Irune Costumero.

A la jueza María Eugenia Matia, del Juzgado de Primera Instancia de Familia de Bilbao, le tocaba aplicar nuevas medidas ante la reclamación legal de Irune Costumero de tener la custodia compartida de su hija, a la que le arrebataron por la fuerza desde la Diputación de Bizkaia por el falso Síndrome de Alienación Parental. La magistrada ha preferido tirar por la calle de en medio.

Así , amplía los días y horas que compartirán juntas madre e hija, pero mantiene la custodia sólo al padre. Llama la atención esta decisión cuando en el auto la propia jueza reconoce que “la niña presenta síntomas clínicos de tristeza por estar alejada de su madre” y también que los peritos confirman que la relación es beneficiosa para ambas y en nada perjudica a la pequeña.

La jueza no ha tenido en cuenta las críticas de la ONU a España por mantener alejada a esta madrede su hija, y tampoco ha querido tener en cuenta que distintos magistrados han imputado al servicio al menor de la Diputación, con su diputado de Servicios Sociales a la cabeza, Sergio Murillo, por la agresividad con que arrebataron a la hija de su madre.

Un auto cobarde

En este auto, Irune consigue, al menos, estar con su hija un fin de semana cada quince días y verla dos días entre semana. Pero son unas medidas muy alejadas de la custodia compartida que demandaba esta madre coraje, tal y como reclama la ONU. También la Delegada contra la Violencia de Género del Ministerio de Sanidad, la jueza Victoria Rosell, también se ha definido en este sentido tras entrevistarse con Irune hace escasas semanas.

Llama la atención la forma en que se obvia la situación de la menor a la hora de denegar la custodia compartida, todo el rato habla de la madre como si la niña no existiese.

En el auto de la juez, se reconoce que “según ha declarado la doctora Dolores Serrat, la menor está sufriendo por no tener contacto con su madre y no hay indicadores objetivos que digan que no sea bueno para la menor que esté con su madre”.

La magistrada, además, recoge que los peritos confirman que en la interacción que presenciaron entre madre e hija no ha visto ningún factor de riesgo. Asimismo manifiesta que la niña ha sufrido vivencias traumáticas como son la antigua separación de los progenitores y la posterior separación de su madre. 

En el auto también se pone que manifiesto que “la propia menor desea una relación más normalizada con su madre«.

La juez del Juzgado de Familia de Bilbao prefiere no tomar partido ante la injusticia y el error cometido por la Diputación de Bizkaia, y deja que sea otro juzgado, el de Barakaldo, el que decida al respecto.

Así, ya van para cuatro años separadas, lo que está generando a ambas, tal y como la ONU mostraba su preocupación, secuelas que serán difíciles de superar.

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4 Comentarios

  1. Cuando alguien mira la realidad con un pre-juicio o sintiéndose en posesión de la verdad, al final no ve la realidad si no sólo lo que quiere ver. Esta, como todas, no es una historia buenos y malos ni de victimas o traidores. Más bien es de conflictos entre adultos, necesidades personales y sufrimiento, en la que la única víctima, en todo caso, es el bienestar personal la estabilidad psicológica de una niña.
    Los padres seguramente, no necesitan aliados si no orientación y terapia.

  2. Conozco de primera mano este tipo de historias, habéis decidido quién es el bueno y el malo, y apodáis madre coraje sin pensar que en esta historia hay más que un supuesto Síndrome.

    Casos como este no es el único, donde uno de los progenitores llega a manipular de manera terrible al menor, para que odie a la otra parte. Es algo muy frecuente, y es considerado como «malos tratos psicológicos». Detrás de esto hay otro progenitor, al que se le trata de destrozar la vida, separándole de su hijo, y un menor, al que se le traumatiza por este motivo. Que exista un síndrome con nombre propio o no es lo de menos, lo mismo que si existe un Síndrome oficial post-secuestro, tras un atraco, o tras presenciar un crimen. Lo que hay es un delito gravísimo, exista o no tal síndrome.

    Pero en favor de la madre, generalmente lo que hay es una enfermedad, un trastorno de la personalidad, que es el motivo por el que se le retira la custodia, pero no así la patria potestad ni se le aísla, se establece un régimen de visitas que puede verse ampliado a medida que evoluciona. Y eso es lo que debe ser tenido en cuenta y no la presión mediática, si realmente a alguien le preocupa el bienestar del menor que por supuesto, también quiere estar con su madre, pero de un modo que no le perjudique.

    Le ruego investigue bien todo esto, y no pintemos un mundo de pájaros y flores de buenos de libro y malvados de película. Todos los informes que se han emitido desde diferentes instancias han sido negativos, ¿hay un complot o una conspiración? Seamos serios, estamos hablando de técnicos y psicólogos, de juezas y no de malvados seres que desean arrebatar custodias.

  3. Los comentarios son escasos y la identidad falsa. Es de gente metida hasta las cejas en el robo de niños. Nadie que no haya pasado por el mismo dolor que la madre, comentaría con tanta palabrería algo que no le afecta.
    Esa pobre madre tiene que estar sufriendo lo insufrible y no puede darse el lujo de quitarse la vida porque dejaría a su hija sola en un mundo donde el dinero está valorado por encima de la vida de un niño.
    Solo la suerte tiene a su favor, depende de quien sea el juez. Los demás factores los tiene en su contra y más por haber salido en los medios de comunicación contando su caso. Una vez más, no se hace justicia cuando hay intereses económicos de instituciones poderosas y gente que se abastece de mayor o menor medida de ellas.

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