Este año las Navidades no van a ser lo mismo, faltan personas muy importantes a nuestras mesas, no podremos reunirnos con nuestros familiares y amigos como hacíamos otros años. Va a ser más triste y doloroso, si es verdad, pero jamás habremos hecho nada por nuestros seres queridos, más importante que el regalo de no juntarnos con ellos este año. Los mejores Reyes Magos son esperar a que lleguen las vacunas para todos, y entonces si, volveremos a reunirnos, volveremos a brindar, a darnos todos esos abrazos y besos robados por esta pandemia, volveremos a cantar.

En el camino han quedado nuestros padres,nuestros hermanos, nuestros tíos y amigos que se ha llevado el COVID, el Alzheimer y el Cáncer, del que muchos han sido víctimas secundarias pues todos los esfuerzos se han vertido en la pandemia, obviando que de otras enfermedades también se muere, que hay muchas enfermedades que requieren tanta prioridad como el COVID. No han podido morir en las mejores condiciones, por desgracia han sido muchos los que han muerto en la más absoluta soledad, sin más compañía que las camas de hospital, los respiradores, la soledad de los cuartos en los que han estado confinados en las residencias. Todo esto lo tendremos que superar con ayuda y mucho apoyo, de todos y entre todos, porque ha sido un drama generalizado y que por desgracia no ha terminado.

Pero tendremos que demostrar una vez más que somos unos supervivientes fuertes, porque nuestros niños, adolescentes y chicos jóvenes necesitan un poco de esperanza y de luz en sus vidas, aunque sea tan efímero como las vacaciones navideñas, tendremos que esforzarnos por sonreír, esforzarnos por cantar los villancicos con ilusión para que los más pequeños de la casa no se vengan abajo, para que en la medida de lo posible nos vean alegrarnos en los días señalados, porque tenemos que celebrar que seguimos vivos y con ganas de hacer frente a lo que venga por desesperante que sea. Ellos se lo merecen todo, han llevado el confinamiento con paciencia, aunque a veces les inundaba la tristeza, la desesperanza, el ahogo por no poder salir y reunirse con sus amigos. Nuestros peques necesitan la ilusión y la alegría de que vendrán tiempos mejores en todos los sentidos, aunque sean diferentes seguro que serán mejores que lo que hemos soportado este fatídico año.

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