Del papel de váter se habla menos de lo que se merece, pues resulta imprescindible para miles de millones de personas una vez al día, o más.

También miles de millones visitan las urnas, pero una vez cada varios años, o incluso menos (veces).

Y dado que los elegidos en las urnas pueden influir en el precio del papel más necesario, quizás deberíamos ver ambas cosas con otra mirada.

Sobre las urnas también se habla menos de lo que parece, aunque las encuestas, las campañas electorales, las mentiras, las financiaciones ilegales y todo lo demás nos hayan troquelado una ranura con su voto en cada cabeza.

Pero hablar de las urnas sin hacerlo de la ley electoral, de la que se habla muy poco, es como hablar del número de capas del papel de váter sin decir nada del ano, esa parte de nuestro cuerpo que sí que se menciona muchas veces, y en la que se piensa muchas más.

¿Recuerda usted algún crucigrama en el que la palabra más fácil de todas no sea esa misma, o “anal”?

Además, ¿quién no ha dudado, o incluso discutido alguna vez, por lo del número de capas de su papel más suave, y en ocasiones perfumado?

Defiendo, contra el exceso consumista, el papel de váter de una sola capa, pero también porque siempre puedo componer dos, tres o más capas con facilidad.

En cambio, separar capas para ahorrar papel es mucho más difícil.

Por algo parecido prefiero una ley electoral que sume los votos de uno en uno, desde el primero hasta el último, y que todos valgan lo mismo.

Pero resulta que la ley electoral que tenemos, la denominada LOREG, tergiversa muchos votos mientras los convierte en escaños durante las noches electorales.

Llevamos más de 42 años con una ley electoral que tiene muchas capas. Tantas, que los representantes que ha destilado durante tanto tiempo aún no han aprendido a pactar.

Ahora tengo que enviar esto a publicar y, como siempre, antes de darlo por bueno he regresado al título para comprobar cuanto me he alejado del impulso inicial.

Entonces pienso que, quizás, quien esté leyendo, usted, esperaba algo más escatológico, y no le falta razón, pues es bien cierto que las urnas huelen bastante a podrido, tanto por la mucha corrupción que las ha inundado desde que comenzó la monarquía, como por una ley electoral que ha dejado sin escaños a 37,5 millones de votos y concedido varias mayorías absolutas en el Congreso a partidos que nunca consiguieron tanto apoyo en las urnas.

Definitivamente no, esto no era un chiste guarro.

La cita del 10 de noviembre, aunque sea en las mismas condiciones legales, vuelve a ser decisiva, y derrotar a la abstención acudiendo a votar vuelve a ser imprescindible para defender la democracia, por muy precaria que sea.

Y si perdieran esta ronda los partidos más autoritarios, hasta podrían blindarse las precarias libertades conquistadas.

Un primer paso en esa dirección sería modificar la LOREG.

Por cierto, ¿hay algún partido que defienda una nueva ley electoral, que empiece por cumplir el artículo 14 de la Constitución?

¿Qué tal si exponen sus diferencias sobre esa ley y decidimos nosotros?

Se llama convocar el referéndum más necesario de todos para acudir a votar en las urnas más limpias, pues son las únicas ante las que no podrán esconder sus vergüenzas.

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2 Comentarios

  1. Sí, Domingo hay un partido que quiere cumplir la constitución. Me extraña que lo silencies y no indiques que quienes acabarían modificando la LOREG lo harían sólo en su provecho y para no tener que acudir al pucherazo, aunque no les temblaría el pulso si lo consideraran oportuno.

  2. Indudablemente que hay un partido que quiere hacerlo y usted lo sabe igual que yo.
    Un partido al que quieren silenciar desde todos los frentes por esas mismas razones. Entre otras, quieren aplicar la constitución y cambiar las cosas, ya está bien de «transición» ¿No cree que está durando demasiado? Lo que valió hace 42 años años no vale 42 años después. Pero eso cuéntaselo a PP/PSOE,que no quieren ni oír hablar de eso.Sólo cuando hay que ponerse de rodillas ante la UE vendiendo nuestra soberanía (artículo 135) a esa pandilla de trileros, sí se puede cambiar la Contitucion.
    Son unos auténticos traidores.

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