Mientras vosotros, políticos, seres despreciables ahogados en el ansia de poder, barajáis absurdas posibilidades ante una catástrofe ya hiperactiva, hay gente muriendo, gente que estaba sana, MURIENDO, Y MURIENDO SOLA.

Mientras vosotros, ratas apestosas, embusteros de profesión, montáis este espectáculo digno de un aquelarre sangriento, hay hombres y mujeres que van a dejar huérfanos a sus hijos, porque no habéis sido capaces de tomar las decisiones adecuadas a tiempo.

Mientras vosotros, inhumanos disfrazados de humano encorbatado o humana trajeada, os lanzáis esputo a la cara unos a otros, hay una sociedad entera que ha tenido que ocultarse en sus casas (para los que tienen casa) de una PANDEMIA QUE HABÉIS DEJADO QUE NOS AHOGUE.

Mientras vosotros, tramposos de corazón, hacéis PRUEBAS a familiares, amigos, y personajes del deporte y la farándula, estáis permitiendo que personas con claros síntomas de infección no puedan ser correctamente atendidos, porque los recursos están ingresados en vuestras deleznables cuentas bancarias.

Sí, así es. Mientras vosotros, pudientes ladrones de guante blanco, os protegéis entre paredes de oro y camas de seda, millones de personas se ahogan bajo la incertidumbre de saber qué les pasará a sus seres amados, encerrados en esos hospitales desbordados, sin poder tener una mano que les acaricie en estos días de tortura.

Sí, vosotros, vosotros sois los culpables de pretender atajar un virus a golpe de militar, vosotros sois los culpables de no utilizar a los profesionales adecuados en la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, vosotros, Y SÓLO VOSOTROS.

Y yo hoy os deseo lo siguiente; os deseo que todas las muertes, las miles de muertes de personas inocentes que hace una semana paseaban tranquilamente por la calle, recaigan sobre vuestras almas (si es que las tenéis) el resto de vuestras vidas. Espero que cada ataúd que ha sido ocultado, que no ha podido ser despedido, que ha sido y será quemado, os pese sobre vuestros secos cerebros hasta el día que sea vuestro cuerpo el que yazca en uno igual. Sí, politicuchos de poca monta. Sí. Espero que cada mañana, cuando os toméis tranquilamente el café, pasen por vuestra mente los rostros de todos ellos, de los que que han muerto y morirán solos, de los que se están quedando destrozados en este mundo, sabiendo que no pudieron decir adiós a sus padres, a sus madres, a sus hermanos, hijos o amigos.

Vosotros, VOSOTROS SOIS LOS CULPABLES. Vosotros, los que os habéis cargado la sanidad para llevar vuestros bolsillos llenos de billetes, y vuestras éticas repletas de podredumbre apestosa.

Vosotros, los que vais dando lecciones de vida a los demás, vida que les habéis arrebatado con vuestros egos, vuestra avaricia, vuestra incompetencia, vuestra degradación.

No sois, ni seréis jamás, ejemplo para vuestros hijos. No sois, ni seréis jamás, personajes que vayan a pasar a la historia como héroes. Sois la imagen viva (porque vosotros sí que estáis vivos) del antihéroe, del antihumano, de la antipersona. Sois la peor desgracia que podría haber sufrido nuestro país, y que lleva años ya sufriendo.

Vosotros, políticos, los que hacéis ver que estáis tomando medidas en favor de la sociedad para dar apoyo en esta hecatombe, cuando es todo una simple parafernalia, y nosotros, los ciudadanos de a pie, esos a los que no se les hacen las pruebas, YA NO NOS CREEMOS NADA.

SI OS QUEDA ALGO DE CONCIENCIA, YA JAMÁS PODRÉIS LEVANTAR CABEZA.

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