Centro de salud de Chimeneas, en Granada, donde se produjo el presunto acoso sexual.

‘No es no’ y cada vez se va tomando más conciencia de ello tanto por parte de la justicia como de las mujeres que se atreven a dar el paso y denunciar las agresiones sufridas. El Juzgado de lo Penal número 5 de Granada juzgará el próximo 8 de enero de 2020 a un médico por un presunto delito de acoso sexual en el ámbito laboral y no por coacciones, como inicialmente comenzó a ser juzgado, sobre una enfermera a la que intentó darle un beso sin su consentimiento en la consulta de Enfermería del Centro de Salud de la localidad granadina de Chimeneas, donde la víctima había comenzado a trabajar sólo tres días antes.

La Fiscalía solicita seis meses de prisión y multa de 6.000 euros por el daño moral ocasionado a la víctima

El Juzgado de Instrucción número 4 de Granada acordó suspender el juicio oral por delito leve de coacciones iniciado el pasado 14 de febrero y transformó la causa contra el doctor F.Z.V., de 59 años, en un presunto delito de acoso sexual en el ámbito laboral, por el que la Fiscalía solicita seis meses de prisión con la accesoria de inhabilitación especial para el sufragio durante la condena y una multa de 6.000 euros por el daño moral ocasionado a la denunciante.

La denunciante, de 27 años de edad, comunicó inmediatamente los hechos al coordinador de Enfermería, que a su vez dio parte a la Dirección del Distrito Sanitario, haciendo constar la “importante crisis de ansiedad” sufrida por la enfermera, que acudió al servicio de Urgencias de otro centro de salud para ser atendida.

Los hechos se produjeron el pasado 6 de julio de 2018 en el centro de salud de Chimeneas (Granada), aunque la denunciante hizo constar en su denuncia que el facultativo ya le había hecho previamente algunos comentarios insinuantes, a los que la enfermera no les dio importancia en un primer momento.

Cuando en el centro de salud no había ningún paciente, el acusado se dirigió a la consulta de Enfermería y, sin que la denunciante se lo esperase, el facultativo le agarró las dos manos y le dijo textualmente “te voy a dar un beso”. La joven intentó eludir como pudo la presión del acusado. Cuando F.Z.V. le soltó las manos a la joven, intentó a continuación acercar el rostro de la enfermera al suyo para intentar besarla. Después de que ella le recriminara su actuación, el facultativo le respondió que ella “lo atrae muchísimo, no sólo físicamente sino también por su forma de ser, tienes algo especial”. Hay que recordar que la denunciante llevaba trabajando en ese centro de salud de Chimeneas solo tres días.

Otro mensaje de acoso cuando tramitaba la denuncia

Lejos de asumir la gravedad de los hechos, el médico volvió a entrar en la consulta de Enfermería para preguntarle si debería pedirle disculpas. La denunciante admite que pasó “mucho miedo” porque era consciente de que en el centro de salud estaban solos los dos. Por ello, asegura la enfermera, no quiso llevarle la contraria a la hora de perdonarle su actitud, ya que lo único en lo que pensaba en ese instante era que quería que el agresor se alejara lo antes posible del lugar.

El día previo a los hechos, la denunciante recibió varios mensajes de texto del facultativo, y en uno de ellos el denunciado le decía: “hay algo en ti”, acabando con un emoticono de una cara y dos corazones. Incluso cuando la enfermera estaba tramitando la denuncia ante la Guardia Civil, el facultativo le envió otro mensaje por Whatsapp en el que decía: “Hola, acabo de ver que has cambiado la guardia del lunes 9, jo, qué mala suerte”, acompañado de un emoticono de cara triste. El próximo 8 de enero un juez de Granada decidirá si es un acosador sexual o no.

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