¿Hay mayor miedo que el de ver morir a tu hijo, siendo niño? ¿Hay mayor terror que aquél que implique el sufrimiento de tu pequeño? No, estoy convencida de que no.

¿Se habla de la muerte infantil? Muy poco. Da miedo. Es un tabú… Pero sucede. Pocas veces, pero ocurre. Y cuando ocurre, esa estadística de baja mortalidad infantil que hay en nuestro país, ese bajo porcentaje, si se trata de tu propio hijo, se transforma en un mil por ciento, en un infinito %. ¿Y qué hacer cuando se vive un trance semejante a éste? Es precisamente porque no se habla, a nivel social, de este tema, que las herramientas para gestionar tan duro duelo, son ínfimas, mínimas, paupérrimas. Y es precisamente porque a menudo, ni siquiera el personal médico está preparado para afrontar tan duras pérdidas, que los padres y familiares se encuentran en un limbo profesional que, si no se enfoca como se debe, puede marcar enormemente la diferencia entre un duelo mal llevado, o bien llevado.

Hay que hablar.

Andrea Vinyamata, Joan Carles Trallero, Eduard Mondéjar, Montserrat Yuste.

Y alguien lo ha hecho. Lo ha hecho una pareja; Montserrat Yuste y Eduard Mondéjar, madre y padre de María. Padres de una niña que, con escasamente dos años y medio, se despidió de ellos de forma prácticamente inesperada. Padres que tuvieron que decir adiós a su pequeña, y que, gracias a estar rodeados de buenos familiares y amigos, y gracias a ir de la mano de profesionales preparados, han podido gestionar el duelo de tal forma, que les ha empujado a escribir un libro NECESARIO. Se trata de un testimonio, en primera persona, sobre la experiencia vital y traumática de dejar marchar a María… Y no lo han escrito solos. Lo han creado con el apoyo del doctor Joan Carles Trallero, médico y presidente de la Fundación Paliaclinic (https://fundacionpaliaclinic.com/). Gracias, en gran parte, a esta Fundación, que les apoyó durante la enfermedad de su hija, y en la posterior gestión del duelo, Edu y Montse han tenido la valentía de escribir este libro.

Tener esta obra entre nuestras manos, implica tener escrito sobre papel, el testimonio más íntimo, más personal, de una madre que relata, día a día, cómo su pequeña se ha ido apagando. Tener este libro ante nuestros ojos, implica tener, también, el testimonio de unos padres, guiados por las preguntas del doctor Trallero, que exponen la dureza y belleza de su vivencia. Sí, he dicho belleza… Y es que ellos hablan de lo más hermoso que han tenido en sus vidas, que es María. Hablan de dulces momentos junto a ella, que jamás se borrarán de sus memorias. Hablan, abiertamente, del hecho de que, a pesar de lo sucedido, MIL VECES MÁS LA TENDRÍAN, Y MIL VECES MÁS LA PERDERÍAN. No cambiarían su tiempo con María, su pequeña, la que los eligió como padres, por nada del mundo…

Esta lectura rompe con lo tradicional, con esas cortinas negras que tapan realidades inevitables. Es una lectura apta para todo joven o adulto que quiera conocer cómo enfocar la pérdida. Y es que todos estamos expuestos a vivir la vida, y vivir la vida implica, inevitablemente, vivir la muerte. Hablar de ello, aceptar que existe, es un arma que puede ayudar enormemente a sobrellevar ciertas pérdidas traumáticas. Además, el hecho de saber que hay profesionales, como los que forman la Fundación Paliaclinic, entre otros, especializados en ello, puede significar que acudamos a su apoyo en caso de necesitarlo.

Un libro como éste, puede ayudar a aquellas personas que también hayan sufrido pérdidas dolorosas. Puede contribuir a perder esa difícil sensación de soledad que muchas personas sienten en momentos tan duros y difíciles de plantear.

Edu y Montse, Montse y Edu, han sacado toda la fuerza que sus corazones les han permitido, y han aprendido a ser felices aceptando el dolor perenne que la ausencia de María les provoca.

Montse y Edu, Edu y Montse, han lanzado un grito al mundo, en forma de tinta y papel, pidiendo que se hable de su María, y de todas esas “Marías” que han pasado por tantas vidas ajenas a la suya.

María estuvo, pero sigue estando, y estará siempre. Se ha de hablar de ella, se la ha de recordar, no hay que tener miedo a mirar a los ojos de unos padres desolados, y preguntarles qué necesitan, cómo están, qué recuerdan de su preciosa niña. Hay que perder el miedo…

Vivimos en una sociedad donde no sabemos recordar a los fallecidos, donde cuando alguien nos dice que un niño a muerto, nuestras miradas se apartan irremediablemente del shock, y muchas veces no sabemos qué responder. Muchos huyen, y no lo hacen por egoísmo, lo hacen simplemente, porque no saben qué hacer, qué decir, qué reacción tener.

Hablemos. Hablemos de la muerte, porque eso puede implicar empezar a trabajar sobre una VIDA DIGNA HASTA EL FINAL. Porque en esta sociedad, sabemos vivir, pero no sabemos morir. Sabemos recibir a un recién nacido, pero no sabemos decir adiós a un fallecido.

Este testimonio es uno de los muchos testimonios que podríamos encontrar en nuestro entorno, testimonios silenciados por nuestra propia cultura, la cultura de la negación a lo irremediable. Pero ellos lo han hecho, han hablado, y eso rompe con todo, y es por ello que recomiendo fervientemente su lectura. La recomiendo para romper tabús, la recomiendo para entender lo que puede pasar por la mente de la persona que sufre el duelo, la recomiendo para aquellos que estén atravesando situaciones similares. La recomiendo, simplemente, porque considero que es hablar de realidades de forma tan sumamente directa que, aunque se trate de un hecho doloroso, NOS REGALA LA ESPERANZA REAL DE QUE, TRAS UN DURO TRANCE, SE PUEDE SEGUIR ADELANTE. Ellos lo han hecho. El título lo dice abiertamente; VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE DE MARÍA. Vida. Hay vida, aunque parezca increíble, hay vida, y no sólo hay vida, sino que ellos han traído al mundo una nueva vida, una niña preciosa, llamada Dolça, que es la viva imagen de su hermanita.

El viernes siete de febrero, tuve la suerte de presentar su libro, junto a ellos, en la Librería Alibri, de Barcelona (Ed. Hipatia). Y digo que tuve la suerte porque, tener la confianza de unos padres como ellos, poder aprender de personas tan fuertes y resilientes, es una gran fortuna, y un enriquecimiento personal importante.

Sonrieron, se emocionaron, fueron capaces de sentarse ante más de cien personas, y hablar de su amada María. Y esas cien personas, incluyendo familiares suyos, tuvieron la valentía de escuchar, de atreverse a entenderles. Si ellos pudieron hacerlo, si un doctor, como el doctor Trallero, ha sido capaz de ayudarles en este camino, entonces, eso significa que, con las herramientas y las compañías necesarias, PODEMOS HALLAR VIDA, TRAS LA MUERTE DE UN SER QUERIDO. https://www.finaldevida.com/2020/02/09/un-ba%C3%B1o-de-humanidad/

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