El pasado miércoles arrancaba el Festival de Venecia, uno de los más destacados del panorama cinematográfico internacional. Y al día siguiente, como uno de los platos fuertes de esta 76ª edición de la Mostra, el director español Pedro Almodóvar recibía el León de Oro de Honor.

El acto tuvo lugar a mediodía en la Sala Grande del certamen, en un acto emocionante que se completó con la proyección de Mujeres al borde de un ataque de nervios, una de las películas icónicas del cineasta Manchego. Con aquella cinta pasó por la Mostra por segunda vez, en 1888, después de su debut en el festival cinco años antes, en 1983, con Entre tinieblas.

“Tengo grandes recuerdos de Venecia. Fue la primera vez que una de mis películas viajó fuera de España, fue mi bautismo internacional y una experiencia maravillosa”, declaraba un Almodóvar emocionado al evocar aquel comienzo de relación entre el festival y el cineasta: “Este león será mi animal de compañía junto a los dos gatos con los que vivo. Gracias desde lo más profundo de mi corazón”.

Su tercera experiencia con este festival llegaría en 1991, con Tacones lejanos, que supuso un éxito rotundo y la auténtica confirmación internacional de su peculiar carácter de auteur. Irónicamente, aunque ha sido en Cannes donde Almodóvar ha disfrutado tradicionalmente de más mieles y sufrido más desplantes, ha sido siempre Italia la que ha llevado la delantera a la hora de aplaudir y proclamar sus grandes logros.

A punto de cumplir 70 años y con 21 películas en su haber, Pedro Almodóvar ha recibido este premio honorífico a propuesta del director del Festival de Venecia, Alberto Barbera, decisión ratificada por la Junta Directiva de la Biennale di Venezia.

El propio Barbera participó en la ceremonia, en la que destacó que Almodóvar “no es el director español más grande e influyente desde Buñuel”, sino un cineasta que “ha ofrecido los retratos más polifacéticos, controvertidos y provocativos de la España post franquista”.

En ese sentido, la prensa aprovechó para preguntar al cineasta por las diferencias entre aquella España ‘moderna’ de los primeros años 80 y la actual: “Hay una España contemporánea que, como en casi todos los países, tiene de todo, incluso algo a lo que se había resistido hasta ahora: un partido de ultraderecha, del que tampoco tenemos que exagerar su representación”, respondió Almodóvar, y añadió: “No sé si el calificativo moderno es la palabra justa para calificar esta situación”.

Por otro lado, Barbera también destacó la relevancia de los retratos femeninos en la obra de Almodóvar, “increíblemente originales, gracias a una empatía excepcional que le permite representar su poder, riqueza emocional y debilidades inevitables con una autenticidad rara y conmovedora”.

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