‘Viridiana’, de Luis Buñuel, una de las películas fundamentales del cine español.

Seguro que por mal que se nos diese la asignatura de Literatura en el colegio o el instituto aún podemos recordar algunos apuntes sobre La celestina, sobre El Quijote, sobre La familia de Pascual Duarte o sobre Macondo y su universo. Historia del Arte, dependiendo de la etapa a abordar, podía hacerse algo cuesta arriba a la hora de memorizar los nombres de los artistas y los estilos que marcaron sus obras. Sin embargo, el español medio, por más formación básica que haya tenido, no ha recibido nunca ninguna pincelada sobre Buñuel o Berlanga, sobre Saura o Almodóvar.

En España, donde en diez años ha desaparecido casi un 20 por ciento de las salas existentes, el cine sigue siendo un mero entretenimiento solo entendido como arte por las élites culturales. Y esa es una percepción que quieren cambiar desde la Academia de Cine. Un propósito complejo que debe empezar, naturalmente, desde la educación, como ocurre en Francia, por ejempo, con presencia curricular o extracurricular en los temarios de colegios e institutos.

Para ello, este jueves se ha presentado en la sede de la Academia de Cine, en Madrid, el libro Cine y educación. Documento marco para el proyecto pedagógico impulsado por la Academia. Se trata de un extenso estudio de 250 páginas que además de exponer el estado de la cuestión por comunidades, plantea una guía para cambiar la situación. Uno de los coordinadores del texto, Fernando Lara, explicó durante la presentación que en esencia se trata de un documento “no dogmático que sirva para sortear las dos dificultades que hasta el momento han hecho imposible cualquier avance: la formación del profesorado y la transferencia de las competencias educativas. El texto sirve a la vez como guía de formación de los docentes y como herramienta para adaptarse a cualquier sistema y programa educativo”.

“La Academia ha hecho ahora lo que probablemente le tocaba hacer a las administraciones públicas hace ya mucho tiempo’, aseguró el presidente, Mariano Barroso”

En ese sentido el texto intenta ser exhaustivo y no dejar resquicio a la duda o la indiferencia a la hora de su aplicación. Para ello se lleva a cabo un análisis de cada curso, desde primaria a segundo de bachillerato, para abordar la mejor forma de introducir el cine como asignatura o como actividad extracurricular, y se ofrece además una guía de interpretación que facilite la formación y claves básicas a los profesores. Sin pasar por alto la cuestión de los derechos de autor, con objeto de mentalizar sobre la cuestión, este documento aspira, en definitiva, a ser una guía para docentes tanto como para políticos, con el fin último de formar a los nuevos ciudadanos para que sepan apreciar y quieran así defender uno de los grandes legados patrimoniales del país como es el cine. Y de paso, formar a espectadores/ciudadanos críticos.

Mariano Barroso, presidente de la Academia, participó también en esta presentación y no dejó pasar la ocasión para recordar la falta de compromiso político con el cine como bien artístico: “La Academia ha hecho ahora lo que probablemente le tocaba hacer a las administraciones públicas hace ya mucho tiempo”, aseguró. Y lo hizo ante una audiencia, en la que además de muchos de los directores citados en el texto, había también representantes PSOE, PP y Ciudadanos que, en los tres casos, agradecieron el esfuerzo y se comprometieron a convertir los anhelos compartidos en un hecho.

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