Nunca hasta ahora hemos necesitado tanto una buena salud mental, la gente en nuestras calles, en los mercados, en las tiendas, en las redes sociales, en los medios de comunicación, en el Congreso de los Diputados… esta en general muy crispada, enfadada, abatida, triste. La situación actual nos supera, quedan pocos resquicios para la esperanza, y eso hace que nos enfrentemos a la vida con mal talante, como si viviéramos en un perpetuo enfado.

Yo quiero hacer un ejercicio de sanación mental, quiero pintar color a este año, no quiero dejarme abatir, quiero encontrar tiempo para la esperanza, para la risa, para los colores alegres, para querer a mis semejantes. Me niego a estar enfadada a perpetuidad, que todo me deprima, me entristezca o me enfade.

Quiero centrarme este año en todo lo bueno que ocurre a mi alrededor, como el trabajo voluntario que tras Filomena, han ejercido miles de españoles, sin más recompensa que el de sentirse útiles para los demás. Aprovecho para dar las gracias a todos esas personas anónimas que cargadas de pala, han ayudado a hacer transitables nuestras calles, a todos los voluntarios de las diferentes ONGs de Mensajeros de la Paz, Cáritas, Comedor de los Pobres, del Banco de Alimentos que se han volcado con los más vulnerables, dándoles comida, mantas, alojándoles en albergues, etc…a todos los de la Asociación de coches 4X4, que desinteresadamente han puesto sus coches a disposición de los ciudadanos, llevándoles alimentos, trasladándoles a hospitales, etc…

Si bien es verdad, que una sociedad del bienestar no puede depender de la caridad; cuando en una ocasión como la actual, las cosas se desbordan y las administraciones con mayor o menor acierto, no pueden dar solución por si mismas a los problemas, es de agradecer la solidaridad de los ciudadanos. Nos da confianza ver que hay gente buena, sin intereses de ningún tipo, solidaria, dispuesta a arrimar el hombro ante las dificultades, esto hace que nos reconciliemos con la especie humana.

Disfrutemos de los días de sol para recargar las pilas y verlo todo de otro color. Aprovechemos estas bajas temperaturas para leer ese libro que siempre hemos querido leer, pero no sacábamos tiempo para hacerlo; escuchemos música que alimenta nuestro espíritu, nos da paz y nos anima a ver que el final está más cerca; aprovechemos para jugar en familia a cualquier juego de mesa, con el que divertirnos juntos y que nos haga sonreír. La sonrisa ese elemento ¡tan necesario para nuestra salud mental!, la sonrisa que nos hace sentir mejor, nos anima, nos alegra y nos ayuda a encontrar la fuerza para continuar.

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