Cuando se ha tenido mucho, en el ámbito que sea,  es doloroso y requiere un esfuerzo de adaptación, sumirse en una realidad más precaria, sea ésta económica, emocional y afectiva, o intelectual.

Vivimos unos tiempos en que muchas personas y colectivos van a tener, por lo menos durante un tiempo, que ceñirse a una situación más austera, con menos recursos, y esto  requiere aprender a vivir con menos y saber nutrirse de otras substancias y fuentes.

Si la precariedad es económica, tenemos no obstante la oportunidad de disfrutar de la cultura y las artes via Internet, y es un buen momento para intentar crear nuevos lazos afectivos aunque cueste, porque muchas veces ocurre que al que ha alcanzado el rayo de la mala fortuna, lo abandonan muchos que antes decían ser sus amigos, sin embargo, en ocasiones en esas circunstancias aparece el amor verdadero, el que no tiene en cuenta lo que se tiene a nivel material, sino que aprecia sobre todo las cualidades humanas. Para esto hay que ser humilde, tanto el que acepta su adversidad, como el que le aprecia.

La creatividad es también muy importante, diríamos que crucial, junto a la sagacidad y la capacidad de coger las oportunidades al vuelo, para navegar en aguas de poco calado y cuando los medios son pocos.

Europa y la mayor parte del mundo en general ya han pasado por estas situaciones muchas veces a lo largo de su historia, y tal vez es la incertidumbre y la ansiedad la que hacen más dura la experiencia, pero hay muchos métodos para aliviarla que no sea el consumo de substancias nocivas, como es el deporte, el contacto con la naturaleza, la meditación y la contemplación.

Escribir las ideas que vienen a la mente suele ser un buen método para sacar la negatividad y buscar soluciones a los problemas.

Y hemos de recordar que hay que ser muy positivos y que la unión hace la fuerza. La soledad añade angustia a la ruina, pero siempre hay que ver que somos semillas de Dios, no cucarachas que se arrastran por la tierra, y no debemos de dar excesiva importancia a los bienes materiales. Están ahí para ser disfrutados, pero al igual que el placer y el goce no pueden ser un fin en si mismos. Los tiempos de carestía son una buena oportunidad de dar, cualquier cosa que uno tenga, aunque sea solo atención y escucha esto puede ser mucho para cualquier persona, y nos ganaremos la aprobación de la vida dando, colaborando con ella, también en la afectividad y en el apoyo emocional. La vida aunque tenga intervalos de sufrimiento, quiere sobre todo que crezcamos y nos desarrollemos plenamente, que lleguemos a ser el árbol frondoso y cobijador que podemos ser, para dar sombra a quien lo necesite y abundantes frutos.

La pobreza intelectual a veces no se tiene en cuenta, ya que estamos acostumbrados a consumir mayoritariamente unos productos audiovisuales de escasa calidad, y nos cuesta pensar que haya otra manera de comunicarse, pero la hay, más veraz, profunda, divertida y creativa, enriquecedora a todos los niveles. Los que se instruyen con libros y buenos contenidos son conscientes de que la simpleza, (no ya la simplicidad, que ésta sí que es positiva) produce un decaimiento personal importante. Hay que buscar lo elevado, aunque pueda ser complejo, hagamos el esfuerzo porque es necesario para que no nos convirtamos en seres sin capacidad para los matices, que solo ven lo primario (es curioso que haya tantos programas y contendidos sobre comida, y pocos sobre psicología, filosofía, y metafísica). Cuanto más aprendemos y nos relacionamos con personas más cultivadas, más capacidad de observar los colores de la existencia, y más valor personal adquirimos, si a esto le agregamos sentido del humor, podremos vivir con poco, pero tan ricamente, con el alma y el corazón llenos, y seguros, asentados en convicciones. La vida buena es una vida que no se deja engañar por los espejismos. Seamos también luchadores, aunque las posibilidades sean mínimas, eso fortalecerá nuestra voluntad, y la voluntad es la herramienta del alma que lo construye todo.

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Presidente de la ONG Paz en Acción, director de Radionuevaera.es, Coproductor del programa Tiempo de Cambio, colaborador de la revista Ser Consciente, coach, empresario, escritor y conferenciante. Tiene un profundo interés por todos los conocimientos humanísticos, dedicándose al estudio de la Psicología, especialmente el análisis de C.G.Jung, mediante una introspección de más de dos años. Su interés por comprender al ser humano y su destino le lleva a estudiar también Filosofía durante ocho años. Se forma en técnicas bioenergéticas durante un año y medio, y meditación, tres años. Es colaborador en periódicos, televisiones y especialmente en numerosas radios. Desarrolla varios productos que comercializa a nivel nacional como: -CURSOS DE AUTOAYUDA (12 TÍTULOS) -REVISTA: EL MUNDO DE LO INCREIBLE –PROGRAMAS: ELIMINE SU ESTRÉS Y VALORES PARA UNA CULTURA DE PAZ -LIBROS: RELACIONES HUMANAS, TECNICAS ÉTICAS DE VENTA y ESTRELLAS DE ESPERANZA. Imparte el taller: SER CONSCIENTE EN EL AHORA.

2 Comentarios

  1. Aún sin dudar, demasiado, de la buena voluntad del autor en el artículo de opinión, desconfio en principio de todo aquel, que cual clero nos quiere animar a contemplar la vida con poco. Con poco de aquello, lo poco valioso material de lo que normalmente no carecen quienes predican las supuestas bondades de lo inmaterial.
    Mire usted y con todo respeto y cordialidad: quien no valora lo material, el dinero señor, es porque no carece de ello. Solo los necesitados valoran, y con razón, lo material, el dinero señor.
    La visión espiritual para los ricos, cleros, charlatanes conferenciantes (que cobran una pasta por charla, ¡vaya! contradictorio ¿no?… Yo me quedo con lo material. Parafraseando a mi amigo Franco Batiatto: prefiero la ensalada a Beethoven, que me da más calorías.

    • Gracias por su comentario, pero he de decirle que las personas más felices que han existido y existen son las que se han dedicado al cultivo de su parte espiritual y se han conformado con poco en lo material, porque al contrario de lo que parece, lo material aporta poca satisfacción duradera, y normalmente ir en busca de ello se convierte en una carrera inagotable y agotadora. Los mesias y grandes seres de la historia han vivido muy bien, con una gran paz (que es lo fundamental) y con buenas relaciones basadas en el amor, viviendo en hermandad, muy felices. El tener muchos caprichos satisfechos lleva al hastío.

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