Unicef lanza una campaña contra el ciberacoso y lo hace tras presentar un informe muy preocupante sobre el acoso escolar a través de internet. La organización alerta que el ciberacoso destroza la vida de niñas, niños y adolescentes.

El dato es escalofriante: Al menos dos estudiantes en cada clase sufren acoso escolar o violencia en internet.

Caer en desgracia para estas víctimas menores puede venir por cuestiones tan banales como el aspecto físico, por cómo se viste o por quién les gusta.

Según un estudio de la organización, difundido con motivo del Día Internacional de la Internet Segura, uno de cada cinco niños y una de cada siete niñas de entre 12 y 16 años están implicados en algún caso de «ciberacoso». Un fenómeno que amenaza sobre todo en los años de la adolescencia, la etapa en la que mayor número de casos se producen, y en el que son las chicas las que tienen más probabilidades de sufrir este fenómeno.

Ocurre cuando el acoso tiene un cariz sexual: cuatro de cada diez chicas (42,6%) afirma haber sido víctima de algún tipo de violencia o acoso sexual en internet, frente a un 35,9% de los chicos, según el informe de Unicef Los niños y las niñas de la brecha digital en España, presentado hace un año.

Además, la orientación sexual es también uno de los principales pretextos para someter a insultos, humillaciones y degradaciones a otros adolescentes: el 15% del alumnado LGTBI sufre ‘ciberbullying’ por este motivo, según el estudio de 2015 Ciberbullying LGTB-fóbico.

Pero también son atacados los niños y niñas gitanos, inmigrantes y discapacitados. Según el Informe sobre Delitos de Odio en España 2016, 262 casos registrados fueron por motivo de discapacidad.

 

No calles

Por ello, Unicef ha lanzado la campaña «#2entuclase« que con el lema «No calles, no seas cómplice», que trata de promover un cambio de actitud entre los más jóvenes e impulsarlos a «que no tengan miedo de ser ellos mismos, y detectar y rechazar el acoso».

Unicef lanza una campaña contra el ciberacoso

Lo hace con el rostro conocido del actor Miguel Bernardeau, protagonista de la serie Elite, de Netflix, una serie de adolescentes que transcurre en un exclusivo centro educativo al que acceden tres chicos de clase trabajadora que experimentan el choque de clases con sus nuevos compañeros -además de verse inmersos en la trama de un asesinato-.

«Podemos acabar con el acoso en las redes. Podemos frenar los insultos. Podemos respetar. No calles, no seas cómplice. Tú puedes pararlo», afirma Bernardeau en el vídeo de esta campaña.

«Es clave que pongamos énfasis en la gestión de la convivencia en el entorno escolar. Que eduquemos a los niños y adolescentes en la diversidad, la privacidad, la seguridad y los valores cívicos», señala la directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Unicef, Maite Pacheco. «Es importante que los jóvenes se sientan respaldados, seguros y capaces de identificar y rechazar el acoso, apoyar a sus compañeros, o de pedir ayuda adecuada, si la necesitan».

 

Daño profundo

Unicef alerta de que el ciberacoso puede causar un «daño profundo» porque un insulto o vejación puede llegar a muchas personas en muy poco tiempo. Igualmente, señala que es «muy complejo» borrar la huella que deja tanto en el entorno digital como en la vida de quien lo recibe.

La intimidación y el ciberacoso se alimentan mutuamente y forman una escala continua de comportamiento dañino, según esta organización, que apunta que las víctimas del ciberacoso tienen más posibilidades de consumir alcohol y drogas y de faltar a la escuela que otros estudiantes.

El estudio destaca también que quienes padecen el acoso de sus iguales también presentan una mayor propensión a sacar malas notas, sufrir de baja autoestima y problemas de salud, e incluso, en situaciones extremas, el acoso escolar puede llevar al suicidio.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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