El papel de los comisarios y los despachos en la actual Fórmula 1 empieza a parecer excesivo a todos los expertos y aficionados. Independientemente de que la victoria finalmente aparezca en el palmarés de Max Verstappen o de Charles Leclerc el final de carrera de Austria tiene un sabor agridulce.

Es cierto que el espectáculo, mérito de Verstappen, ha sido magnífico, pero que la carrera no tenga un final cuándo acaban las vueltas, que el podio pueda cambiarse después de abrir el champán, que haya que esperar una decisión que se toma en los despachos, es en nuestra opinión: lamentable.

Felicidades a Max Verstappen por su magnífica carrera. Felicidades a Charles Leclerc por su magnífica carrera. Infinitas felicidades a Carlos Sainz por su increíble carrera, para nosotros lo más espectacular del día. Espectacular y asombrosa.

No nos importa lo que decidan los comisarios, pero repetimos una vez más en Las almas y la Fórmula 1 que quizá estamos viviendo en Occidente en un mundo demasiado civilizado. Qué hay animales que si intentas domésticarlos se mueren, no todos somos perros. Hay otras fieras en la jungla.

Tigre Tigre

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