Escándalo en unas oposiciones a catedrático de instrumentistas de cuerda en el Real Conservatorio de Música de Madrid, tras dimitir varios de los miembros del tribunal. Hacía 30 años que no se convocaban estas oposiciones.

Varios de los candidatos instrumentistas de cuerda -violín, viola, violoncelo y contrabajo-, descolocaron al tribunal

Nada transcurrió como estaba previsto. Varios de los candidatos instrumentistas de cuerda –violín, viola, violoncelo y contrabajo-, descolocaron al tribunal. No estaba previsto que uno de los candidatos fuera un virtuoso y que interpretará un concierto de dos horas, con la interpretación de seis obras, de forma tan perfecta.

El examen a catedrático de Instrumentista de cuerda en el Real Conservatorio de Música de Madrid consta de en primera fase de un examen teórico de dos horas, seguido de un examen práctico, un concierto de dos horas, con la interpretación de seis obras.

Y es aquí cuando el tribunal se descompone y presentan su dimisión dos de sus miembros, dejando las oposiciones en el aire. Quizás fueron honrados y no se atrevieron a seguir con la farsa. Los hechos parecen confirmar que muchos o todas las plazas estaban adjudicadas de antemano.

Insólita y extraña

De “insólita y extraña” así ha calificado CCOO de Madrid la decisión de la Consejería de Educación de disolver el tribunal de oposiciones al Cuerpo de Catedráticos de Músicas y Artes Escénicas en las especialidades de violín, viola, violoncelo y contrabajo. “Insólita por dos motivos, porque la disolución se ha producido en el proceso final de valoración, a falta de una sola prueba, y porque se basa en una razón carente de fundamento y base jurídica, e incluso de toda lógica y sentido común”, ha denunciado la secretaria general de la Federación de Enseñanza, Isabel Galvín.

Este despropósito se inicia con la renuncia de dos vocales motivada exclusivamente por discrepancias entre los miembros del tribunal en la valoración del ejercicio práctico, al ser la interpretación instrumental casi perfecta.

Anteriormente hubo de ser separada otra de las vocales por no cumplir los requisitos exigidos, ya que era una catedrática en prácticas, es decir, “tenía plaza pero no había sido nombrado oficialmente por el Ministerio de Educación”. Al quedar entonces el tribunal con menos de la mitad de sus miembros ya no era posible que siguiera adelante con el proceso.

El tribunal, estaba compuesto por un presidente, José Antonio Campos, una secretaria, Celia M. Campa, y tres vocales, Alano Melchor Kovacs, Joaquín Torre y Jorge A. Muñoz Martín. La ley permite que se pueda continuar con los exámenes con solo cuatro miembros, a pesar de que ya se había realizado la primera prueba.

El quid de la cuestión es que la discrepancia en la valoración de las pruebas prácticas no puede ser motivo de renuncia por parte de los miembros de un tribunal, ni puede ser aceptada por la Administración educativa por ser consustancial a la función misma de todos los tribunales. “De hecho”, mantiene CCOO, “esta decisión sienta un peligroso precedente que puede hacer inviable cualquier tribunal”.

Indefensión

Para Galvín, “la actuación es tan inaudita que nos conduce a pensar la existencia de otros motivos de fondo para aceptar las renuncias y disolver el tribunal, en cuyo caso deberían emprenderse los cauces oportunos para reconducir el proceso de modo que se garanticen los principios de igualdad (14 CE), mérito y capacidad (103 CE).

CCOO denuncia que los opositores y opositoras quedan en total indefensión, dado que los aspirantes que no obtengan el resultado deseado al final del procedimiento tienen expedita la vía del recurso de anulación de todo el proceso.

El sindicato solicitó ayer lunes 15 de julio, por escrito, al director general de RRHH, Miguel José Zurita, una aclaración de esta decisión, aparentemente arbitraria, y que se inicien de inmediato las actuaciones que permitan la finalización de este proceso de concurso-oposición preservando los derechos de los y las aspirantes.

“Es normal que dentro de un tribunal haya divergencias. No lo es que dos decidan el sábado pasado que dimiten y que Zurita —director general de Recursos Humanos de la Consejería de Educación— lo acepte el lunes, sin preguntar al resto del tribunal qué ha pasado. Nos conduce a pensar que hay otros motivos de fondo”, añade Isabel Galvín, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CC OO.

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