A las tres víctimas mortales confirmadas por la tarde se sumó, ya pasada las 1:30 horas de la madrugada, el joven sacerdote Rubén Pérez Ayala, de 36 años, que había sido trasladado al hospital por las heridas y al que le administró la unción su hermano Pablo, también sacerdote diocesano.

A las 15:00 horas se produjo una fuerte explosión por una posible fuga de gas en un edificio perteneciente a la parroquia de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real, en la calle Toledo, 98.

El sacerdote Matías Quintana fue rescatado con vida de la explosión que provocó el derrumbe de parte de un edificio de seis plantas en el número 98 de la calle Toledo, en el centro de Madrid.

Pérez Ayala fue ordenado sacerdote por Carlos Osoro, el pasado mes de junio tras formarse en el seminario Redemptoris Mater de Madrid.

“He tenido la experiencia a lo largo de este tiempo de seminario de que la felicidad no está en vivirlo todo para uno mismo, sino en donarse a los demás”, aseguraba en una entrevista sobre su vocación en la web del Arzobispado el año anteriorv.

La parroquia de Virgen de la Paloma era el primer destino como sacerdote de Pérez Ayala. En su primera Misa el pasado mes de junio, invitó a los fieles «a mirar al Señor, a confiar en Él», y que «cuando vengan las dificultades, gritemos al Señor». «Experimentarás que el Señor es tu tranquilidad. […] Que podamos experimentar la alegría de que el Señor está con nosotros», aseveró.

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, que permanece en contaco con la familia Pérez Ayala, ha mostrado su tristeza en Twitter y ha agradecido «su vida de entrega a Cristo y a su Iglesia».

Los bomberos señalaron que dejaron un retén en la zona de explosión y retomaron los trabajos con la luz del día, a pesar de la lluvia insistente que cae sobre la capital.

Se extingue la fuga de gas en el edificio afectado por explosión en Madrid

La fuga de gas del edificio se ha «autoextinguido» alrededor de las 11 de la noche, según explicó Carlos Hernando, supervisor de guardia de Bomberos Madrid.

En un primer momento, los Bomberos no cortaron la fuga para evitar las acumulaciones de gas y se centraron en la búsqueda de víctimas. Una vez localizados los fallecidos y tras el permiso judicial se rescataron los cadáveres.

Los servicios de emergencias se han mantenido “a la espera del corte de gas, que se ha autoextinguido. Hemos procedido a refrigerar, enfriar y reconocer las calderas que hasta ese momento era imposible”, ha explicó Hernando ayer en el lugar de la deflagración. También sanearon los elementos inestables de los edificios colindantes y evaluaron los elementos estructurales dañados del edificio de la calle Toledo.

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