A nadie debiera sorprenderle que las universidades del E. español disfruten del dudoso honor de no estar no ya entre las primeras del mundo, sino muy por debajo de lo que correspondería a la cuarta economía de la Eurozona, tras la salida del RU. Cuando el abnegado amor por el conocimiento se precipita en la propaganda o en el servilismo al gerifalte de turno, no resulta difícil precipitarse en el ridículo.

Como viene siendo tradicional, el pistoletazo de salida a la ‘noticia’ lo transmitiría el cuatro de junio la Agencia EFE – con efe de Franco, Falange y sobre todo de Führer -, colector de ‘informaciones’ en no infrecuentes ocasiones tendenciosas, con el fin de fabricar ‘estados de opinión’, en paralela diligencia proselitista con sus camaradas del Ministerio del Interior. Hace gala de sus ominosos orígenes cuando forjaría ese tinglado de ingeniería social totalitaria – junto con el NODO – el sicario de Goebbels Hans Lazar a inicios de los años cuarenta del pasado siglo. Bajo sus auspicios iniciaría su carrera el abuelo reportero del mayordomo de Murdoch, José María ‘Ánsar’.

En un titular incorrecto gramaticalmente, señal de su ‘periodismo’-propaganda barato, anuncia EFE con la pompa de opereta de una aparición mariana: ‘Revelan que la población del sur peninsular casi no tienen (sic) ADN africano’. Disfrazar los lavados de cerebro colectivos de pseudocientifismo de pacotilla viene siendo una constante de los mercenarios opusino-loyolistas, no siempre en traje de camuflaje ‘seglar’. Desde hace ya demasiado tiempo.

Con la misma enjundia que en los inicios de la industria del automóvil, ‘informes científicos’ en EEUU mostraban al mundo que conducir bebido ayudaba a gozar del viaje en coche. Otros émulos más del Dr. Mengele que de Newton se afanaban en convencernos financiados por las tabacaleras: ‘Fumar coadyuva a la práctica deportiva’, proclamaban sin sonrojarse. Una ‘ciencia’ para solapar intereses privados, al gusto del que pague abstrusos e inútiles análisis dirigidos a la carta.

El mismo embeleco se repite como el ajo. Hace no mucho la supuesta ‘investigadora del CSIC’, Elvira Roca Barea, profesorilla de Secundaria de otra especialidad, sería catapultada a la fama como presunta ‘historiadora’, con medalla de oro de Andalucía, por el establishment colonial de politicastros jacobinos, curánganos facinerosos comecocos y por el aparato de la Brunete mediática rojigualdo, con el objeto de normalizar incontables exterminios, brutalidades y expolios del clerical-imperialismo (¿y si en realidad hiciera de testaferra de algún fraile ofuscado en ‘fabricar la realidad’, tirando la piedra y ocultando la mano..? A todas luces se percibe su mediocridad intelectual, cinismo amoral en la consideración a otros Pueblos subyugados y falta de rigor en el manejo de las fuentes, hecho resaltado por diferentes expertos).

No pocos clerical-castellanistas, triperos cipayos del Estadúnculo foráneo Vaticano en la Colonia-‘sur’, están desesperados por la mengua de su tropa a un ritmo vertiginoso incluso cebándoles desde Alcaldías, Autonomías, Diputaciones y por el Gobierno central… con grosero desprecio por su propia ‘constitución aconfesional’. Debe irles fatal en comandita con la sotana para necesitar un incremento urgente de sus correligionarios, cuando tratan sin resultado de ‘blanquear’ a los discriminados parias andaluces (lo siento, las explotadas e instrumentadas dueñas de los úteros locales no dan más de sí para paliar el envejecimiento poblacional creciente, por mucho que el supremacismo sexista les travista de ‘wonderwoman’ cañí). Las obsesivas y delirantes imperiopatías, a sueldo o no, degeneran en estos excesos megalomaníacos lamentables, adversarios de la vida y la condición humana.

Así le dan bombo y platillo a una zopenca en Granada, la cual carece de la mínima cultura general básica para trabajar en una Universidad hasta del Tercer Mundo. Un análisis genético del ADN a 149 andaluces – ¿cuántos gitanos en la muestra por ejemplo?, ¿eran del campo o de la ciudad?,  ¿de la costa, de los valles o de las montañas? – les parece significativo para que un equipo de ‘investigadores’, dirigido por una tal María Saiz Guiraldo pergeñe conclusiones con un quizá demasiado sesgo de xenofobia, andalusofobia, antisemita e islamófobo, muy mal encubierto. Otros podrían considerarlo directamente racismo.

Más entusiasmada que el Dr. Frankenstein en su laboratorio, dice el antropológico portento ‘descubrir’ que los andaluces nunca hemos sido  ‘árabes’, asiáticos, como siempre hemos sostenido contra viento y marea desde hace décadas (sin embargo no debemos olvidar que el conjunto de los Homo Sapien Sapiens procedemos en última instancia de nuestra Madre África). Siglos machacándonos los colonos castellano-romanistas y sus perros inquisidores con un marcador ‘racialista’ semita para demonizarnos, y al final no les queda más remedio que disfrazar sus seculares patrañas inductoras de innumerables tropelías y canalladas. Monsergas ahítas de odio que provocaron torturas, masacres, saqueos y exilios de un sufrimiento indescriptible tantas generaciones. Hasta ayer sólo conocida en su casa a la hora de comer… trasmutada en fugaz estrellita por la visibilización sin empacho de los media nacional-católicos rojipardos, en estos momentos la Sra. Saiz se recrea con patente de corso excretando sus prejuicios muy por debajo del nivel de la Enciclopedia Álvarez.

Utiliza por ejemplo el término ‘reconquista’ – constructo ideológico inventado el S.XIX por los ‘liberales’ de la época para combatir a los que se presentaban de ‘cruzados’ carlistas – con el penoso objetivo de vomitar sus mohosas ideas preconcebidas. Afirma a la ligera que al no subsistir ‘ADN árabe’ entre los andaluces ello significaría, según su incompetente caletre, que la ‘expulsión’ y la ‘repoblación’ fueron de una ‘eficacia absoluta’. ¿Cómo puede ser eso, vocacional camisazul Saiz…? Hemos de partir de una base cada vez más consolidada incluso por el academicismo: en los comienzos de Al-Andalus lo que se produjo no fue el cuento eclesiástico de conquistas sangrientas teatralizadas, develando enemigos y arrasando sus moradas, bulos desmentidos de sobra por la arqueología. Lo que modificó el curso de la historia consistió en la asunción paulatina de una cultura de prestigio gracias a los intercambios de la Ruta e la Seda… ¿Cómo te atreves a intentar en vano colocarnos el pufo doctrinario y falaz de la completa sustitución de una población por otra extranjera? El negacionismo genocida de los Pueblos milenarios para los nacional-católicos rojipardos no es delito, se lo siguen sufragando a cargo de los PGE, y lo raro aquí consiste en que no quieran convertirlo en deporte olímpico.

«Nuestros resultados revelan que ningún componente africano ha permanecido en la población del sur de la Península Ibérica, a pesar de haber estado ocupada por ellos durante 800 años», pontifica la desvergonzada palurda Saiz. Claro, si se trata de musulmanes en la Península o en Europa – de ‘ellos’, dice – sólo puede deberse a una ‘invasión’ u ‘ocupación’, no al éxito de las ideas-fuerza universales de Ibn Massarra, Abenalarif de Almería o Averroes, o de la muy superior categoría de la Civilización de Las mil y una noches, abrazada por los mozárabes, a pesar de los estériles intentos muy tardíos de cuatro fanáticos por intoxicar con infundios… Su clásico ‘divide et impera’. Por contra, los casi ochocientos años que tardó la ‘liberación’ monárquico-papista debieron ser fuente de alegría y promisión. Así se hace la ‘historia oficial’, esa que únicamente deja margen a los vencidos de ríos de sangre y olvido.

Al calor de EFE, prietas las filas, escapularios al viento y firme el ademán, un infame titular de El País, más preocupado al parecer por ‘la sangre’ que Himmler, refleja con elocuencia en qué ha quedado cierto sedicente periodismo en el E. español: «Al-Andalus no dejó rastro en la genética del sur de España». Al-Andalus, una sociedad mucho menos multiétnica  que la actual, conformada y administrada por musulmanes, cristianos mozárabes y judíos, los tres procedentes del común tronco abrahámico, siempre fueron – fuimos – NATIVOS, oriundos de aquí… ¡Quieren desvalorizar el Legado andalusí mezclando lo puramente nacional, político o confesional con quimeras racistas trasnochadas! O como ironiza un buen amigo: resulta que la religión es un hecho genético… qué gran paso para la humanidad.

Exhortamos a los Buldan (Países de…) Al-Andalus, en especial a la sociedad andaluza, al boicot total a esa Universidad mientras no cesen o dimita esa mezquina y sectaria empleada pagada con nuestros impuestos. No comprad ni seguid amarillistas panfletos propagandísticos que se presumen ‘periódicos’. Llamamos a potenciar las Universidades de Málaga y Almería, de seguro mucho menos infectadas de anacrónico clerical-franquismo, pardo o colorado, que la de Granada.

Tahia Al-Andalus hurra! ¡Viva Al-Andalusía libre!

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