La noticia de que un miembro del tribunal formado para seleccionar a diez auxiliares de producción de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre para su fábrica de papel de Burgos, ha filtrado las preguntas a su pareja, ha sido tratada por algunos medios de comunicación como si de un rastrero entremés entre la picaresca y el esperpento se tratara. La envenenada ironía ha sido la salsa con que algunos medios de comunicación han aliñado el asunto hasta casi convertirlo en un sainetesco acto de amor. Según esos medios, fue el amor lo que llevó al miembro del tribunal, del sindicato CCOO, a olvidarse de las normas que obligan todo miembro de un tribunal a presentar la dimisión en el mismo momento en que se tiene conocimiento de que una persona con la que tenga algún parentesto se presenta a las pruebas selectivas.

El miembro no dimitió, aquí nadie dimite, no es costumbre por muy gordo que sea el caso, y siguió adelante el proceso. Cuando se publicaron las notas, se vio una nota escandalosamente alta, muy por encima de las demás, vamos que el o la que había hecho el examen había acertado hasta la pregunta que salió cortada de la impresora. Entonces se vio que esa nota tan extratosférica correspondía, casualmente a la pareja de un miembro del tribunal. Pero no solo esa nota llamaba la atención, también la llamaban poderosamente la atención otras notas muy altas, unas pocas, que estaban muy por encima de la media de un examen que pusieron difícil, tanto que apenas aprobó menos de la mitad de los más de 500 aspirantes presentados.

Por tanto, es más que probable que la pareja del miembro del tribunal, o el mismo miembro, filtrara a su vez a amigos y familiares las preguntas que filtró a su pareja. Es evidente que el proceso huele a podrido que echa para atrás. Un proceso que está contaminado, y lo está desde el mismo momento en que una persona de las que se presentan a dicho examen sabe la preguntas y por lo tanto puede informar de las mismas a cualquier persona que considere oportuno.

Este asunto, nada del otro jueves, no olvidemos que estamos en la tierra de Quevedo y Valle- Inclán, se trató por algunos medios, como hemos dicho antes, y seguramente para quitarle crudeza y drama y darle un tono jocoso e irónico, como un acto de amor del miembro del tribunal hacia su amada. No se trató el tema como seguramente era, es decir que el miembro del tribunal seguramente quería era salvar a esa persona amada del infierno del paro, de esa terrible realidad, de esa pesadilla de la apenas se habla, por ser un asunto terrible, que quema y duele demasiado y da mucho bajón y mal rollo a las audiencias. Esa persona y otras a las que muy probablemente se les filtraron las preguntas de un proceso que, con toda certeza, no ha sido limpio en modo alguno, y que a toda costa, incluso cometiendo un delito, querían escapar a través de un contrato indefinido en una empresa estatal, de la precariedad y de la temporalidad, de la situación de pobreza en la que se encuentran millones de trabajadores y trabajadoras en este país.

Cuando algunos presidentes de gobierno y altos cargos políticos se les calienta el pico y dicen eso de que España es un gran país, con una Constitución de las más avanzadas de los países de nuestro entorno, solo falta que se cumpla, eso sí; con una democracia al mismo nivel que las de los países más desarrollados; un gran país que juega en la primera división de los países ricos, y de que podemos estar muy orgullosos de él, de sus sólidas instituciones…etc…etc, los cientos de miles de trabajadores y trabajadoras que malviven en este gran país con un salario de mierda y unas condiciones de trabajo más de mierda todavía, deberían hacer al unísono una gran pedorreta, tan grande que temblara el suelo de la “patria” como dicen otros peores todavía, como si de un gran terremoto se tratara.

Quizás este sea un gran país en cuanto a su gestas deportivas y sus talentos individuales que por suerte nunca han faltado. Pero por lo demás, y sobre todo en cuanto a salarios y condiciones laborales y pensiones estamos muy atrás, pero esto no se dice. No se dice que este país, a pesar de su barniz de modernidad, si se rasca un poco aparece el país de siempre, el de la roña de siglos, el de la picaresca y el chanchullo, el de la la ley y la trampa.

Tan acostumbrados estamos a este tipo de prácticas que no nos ha sorprendido demasiado que se haya destapado este escándalo de escala ratonera, pero escándalo al fin y al cabo y que debería escandalizarnos si no fuera porque estamos hechos a estas noticias y otras peores. Tenemos callo de sobra.

Lo peor es que apenas nos inmutamos ante casos tan graves como estos, cuando deberíamos escandalizarnos, sentirnos tristes, decepcionados y dolidos de que trabajadores como nosotros, aspirantes a un contrato en la FNMT, hayan empleando malas artes de pícaros y caraduras para pasar por encima, y todavía es posible que se salgan con la suya según funcionan las cosas en este gran país, de los cientos de opositores honrados que se presentaron y estudiaron un número ingente de horas quitadas al sueño, a la familia, al ocio, para conseguir la ansiada y salvadora plaza, o al menos una buena nota que les meta en la bolsa de trabajo que podría facilitarles algún contrato temporal con el que ir tirando de mala manera. Un contrato aunque sea de dos meses, de un mes, de dos jodidas semanas que permita dar esquinazo de momento a la pesadilla del paro.

Con qué cara les afeamos a los políticos sus manejos, sus enjuagues, sus medias verdades que al final resultan ser mentiras totales, sus disimulos, sus promesas incumplidas, si ni nosotros los trabajadores y las organizaciones sindicales que nos representan, somos capaces de jugar limpio. En este caso, la dirección de CCOO maniobró pronto pidiendo la dimisión del miembro enamorado, que al final dimitió. Pero el sindicato, éste y los demás, no deben quedarse ahí, su obligación como defensores de los intereses de los trabajadores consiste en depurar responsabilidades con todo rigor, caiga quien caiga si no quiere dar más argumentos que den que pensar que los sindicatos son cada vez más inoperantes y sus cuadros están llenos de miembros que usan su cargo representativo para medrar profesionalmente, usando a la maltrecha intitución única y exclusivamente para sus intereses personales. Si los sindicatos no se ponen las pilas y cortan por lo sano éste y otros muchos chanchullos, tramas y componendas su credibilidad, su buen nombre, su prestigio, ya muy tocado, se hundirá definitivamente disolviéndose en la nada.

Lo peor es que es ahora cuando más necesitamos a unos sindicatos fuertes, unidos, con crédito y autoridad, con reputación intachable y ejemplar para hacer frente a la precariedad, a la miseria que tenemos encima los trabajadores y trabajadoras. Porque si la situación es mala tirando a muy mala para los jóvenes, a los que este sistema les ha robado el futuro, un futuro al que tenían derecho, es mucho peor para los que tienen más de cuarenta años, a los que encontrar un trabajo, aunque sea bajo unas condiciones penosas y un sueldo todavía más penoso, es poco menos que imposible.

Por tanto, habría que pedir a presidentes de gobierno, ministros y representantes políticos en general, altos, medios y también los rasos, que se abstengan, por respeto a los millones de parados o a los trabajadores que, por primera vez en la historia de este país, están trabajando y son pobres porque no pueden llegar a fin de mes de ninguna manera, no pueden pagar ningún tipo de alquiler, ni el del hueco de una escalera, con su miserable sueldo, no pueden apenas comer y vestir decentemente y por supuesto no pueden cotizar nada ni, por supuesto, ahorrar un euro, les pedimos que, por favor, cuando se izen las banderas en los mástiles que erizan el suelo patrio no se les erice tanto el vello. Les pedimos que no nos causen más vergüenza compitiendo con otros municipios por ver quién tiene la bandera más grande y más larga. Que antes de desplegar la bandera y ponerse tieso escuchando el himno piensen un momento en los compatriotas jóvenes que tienen que cojer sus títulos universitarios y sus másters, hacer el hatillo e irse a otros países que si sabrán sacar partido a la formación pagada aquí pero aprovechada más allá de nuestras fronteras. Que cuando vean ondear las banderas en los mástiles piensen un momento en que la medida de un país la da no el más rico, los ricos viven bien en todas partes, y aquí los hay en número cada vez mayor y cada vez más ricos mientras las cifras de pobres se disparan, sino que la grandeza de un país se mide por cómo vive el más pobre de sus habitantes.

Volviendo a los opositores que se presentaron a este proceso selectivo, cabe señalar otro dato que da la medida de cómo están las cosas en este gran país, y es que gran parte de los optaron a una plaza de Auxiliar de Producción, que es un trabajo subalterno, son licenciados en dirección y administración de empresas, en derecho, en economicas, arquitectos, aparejadores..etc.

Cuando gente con una carrera universitaria lograda a base de años de esfuerzo y sacrificio se presenta para conseguir un trabajo muy por debajo de su formación, es que algo no va bien. No es normal que una persona con una formación universitaria, con sus cursos y sus másters correspondientes, ande luchando por un trabajo prácticamente mileurista, pero es que ahora el mileurista es el rey del mambo, y que no digan que la cosa va a cambiar, ahí está, vigente y sólida como una roca, la reforma laboral para desmentir que habrá algún cambio a mejor en los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Si hay algún cambio será, mucho nos tememos, a peor.

La picaresca no nació y se desarrolló aquí más que en ningún otro lugar por casualidad, aquí floreció, creció y prosperó más por que había capas sociales que no tenían futuro ni nada parecido, ni nada que rascar y tuvieron que echarse al engaño, la simulación y las malas artes para sobrevivir. Y con esto no se está justificado nada, y menos las mañas de trileros de los opositores desaprensivos, sino que solo se está constatando un hecho. Por tanto, la medida de un gran país se logrará cuando culmine la desecación total de esté légamo de inmundicia que chapoteamos a diario, la ausencia de picaresca, de chanchullos, de bicocas, de puertas giratorias, de amiguismo, nepotismo, enchufismo y otras malas artes. Mientras no acabemos con estas lacras, seguiremos asistiendo en régimen de sesión continua a este circo de los horrores, donde todo está permitido y todo vale.

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3 Comentarios

  1. Quiero añadir que el examen no fue difícil, yo mismo me presenté y saqué un 4,6 sin estudiar. Y también te quiero añadir, que de la gente que yo conozco que se presentó nadie es licenciado en medicina, económicas, ade ni nada por el estilo. No hagas de tu capa un sayo y te vengas arriba con demagogia barata.

    La gente que de verdad se ha esforzado está entre las 20 o 30 personas como mucho, alguien que no se había estudiado todo el temario tiene imposible aprobar con las preguntas que se pusieron, o con ningunas otras.

    Vamos a dejar ya de premiar a la mediocridad (como siempre se hace en este país) pidiendo que se repita el examen, y vamos a pensar en la gente que de verdad se ha esforzado durante meses estudiando y que no quieren volver a pasar por repetir el examen, porque recordemos que han sacado buena nota por méritos propios, por interminables horas y horas de estudio, no todos los que tienen buenas notas tenían el examen.

    Dudo que nadie más que esta persona lo tuviese, y quiero decirte que si dicha señora pasó el examen a más gente como insinúas. ¿Cómo es que la siguiente nota es casi un punto menor que la suya y no extremadamente similar? Si te pones a mirar las listas le puedes sacar punta a cualquier cosa. O acaso, por ponerte un ejemplo, dos personas que están seguidas en la lista y tienen la misma nota, según tú habrán copiado, ¿No?

  2. El examen no fue difícil, eso es cierto (exceptuando el mayor handicap: 100 preguntas en 30 minutos son… 18 segundos por pregunta). Pero no entiendo el miedo a repetir el examen.
    Porque quien lo llevase bien DE VERDAD… volvería a quedar arriba.

    A mí lo que me parece indignante… es que el sindicalista filtrador no esté YA despedido (e incluso detenido). Y, aunque me temo que no es así, ojalá la FNMT haciendo TODO lo posible (via policial/judicial incluida) por identificar (y expulsar) a todos los poseedores del examen de antemano. Porque el pufo es OBVIO que no se ha limitado a «la novia». Un ejemplo: de 15 aulas totales… 4 de las 10 máximas notas se dan SOLO en el aula donde estaba ‘la novia’. Y este aula no era de las más grandes…

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