Las elecciones políticas son como los exámenes de fin de curso: la mayoría cree ir bien preparado y luego vienen las sorpresas. Para brindar por el triunfo de la agrupación que mejor represente nuestras ideas, o bien sobrellevar la derrota de aquella a la que apoyamos, os ofrecemos a continuación una selección de vinos asequibles, agradables y siempre efectivos.

Tras la pasada vendimia, esta época del año es un momento propicio para probar los resultados que dio en bodega la última cosecha. Siempre hay vinos que pedirán más botella y que convendrá dejarlos reposar, pero no pasa nada por descorchar antes de tiempo. Con ello conoceremos mejor el vino en cuestión y, si nos ha resultado prometedor, ya sabremos que debemos hacernos con un par de botellas de la añada para dejar que descansen a buena temperatura por unos meses más.

Blancos y tintos, de una u otra latitud, os presentamos cinco propuestas con las que seguro se acentuarán las sonrisas y se endulzarán las lágrimas.

 

Santiago Ruiz 2018. Bodegas Santiago Ruiz. Rías Baixas

Una vez más nos llega desde O Rosal, la zona más meridional de las diferentes subzonas que conforman la D.O. Rías Baixas, este vino fiel al espíritu de su creador, el bodeguero Santiago Ruiz, reconocido como ‘Padre del Albariño’. Esta nueva añada mantiene el carácter original que la hija del fundador, Rosa Ruiz, se esmera por conservar. Estamos ante un vino que refleja la singularidad de las cinco variedades autóctonas (Albariño, Loureiro, Treixadura, Godello y Caiño Blanco) procedentes del viñedo que esta bodega tiene próximo a la desembocadura del río Miño, donde un microclima único favorece su óptima maduración y excepcionalidad. Este nuevo Santiago Ruiz es tan intenso, fresco y complejo como cabe esperar de este sello familiar, con unas notas frutales y aromas balsámicos que acompañan su agradable paso en boca. Este es uno de esos casos que comentábamos de vinos que nos sorprenderán si los dejamos descansar un tiempo en botella.

 

LAN-12 2016. Bodegas LAN. Rioja

La añada de 2016 sirve a esta bodega para celebrar el décimo aniversario de LAN-12, un homenaje al depósito número 12, donde los bodegueros de LAN ubicaban los vinos que año tras año destacaban por sus cualidades sobresalientes, convirtiéndose en su preferido. Y era denominado así precisamente por los 12 meses que pasaba el vino en barrica nueva de roble americano (70%) y francés (30%). Estamos ante un vino complejo e intenso, con mucha fruta roja y ese toque de regaliz característico del Tempranillo. Nos acompaña en boca con un grato recuerdo, y cobrará una fuerza inusitada si lo aprovechamos para acompañar carnes rojas y a la brasa o quesos curados.

Izadi Blanco 2018. Bodegas Izadi. Rioja

Hace cinco años, esta bodega ubicada en Villabuena de Álava, en la Rioja Alavesa, se propuso localizar y recuperar las variedades de uva tradicionales de Rioja, muchas de ellas supervivientes casi de manera testimonial. Tras un intenso periodo de búsqueda y trabajo, nos llega por fin el resultado de toda esa pasión y dedicación. Este Izadi 2018 es un vino que puede presumir de ser el único blanco que incluye todas las varietales riojanas autóctonas: Viura, Malvasía, Garnacha Blanca, Tempranillo Blanco, Maturana Blanca y Turruntés. Un vino para poner por delante a todos los que aún persisten con la cantinela –casi decimonónica ya- del “blanco fresquito”, considerando estos por debajo de cualquier tinto. Este Izadi (como el resto de los vinos de nuestra selección de hoy), derroca todo prejuicio.

Torremilanos Crianza 2015. Finca Torremilanos. Ribera del Duero

Estamos ante un vino procedente de un paraje que empieza a embotellarse en 1903, y cuya bodega, más de un siglo más tarde, apuesta por la agricultura biodinámica y las prácticas ecológicas. Con crianza de 22 meses en barrica y una larga vida por delante, Torremilanos Crianza 2015 constituye el vino más representativo del trabajo en esta bodega. Está elaborado con 95% Tempranillo y 5% Cabernet Sauvignon procedentes de viñedos cuya edad media es de 50 años, situados a una altitud de entre 800 y 900 metros. Los aromas de frutos rojos y negros se combinan sutilmente con matices de uva fresca, toques de café y balsámicos de tomillo y espliego. Un vino robusto y con cuerpo para grandes festines o veladas eternas.

La Sonrisa 2018. Bodega Dominio de Tares. Bierzo

Con ese nombre, ¿qué puede salir mal? La tercera añada del vino más joven de esta bodega leonesa llega al mercado como una propuesta diferente para disfrutar de un blanco atlántico singular. Este vino nació por el empeño de la bodega en demostrar que se puede elaborar un vino blanco joven con Godello y con mucha personalidad. Y para comprobarlo, basta con descorchar una de estas botellas. Como cualquier ‘chaval’ que conozcamos, es fresco, divertido y dinámico, pero también esconde sus complejidades. Tenemos ante nosotros un vino con cuerpo y estructura, que nos resultará efectivo en cualquier barra como aperitivo para acompañar una buena conversación o para subrayar platos ligeros y frescos. Su acidez cremosa y sus elegantes aromas a cítricos lo convierten en una opción idónea para el combatir el calor que ya se presenta impostergable.

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