Varayoc del quechua:persona mayor de edad, con signo de mando y jefe de la comunidad indígena. Fotografia de Marie-Hélène Fabra.

El cielo está enrarecido. No  hay día que no haya tormentas en el cielo  y/o en la tierra. Entre los dos espacios hay un  relación estrecha con la vida y la muerte.

Patricia López – Merino dejó el Perú hace décadas después de tener contacto cercano con las potencialidades y grandes limitaciones  de la pequeña comunidad  o empresa en la medida que hubiera un sólido pacto entre autoridad local y poder central. Este mes de Junio nos ofrece en París una novedosa exposición de esculturas del  Varayoc, aquel representante de los pueblos más remotos de los  Andes, que han creado sistemas democráticos en sus aldeas, aunque los Estados y gobiernos  oficiales, se resisten a reconocer la Historia.

Patricia Lopez Merino, estudió Sculpture en Beaux-Arts de Paris,  en la Université des Arts Plastiques Saint Jordi – Barcelona, Historia del arte  en Universidad Nacional Mayor de San Marcos y  en el Taller de Diseño y Pintura de Carlos Quispez-Azin, en Lima.  Los varayocs son mostrados en la tradicional  bodega de bananos de París este mes de Junio.

Algunos antecedentes necesarios para mundo aún con fronteras infranqueables. Tras la caída del imperio incaico y la inserción del gobierno español, surgieron nuevas formas de gobierno para administrar los recursos de las comunidades indígenas. Así surge el Varayoc, la autoridad intermediaria entre  patrones y trabajador indígena.

El Varayoc usa como símbolo de mando un bastón adornado y decorado. Normalmente las comunidades indígenas, nominaban como Varayoc a la persona más anciana quien ejercía su autoridad con firmeza, con justicia y equidad, ya que por su experiencia y sabiduría conducían a las comunidades campesinas con el bienestar colectivo e individual.

Esta manifestación cultural inclusive ha sido declarada como Patrimonio Cultural de la Nación, pero no incorporada a la estructura del  Estado,.

Patricia  López Merino, nos muestra cómo la tierra  conecta con una historia atemporal que va de la prehistoria al mundo contemporáneo, al igual que la dinámica de su país, donde conviven las tradiciones incas y el desarrollo vertiginoso del globalización.

Por su importancia, vigencia y significado, el “Sistema de autoridades tradicionales conocida como Varayoc”, del distrito de Písac, en la provincia cusqueña de Calca fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación, hace seis años, con miras a que  en el Bicentenario Nacional 2021 sea parte orgánica del Estado.

La Resolución Viceministerial Nº 026-2013-VMPCIC-MC publicada en el boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano señala que dicha manifestación es descendiente de la larga historia de la organización política en los Andes y constituye un vehículo de cohesión e identidad de la población del referido distrito.

El documento señala que el carácter del sistema de autoridades tradicionales conocido como “Varayoq” y similares, han sido motivo de numerosas polémicas debido a su ascendencia colonial y su papel como intermediario entre los patrones y la fuerza de trabajo indígena durante el periodo republicano.

Refiere que los fundamentos básicos de la sociedad y la organización política tradicionales andinas no han sido oficialmente validados dentro del sistema de organización política peruana.

Varayoc del quechua:persona mayor de edad, con signo de mando y jefe de la comunidad indígena.
Fotografia de Marie-Hélène Fabra.

Las leyes de comunidades indígenas (1920 – 1936), así como la legislación sobre comunidades campesinas vigente desde 1968, han descrito la organización local andina en un sentido muy positivo, pero ninguna de ellas ha validado su sistema tradicional de organización, indica.

Sin embargo, sostiene, la normativa ha insistido en la formalización de la organización rural local, en la estructura compuesta por un presidente, un vicepresidente, un secretario, un tesorero y vocales, estructura política a la que se han tenido que adscribir las comunidades rurales que han deseado ser reconocidas oficialmente por el Estado.

Este sofisma jurídico,  ha reducido la organización tradicional (sistema de Varayoq) a un nivel simbólico y ritual.

Los cargos que conforman el sistema de autoridades que sobrevivió a la extinción del régimen de hacienda han sido denominados “tradicionales” y, en un sentido más concreto, “de vara” o “Varayoq”. A esta categoría pertenecen las autoridades del distrito de Písac.

Este tipo de autoridades, sin embargo, no ha quedado completamente marginado del sistema formal de administración debido a que en varios lugares, aunque de modo irregular, son reconocidas con el grado de teniente gobernador; es decir, un representante de la población integrado al sistema de administración local, distrital y departamental. No obstante, esto no ocurre en otras localidades, en que el papel rector de estas autoridades está limitado al plano ritual, en las fiestas del agua y otras festividades tradicionales.

Varayoc – foto de Martín Chambi.

La manifestación más visible del sistema de “Varayoq” de Písac es el llamado wachu, qu la presentación pública del conjunto de autoridades tradicionales de las comunidades durante las ceremonias religiosas católicas, como las misas dominicales, pero también en rituales y otras fechas del calendario festivo y agrícola.

Se trata de una sucesión en fila de los representantes de centros poblados del distrito, en una secuencia determinada y orientados hacia una dirección específica.

A cinco  décadas de desaparecido el régimen de haciendas, el sistema de autoridades tradicionales ha persistido en Písac, dando cuenta del papel que la población le sigue confiriendo, de manera que las “autoridades de vara” siguen teniendo un rol en el sistema ritual como intermediarios entre la población y el mundo espiritual al que se debe rendir homenaje.

El sistema de autoridades tradicionales de los centros poblados de Písac, poniendo como ejemplo a la comunidad de Viacha, está compuesto por nueve cargos, que en orden ascendente son “cañari”, “regidor”, “qaywa”, “wachu capitán”, “pasña capitán”, “ch’uncho mayordomo”, “segunda”, “mayordomo mayor” y “alcalde o varayoq”. Estas autoridades, en conjunto, son denominadas con el término de “kuraqkuna”.

Que, el cargo principal es el del “varayoq” o alcalde, quien recibe los mayores respetos, ostenta toda la indumentaria completa de su cargo: montera, “chullu”, poncho, ojotas, “buches” pantalón y la vara de más de un metro de alto, adornada de plata, heredada de autoridad a autoridad.

«La organización tradicional de los ‘Varayoq’, de antigüedad comprobada, dista mucho por tanto de ser un relicto del pasado. De hecho, lo valioso de este sistema no radica tanto en su origen sino en el valor actual que la comunidad le otorga», destaca el documento.

La población está involucrada en este sistema desde temprana edad y a lo largo de la vida de sus miembros, siendo un factor de integración social de un conjunto de poblaciones que conforman el distrito, y constituye un aspecto importante de su vida, identificando su forma de ser.

Las autoridades tradicionales de Písac, en su papel de representantes de la población ante la sociedad nacional, comprometidas con el desarrollo de sus comunidades, se han convertido en un emblema de autoridad nativa en el área de Cusco, informa Andina, la agencia oficial del Estado peruano: www.andina.com.pe – Foto: Martín Chambi – Publicado el 05/04/2013

Desigualdad, diversidad cultural y democracia son los temas con los que el Instituto de Estudios Peruanos se ha sentido comprometido en su medio siglo de trabajo. Sus integrantes intentan construir una visión del país que sume perspectivas y que sea consciente de los diferentes lugares desde donde se puede analizar la realidad social. En esta tarea integradora han aportado José Matos Mar, María Rostworowski, José Efraín Gonzales de Olarte, Roxana Barrantes, Martín Tanaka, Patricia Ames, Víctor Vich. Uno de los más grandes problemas que aquí se detectan es que el Estado se equivoca cuando intenta realizar políticas únicas o uniformes sin tener en cuenta la diversidad (cultural y económica) del país.

Patricia López Merino, con su exposición de esculturas, concurre a reflexiona lo que explica el ensayista y filósofo Michel Onfray, quien en uno de sus libros elabora una teoría de la dictadura basada en la obra de George Orwell. Él dice que hemos entrado en un nuevo tipo de sociedad totalitaria que destruye la libertad, suprime la verdad o niega la naturaleza. Él explica en la familia cristiana:

Ahora, la mayor parte del tiempo, uno piensa en la dictadura con respecto a los fascismos marrones o rojos de Hitler, Lenin, Stalin, Mao, Pol-Pot. Nuestra incapacidad para considerar el asunto por mucho tiempo ahora nos obliga a no saber cómo pensar sobre la dictadura fuera de nuestro pasado más reciente. Pero Hitler y Stalin no son la medida eterna y están fuera de la historia de la dictadura.

Sin duda, los lectores de Onfray y de otras  voces coincidirán que las nuevas  dictaduras son aquellos que alientan el  mercado y sus distorsiones al  extremo  que la libertad va agotándose o solo existe para élites. El  rescate del Varayoc, es un aporte a la cultura de una etapa de la  Historia, dominada por la  tecnología que poco a poco  va cerrando puertas y ventanas para el acceso universal. La escultura  de Patricia  Lopez –  Merino forma parte de esta nueva cruzada.

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