Las aulas andaluzas podrán seguir cerradas en septiembre si no se aumentan las medidas de seguridad.

El próximo mes de Septiembre la realidad volverá a tomar forma , de nuevo volveremos a enfrentarnos con una vida ordinaria a la que más que nunca deseamos volver, pero la cual aún se muestra distante a nuestros deseos. Así, no queda lugar a dudas que la nueva realidad que el Covid19 nos ha traído nos obligará a la adaptación de nuestra actividad social,cultura, laboral, empresarial y pos supuesto la educativa. Al menos, hasta que la batalla contra este enemigo silencioso se logre vencer con las menos bajas posibles.

Y es que, parece que una parte de la sociedad  y también de la clase política en algunos territorios se ha olvidado ya de las embestidas que durante el mes de Marzo propicio el Coronavirus en nuestra vida diaria. Hoy, el debate así se presenta con toda su crudeza en algo tan fundamental como la vuelta a las aulas de los niños y niñas de toda España. Un reto de gran relevancia para nuestro propio sistema en el que la colisión entre la necesidad de la sociabilidad y formación educativa de los infantes y los riesgos de la pandemia parecen obligarnos a la toma de decisiones y de medidas que tendrán necesariamente que cambiar el modelo educativo como lo conocemos.

Así, en territorios como Andalucía, la Consejería de Educación, parece decidida en la exigencia de la presencia de los niños y niñas andaluces en las aulas de la región. Aún, cuando las propias infraestructuras educativas del territorio distan mucho de las necesarias medidas de distanciamiento social, limpieza frente al Covid19 o protocolos de atención que sirvan para ofrecer con garantías este retorno a las aulas. Y eso, sin contar con la puesta en riesgo del conjunto de profesionales educativos y de sus familias en un entorno de conexión social que de lejos supera a las 10 o 15 personas se expondrán a posibles rebrotes y contagios.

Es complejo, entender así hoy que en una Andalucía en la que las cifras de contagios siguen aumentado en números similares a los del mes de Marzo y Abril, en una región donde la obligatoriedad de la mascarilla en todos los espacios es una realidad , la prohibición de reuniones de personas en lugares cerrados que no garanticen las medidas de seguridad una exigencia y la distancia social y el lavado de manos mandamientos a tener en cuenta, se exija con amenaza de denuncia a los padres y madres andaluces que los infantes retornen a los centros escolares e institutos , aún cuando todas estas medidas exigidas en la vida cotidiana en la región para él ciudadano común , no pueden ser cumplidas en los propios colegios e institutos de Andalucía.  No por menos, ejemplos de los errores del futuro los podemos encontrar en este campo en el presente en noticias como las que recientemente aparecían en los medios de comunicación para referenciar el contagio de 49 niños y niñas de una guardería de Badajoz en contacto con el Covid19.

En definitiva, sería importante que la clase política de nuestro país hiciera oídos a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, organismo que ha venido a señalar los riesgos que supondría para los países la apertura de los colegios y centros de educación en relación a una pandemia que lejos de ser derrotada vuelve a aumentar sus números de contagios. Y todo ello, cuando lógicamente a todos nos gustaría volver a ver la normalidad académica en toda España y sus territorios.  Hoy, no obstante, tocaría apostar en primer lugar por una importante inversión económica que garantizase todos los protocolos de seguridad para los niños y niñas que vuelvan a las aulas,  la apuesta por modelos de educación híbridos o a distancia en base a los análisis de las exigencias académicas de quienes por edad podrían llevar a cabo su formación a distancia y telemáticamente en un tiempo concreto hasta la salida de esta crisis. Aún, cuando si algo tenemos que tener claro es que la formación online ha llegado para quedarse y compartir espacio con la presencial. Un cambio, que no debería de ser elemento de negatividad en la formación de las generaciones de jóvenes sino de transformación de nuestro modelo hacía un siglo XXI en el que la tecnología y la educación se deberán dar la mano. Máxime ahora con una pandemia que aún debemos derrotar y que seguramente lograremos hacerlo a lo largo de los próximos meses.  Lo demás, son atajos que lejos de ayudar perjudicarían a la grave situación que hoy vive nuestro país, algo que no sólo es visto por el común de los mortales sino que también ha venido a señalar recientemente también el propio  Presidente de la Sociedad Española de Epidemiología Pere Godoy advirtiendo de los riesgos de una apertura de los centros escolares con el actual nivel de transmisión del Covid19, datos que lejos de ir a menos seguramente lo harán al alza a partir del propio mes de Septiembre. Veremos que nos depara el futuro.

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