La violencia machista atenta contra las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. En lo que va de año, y todavía no ha terminado el primer mes, son ya cinco las mujeres asesinadas por sus parejas, maridos o ex parejas. Con esta progresión, a final de 2020 podríamos estar por encima de las 60 asesinadas.

Esta violencia ejercida por el hombre contra la mujer no entiende de raza, clase social, religión o cultura, como tampoco entiende de discapacidad o necesidades especiales.  No obstante, existen particularidades ligadas a estas “categorías sociales”. De eso nos habla la interseccionalidad, de un cambio de paradigma a la hora de ser conscientes de los grupos oprimidos, de interrelacionar la injusticia sistémica y ampliar el marco de justicia social, así como de actuar en consecuencia con la identidad multidimensional en el caso concreto de las mujeres.

La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha creado un protocolo de actuación dirigido a los servicios de atención a mujeres sordas víctimas o posibles víctimas de maltrato y violencia machista. Un documento que irá destinado a los equipos de la red asociativa que pretende dar una respuesta a las necesidades de estas mujeres para mayor seguridad y dotarlas de las herramientas pertinentes.

Según Europa Press, el protocolo se dio a conocer durante la reunión del Consejo de Participación de Mujeres Sordas para “dotar de pautas y recursos que contribuyan a la adecuada atención de estas mujeres especialmente vulnerables ante las violencias machistas”. Asimismo, la responsable del área de igualdad de género de la CNSE, Alba Prado, afirmó que “la atención y el acompañamiento por parte de profesionales sordos contribuye a proporcionar seguridad a las víctimas”, poniendo de manifiesto la importancia de las federaciones y asociaciones en este sentido.

“Las mujeres sordas encuentras mayor dificultad para expresar los malos tratos y para acceder a información y servicios”, denunció Prado a Europa Press, “además de gozar de menor credibilidad que otras mujeres por el hecho de ser sordas y utilizar la lengua de signos”. Un ejemplo de doble discriminación que retrotrae a la mirada interseccional del comienzo: discriminación por el hecho de ser mujer y por ser sorda.

Además, el protocolo plantea posibles escenarios e ilustra ordenadamente las pautas de atención y actuación más adecuadas en cada caso. En este sentido, la responsable aclaró con un ejemplo: “Si la mujer que denuncia viene acompañada de menores, las medidas a seguir son otras a si viene sola”, e incidió en que este colectivo resulta muy heterogéneo y, por tanto, cada situación requiere una intervención determinada.

Del mismo modo, la CNSE recordó la existencia de otros servicios en esta línea de prevención y actuación contra la violencia machista, como el Servicio ALBA, una plataforma de información y atención sobre violencia machista accesible para personas sordas mediante videollamada en lengua de signos o correo electrónico, así como el teléfono 016 accesible en lengua de signos las 24 horas con la incorporación del servicio de videointerpretación ‘SVisual’.

La confederación se muestra firme en su lucha contra la violencia machista y su página web da muestra de ello, pues facilita, por ejemplo, una guía de autodefensa  para personas sordas o un manifiesto accesible por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de Género contra las mujeres (25N) donde aparecen exigencias como la plena adecuación de los servicios sociales, sanitarios, jurídicos y de seguridad a la realidad de las mujeres sordas, formación como mediadoras ante la violencia de género a mujeres sordas, protocolos de actuación coordinada o la implementación inmediata de medidas específicas paras mujeres sordas al Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

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