Es cierto. La pérdida del cristianismo como aglutinante social en Europa nos ha desnortado. Eso sí, lejos de los vaticinios nietzscheanos esto no ha supuesto la aurora de un ser humano renovado, hemos sustituido la demencia del monoteísmo con la estupidez flagrante del consumismo electrónico. Procedamos:

El judaísmo (o sus derivados, cristianismo e islam) está construido como dos religiones paralelas y distintas, una es la de la lógica y la especulación (lo llaman teología); la otra es su aplicación chabacano-popular, en realidad politeísta, idólatra, espiritista y más vinculada a la magia y demás sandeces psicológicamente útiles. Así han conseguido mantenerse a lo largo de siglos, por un lado una élite dominante intelectual y económica, por otro la mayoría que constituye la carne picada de esos explotadores místicos.

Éste, empero, ha sido el orden europeo; ésta es la base de la idea de progreso amparada por la linealidad que va desde la creación hasta el fin de los tiempos, hemos ido “evolucionando” porque nos acercábamos al “futuro” progresivamente. Reconozcamos que ello estabilizaba a una sociedad que no era más que el reflejo conservador y teocéntrico de un sistema cerrado, no era más que un autómata con su programa ejecutable.

Cambiaron sin embargo los tiempos y vamos perdiendo el monoteísmo en un proceso lento, muy lento, estos cambios sólo los percibe la distancia, la perspectiva… Vivimos ya (nos enseñan técnicos que hablan pero no se implican) el fin de la propiedad individual empós de una propiedad corporativa que fluye por medio de las redes virtuales. Traduzco, descapitalizamos a eso que se llamó proletariado y ahora precariado, trasvasamos toda su “riqueza” a una minoría que nos concede la gracia de participar interesadamente en unos bienes que hasta ahora aspirábamos a poseer: nos “fidelizan” alquilándonoslos en vez de permitirnos comprar, y poco a poco esa fe se transforma en cuota, la propiedad es un dios inalcanzable y sus profetas son esa casta (sí, casta) ensimismada con el Yahvé áureo (literal).

Yo creo necesaria esa pregunta que nos regalaba la fe sobre cómo vivir; prescindo de la idea falsa y nefasta del sentido de la existencia (trampa que lleva a ora Dios ora a la impostura de creerse alguien en esta maquinaria ciega del Universo). La muerte de Dios debió llevarnos a una reivindicación de nuestra naturaleza en vez de a una sustitución que va a terminar siendo más totalitaria que el propio cristianismo europeo. Reconozcamos que, con toda su crueldad de fondo, el arte religioso es un espectáculo infinito, y estamos sustituyéndolo con series y videojuegos que sólo sirven para ofrecernos modelos superficiales de imitación que benefician a esos nuevos teólogos de su sola y única propiedad, doblegándonos con imagen.

Nos falta horizonte, todo falla porque hemos matado a Dios y no lo hemos sustituido por un humanismo santificante, esto es: la ética de defender a quien no puede defenderse a sí mismo, la nueva religión abandona a su suerte al necesitado y nadie se va a cuestionar a sí misma para qué pasa la mayor parte de su vida en trabajos y modos de vida que sólo conducen necesariamente a la frustración y el fracaso, y el definitivo se llama muerte: ¿de verdad se puede vivir como si no fuéramos a morir malgastando un tiempo precioso e irrecuperable buscando gambusinos estéticos o intelectuales?

Señora, caballero, piénselo: su vida es una puta mierda sin algunas preguntas; imita usted lo que ellos (la mayoría son hombres) quieren que imite; se preocupa usted por gilipolleces que no le van a evitar ni el dolor ni la sensación de derrumbe ante las putadas de la vida, salvo que se dedique a negar las evidencias en un proceso de cirugía estética permanente de todo lo que usted es. Mientras decora su ojete, pierde sus aprovechamientos.

La Cultura ha muerto con Dios, hay que reconocerlo como un hecho, más allá de toda valoración; si me han leído otras veces sabrán que considero al monoteísmo la piedra angular de casi todas las desgracias humanas (incluida la aquí descrita). Pero al perder la zanahoria hemos perdido los caminos y el instrumental, vamos sin brújula y los nuevos profetas nos llaman a una esclavitud novedosa que nos incapacita para rebelarnos: no cabrán nuevos ateísmos, la nueva fe será incombustible porque llega disfrazada de monolito sin alternativa. Destruidas su inteligencia y su capacidad crítica, transformadas en vulgar pasarrato de su tiempo libre, la civilización ha periclitado: muera la inteligencia, viva la muerte.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorDel arte de leer en la ficción
Artículo siguienteEl President Torra interpone denuncia contra Irene Lozano por prevaricación, calumnias y obstrucción a la justicia
Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

1 Comentario

  1. Si yo fuera contando por ahi, y lo sostuviera con total conviccion, que Catwoman existe, y que a mi se me aparece por las noches, y que cuando la miro fijamente a los ojos, y la digo.. ven reina..que te voy a contar un secretito..nada menos que yo.., caty se pone como una moto, y entonces..pasan cosas, todo el mundo se pensaria que estoy loco, y con razon. Pues eso mismo pienso yo de ese trastorno psicotico, llamado religion

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × 4 =