El juicio a Pablo Campos se celebra este martes en Grecia. Foto: La Mar de Onuba.

La justicia de Grecia pide 40 años de prisión por un presunto delito de tráfico ilegal de personas a Pablo Campos Castillo, sevillano de 28 años, que en diciembre de 2018 ayudó a una familia palestina que se encontraba haciendo autostop bajo la lluvia entre las ciudades de Kavala y Tesalónica.

El joven sevillano fue interceptado por la policía griega el 9 de diciembre de 2018 cuando se encontraba a apenas 20 kilómetros de distancia de Tesalónica, ciudad a la que viajaba en su vehículo particular con la familia palestina y su pareja, una joven griega a la que había conocido tras su regreso de la India.

A apenas 50 kilómetros de Tesalónica, el ciudadano español avistó a una familia que pedía ayuda en el arcén de la autopista. “Era una noche de lluvia y frío y no dudé en detener mi vehículo y socorrerlos”, relata a La Mar de Onuba, que ha adelantado la noticia. Campos asegura que la familia a la que subió en su vehículo se encontraba “en un estado de salud lamentable”, ya que llevaban más de 40 kilómetros andando por el arcén de la autopista, según le contaron ellos mismos. “Me pidieron ayuda y me ofrecieron dinero por llevarlos hasta Tesalónica, cosa que me ofrecí a hacer de manera gratuita y altruista”, explica Campos.

Este joven sevillano, que llevaba viviendo desde hacía cuatro años en el país heleno, había colaborado varios años en acciones de ayuda directa a personas refugiadas en caso de exclusión y conocía que en la ciudad griega a la que se dirigían había varias ONG que podrían ofrecerles algún soporte y cubrir las necesidades de la pareja y su hijo. Por ello, su intención inmediata fue la de acercarlas hasta alguna de esa organizaciones antes de volver su domicilio.

Cuando apenas faltaba unos 20 kilómetros para llegar a su destino, fueron interceptados  por la Policía en un control rutinario. Allí mismo comenzó una pesadilla que aún perdura hasta hoy.  El joven sevillano y su pareja fueron detenidos y acusados de transportar ilegalmente a refugiados, que Grecia considera un delito de tráfico ilegal de personas.

Incomunicado y deportado

Tras requisarles el móvil, Campos fue retenido en unas dependencias policiales cercanas a un centro de internamiento para personas sin documentos sin que les informaran siquiera de sus derechos durante tres días. La Fiscalía griega le imputó el 12 de diciembre de 2018 el presunto delito de tráfico ilegal de seres humanos, para el que solicita una condena de 40 años de prisión.

Tras imponerle una fianza, el ciudadano español fue deportado y considerado oficialmente una “persona peligrosa para el estado griego”. El joven sevillano ha presentado tres recursos para paralizar el proceso y poder regresar a Grecia para reencontrarse con su pareja. Este martes 25 de febrero se celebra el juicio tras serle notificada la fecha el pasado 12 de enero.

Campos lamenta que el Estado español no le haya prestado ningún tipo de ayuda jurídica ni personal. “Me han dicho que no pueden hacer nada, y que la única ayuda que me podrían ofrecer vendría en el caso de que hubiera una condena para evitar ser internado en una cárcel griega”, cuenta a La Mar de Onuba.

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