras dejaran de ser el alimento único de cada cesta de la compra. Al no haber pesticidas, ni ultrasonidos, la supervivencia de las abejas estaba garantizada.

Esta última opción fue minoritaria. Casi nadie estaba dispuesto a cambiar de hábitos. Ni aunque se jugaran el futuro. Porque era algo tan lejano,…

 

Ahora, la tierra se muere. Cada día hay menos vegetación y menos agua. Las sequías se han generalizado y también las lluvias puntuales y torrenciales. Los insectos se venden como artículos de lujo.


 

“El voto del odio”

Si nos olvidamos de la política por hastío, nos gobernarán los mediocres

Platón

Decía hace unos días en un Twit, Rosa Mantero que el 28 de abril, después 37 años, va a volver a votar al PSOE porque no se han dejado chantajear por los independentistas.

Francamente que una persona de la talla de Rosa Montero (culta, intelectual y mujer) vote en modo “contra Cataluña” me da mucha rabia y pena.

Pero es lo que hay. En este país de contrastes líder, por ejemplo, en solidaridad en la donación de órganos, se da la paradoja de que “ir en contra de”, pedir el voto en contra de una sociedad con más de dos millones de personas (las que fueron a votar el 1 de octubre) que quieren decidir sobre su futuro, se ha convertido en el principal objetivo político, reclamo publicitario y también el principal motivo del voto.

Es lamentable que en este país el principal problema sea Catalunya. Como si no existiera paro. Como si tener que esperar cinco meses a que te vea el especialista médico fuera algo esporádico y puntual. Como si el cierre de plantas de hospitales públicos y los colapsos en las urgencias hospitalarias fuera el argumento de una serie de televisión. Como si el cierre de los ambulatorios a las seis de la tarde, que impiden que muchos trabajadores puedan acudir al médico fuera un asuntillo sin importancia. Como si tener que dejarse el 15% de tu sueldo en la matrícula universitaria de cada uno de tus hijos fuera cosa de extraterrestres. Como si la endogamia de la judicatura que provoca que la ley no sea igual para todos y que dependiendo del dinero y poder así de benévola o de ruin es tu sentencia, o que un delincuente pueda quemar impunemente un rascacielos para deshacerse de unos papeles comprometedores o la corrupción sistemática del principal partido de la derecha fascista, fueran pacata minuta. Como si los 98 ASESINATOS de mujeres en 2018 fuera simplemente un dato estadístico sin importancia. Como si el miedo a ser asaltada, violada y asesinada simplemente por ser mujer y estar sola en la calle, fuera un videojuego. Como si tener que trabajar (cuando hay suerte) doce horas con un contrato de cuatro y un salario de seiscientos euros fuera un chiste de mal gusto. Como si tener que malvivir en un medio rural desahuciado por las autoridades, dónde médico solo es una palabra del diccionario, enfermero un profesional que tiene que suplir al médico además de hacer su imprescindible labor, pediatra un trabalenguas ruso, guardería un lujo de la capital y colegio la taberna del pueblo, fuera algo que solo sucede en la tundra siberiana.

España se muere por el centro. La pobreza infantil afecta a uno de cada cuatro niños. Los abuelos se mueren solos y abandonados. Los parados mayores de 52 años son sentenciados a una jubilación forzosa, muchos sin ningún tipo de ayuda económica, otros con un mísero subsidio de 450 euros. Las pensiones están en el punto de mira de los fondos buitres, lo que puede suponer su desaparición. Las jubilaciones, algo que los menores de 40 años no conocerán jamás. (Aunque a muchos no les preocupa, porque es algo tan lejano…)

En este panorama, que puede querido lector que a ti te suene a exageración o simplemente creas que son elucubraciones de un pesimista, votar en modo “a por ellos” no solo es irresponsable sino que además le estás jodiendo (perdón por el taco) el futuro a tus hijos.

Puede que tú creas que el capitalismo es la única opción. Pero aun en ese caso, deberías saber que quiénes dicen representar en este país la libertad del mercado, son personas mediocres. Gentes que jamás han conseguido nada con esfuerzo si no a base de chanchullos, enchufes y peloteo. Personas que si no son capaces de trabajar fuera de la política y que, a pesar de su falso odio a lo público, siempre han vivido del salario conseguido como consecuencia de sus relaciones de amistad y con cargo a los presupuestos generales del estado, ¿cómo van a ser capaces de velar por tus intereses? ¿Cómo van a ser capaces de solucionar los problemas de sanidad, educación, trabajo y derechos laborales si quiénes les han estado manteniendo (con nuestro dinero, por supuesto) son los responsables de que esos problemas existan? ¿Cómo van a ser capaces de solucionar nada si han aprobado carreras y másteres de forma torticera?

Probablemente les hayas oído decir que Pedro Sánchez ha convocado elecciones gracias a ellos. No te equivoques. Los políticos profesionales como Sánchez, no se dejan presionar sino por intereses espurios. Si ha convocado elecciones es porque le conviene a él y a su partido. Con las encuestas en la mano confían en ser el partido más votado y poder seguir en el gobierno con sus socios naturales, los ultras de ciudadanos. Incluso en hacerse un Rajoy. Es decir, que los resultados no den mayoría para elegir gobierno y continuar de forma provisional.

El 28 de abril nos jugamos la vida. Y desgraciadamente no hay futuro halagüeño. Si gana el trío calavera, los trifálicos del trifachito, volveremos al franquismo más recalcitrante. Desde la vuelta de la mujer al estadio ama de casa-sumisa-pintura de salón, hasta la cárcel para todo aquel que pretenda luchar contra ellos o cuyas ideas no sean las “convenientes” al nuevo sistema fascista.

Y si alguien cree que exagero que interprete este twit de Vidal Cuadras:

o estas palabras de Albert Rivera: “Un futuro sin independentistas, nacionalistas y populistas” que para que se entiendan mejor, las explica aquí PabloMM:

Durante años, llevamos discutiendo sobre la izquierda en España. Y en ninguno de los debates que yo haya leído o escuchado se ha hecho referencia a una evidencia sobre el abanico electoral español: que apenas existe la oferta de formaciones de izquierda. Y en estos momentos menos que nunca. En este país existe una extrema derecha amplia que ahora se ha dividido en tres: VOX, PP y Ciudadanos. Partidos que abogan por la desaparición de toda oposición, por la encarcelación de todo nacionalista que no sea español, por el cierre de fronteras y por la censura y la limitación de la libertad de expresión. (Características básicas del fascismo). Luego está la derecha moderada, que desde 1974 representa el PSOE. Una derecha que trabaja para los que mueven la tramoya detrás del escenario pero que tiene un discurso amable (que en la mayor parte de las ocasiones se queda en el “vamos a hacer”, eslóganes publicitarios de propuestas que jamás llegan siquiera a debatirse) y algunas medidas puntuales para calmar a las masas. Debo recordar que siempre que se trata impedir cualquier regreso a políticas más sociales o de acabar con la corrupción, votan siempre conjuntamente con el PP. La última impedir que Rajoy y Florentino Pérez asistan a declarar a la Comisión de Investigación sobre la trama de corrupción del PP. Entonces, ¿dónde está la izquierda? Pues desgraciadamente no es representativa. Podemos se quedó en un proceso de intenciones que ha acabado pesoizándose. Con todo, ellos, las mareas y algunos partidos de ámbito local (de las CCAA) son los únicos que pueden hacer que la balanza se incline mínimanente del lado del trabajador. Los únicos que pueden hacer que haya un mínimo de justicia social, salarios algo más acordes a las necesidades y que vuelvan los derechos laborales así como revertir las privatizaciones de la sanidad y la educación públicas. Ya lo han demostrado allí dónde gobiernan.

Ante todo, debemos ser responsables y pensar que el odio solo genera odio y que votar “en contra de”, solo puede traer más conflicto, más violencia y más inestabilidad. Que los límites fronterizos son consecuencia del azar y de intereses de los señores feudales. Lo que ayer era España hoy forma parte de Portugal o del Reino Unido o de Francia. Que no se acaba el mundo si una comunidad decide que ya no quiere ser gobernada desde Madrid. Y que, el interés que tienen tanto el trifálico fascista como el PSOE porque Cataluña se quede, es consecuencia del miedo a que el chiringuito que tienen montado se vaya con la independencia de Cataluña al garete.

Ante todo, querida lectora, de ti y de todas vosotras, que os jugáis no tener que volver al velo, a la autorización del marido y a la soledad de sentirse un mueble más, depende el futuro de todos los demás. No podemos aupar al poder a quién pretende convertiros en máquinas de procrear.

La solución nunca está en la vía fácil. Porque cuando algo no funciona, seguir empeñado en el mismo camino o en volver atrás para hacer lo mismo, es de idiotas. Avanzar significa tomar decisiones costosas que a la larga mejorarán nuestras vidas. Y aunque el sistema no nos satisfaga y la necesidad de darle la vuelta como un calcetín sea imprescindible, sentarse a esperar negándose a participar en él solo es darle el poder a los que quieren que tú desaparezcas. Ya lo decía Edmund Burke: “Para que triunfe el mal, solo se necesita que los buenos no hagan nada”.

Lógica y responsabilidad.

Salud, república, feminismo y más escuelas públicas y laicas.

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Pasé tarde por la universidad. De niño, soñaba con ser escritor o periodista. Ahora, tal y como está la profesión periodística prefiero ser un cuentista y un alma libre. En mi juventud jugué a ser comunista en un partido encorsetado que me hizo huir demasiado pronto. Militante comprometido durante veinticinco años en CC.OO, acabé aborreciendo el servilismo, la incoherencia y los caprichos de los fondos de formación. Siempre he sido un militante de lo social, sin formación. Tengo el defecto de no casarme con nadie y de decir las cosas tal y como las siento. Y como nunca he tenido la tentación de creerme infalible, nunca doy información. Sólo opinión. Si me equivoco rectifico. Soy un autodidacta de la vida y un eterno aprendiz de casi todo.

2 Comentarios

  1. Buen artículo, lástima que hacia el final exageras demasiado (“os jugáis no tener que volver al velo, a la autorización del marido.. “) y eso puede producir rechazo a todo el artículo, especialmente a los que no estaban del todo convencidos de los argumentos iniciales, al acabar viendo esas exageraciones ya directamente te etiquetaran de extremista alocado.

  2. Ojalá sean exageraciones. Lo que esta gente está dispuesta a hacer sólo podemos verlo observando el pasado y los regímenes similares. Bolsonaro está preparando leyes para abolir el aborto, la libertad religiosa y la de opinión (internet y redes sociales)
    Y desde luego viendo el percal, a mi me da bastante miedo

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