Ya sólo faltan un mes para que los señores de la selva del motor vuelvan a introducirse dentro de sus monturas y comenzar a girar, jugándose la vida, en más de veinte circuitos repartidos a lo largo y ancho del antaño inmenso mundo (antaño inmenso, hoy día estornudan en China y llegan las miasmas hasta el pueblo más pequeño y perdido de Teruel; pero esa es otra historia).

Lo que importa es que ya falta menos. Pero mientras llega o no llega el Gran Premio del Parque Alberto, Albert Park, en Australia, el personal le sigue dando a la mojada sin parar.

Y entre los que gustan de largar el Doktor –Mad Doctor– Marko es de los más solicitados por los medios de comunicación.

-¿Vettel? Si gana a la pepita de oro de Ferrari (se refiere a Carlitos Leclerc) entonces todo se arreglará, pero si no…. Podría verse obligado a retirarse.

Dice Marko que en RedBull no le pueden rescatar, porque ya han gastado mucha tela en Verstappen y Vettel, como tetracampeón mundial, no es en absoluto barato. Pero aunque se lo ofrecieran regalado Marko -cuéntanos lo que te de la gana- no lo querría de ni de coña luchando en igualdad de condiciones contra Max.

Está en una encrucijada, añadas el Mad Doctor, con una sonrisa burlona y mefistofélica

te fuiste, Sebastian, pues ahora tú te apañarás,

está en una trampa que se ha cerrado después de cerrarse contratos hasta 2024 con Lecler y hasta 2023 con Verstappen.

Pero en la F1, como en la literatura, nunca se sabe. Aunque lo normal, lo fácil para apostar, es que sea Hamilton quien se lleve un séptimo campeonato al agua y al bueno de Seb le dejen la puerta abierta para retirarse honrosamente; porque no es viejo, desde luego, pero comparado con los jóvenes cachorros, sí que tiene una edad.

Tigre tigre.

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