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Un retrete puede cambiar la vida de una familia

Fermín, un indígena colombiano de la comunidad Wayúu, fue el arquitecto de su propia letrina. Nunca antes, ni él, ni su familia, habían usado un baño. Alrededor de 673 millones de personas no disponen de este artículo de primera necesidad. UNICEF ayuda a comunidades indígenas de ese país para que construyan sus propios retretes, una la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

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análisis

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En el extremo norte de Colombia, donde el amarillo de las dunas de arena se entrelaza con el azul intenso del mar Caribe, se encuentra la majestuosa, pero empobrecida región de La Guajira. Un lugar mágico y enigmático, en el que la belleza de sus paisajes desérticos, repletos de verdes cactus y coloridas rancherías, contrasta con la extrema pobreza en la que vive más del 60% de su población, casi toda perteneciente a comunidades indígenas.

Es allí donde, por absurdo que parezca, generaciones enteras han crecido sin saber qué es un baño; sin haber visto jamás uno en su vida y donde para hacer las necesidades básicas, deben caminar kilómetros, buscando algo de privacidad.

No importa la edad. Centenares de indígenas de la región desde que aprenden a dar los primeros pasos, saben que para orinar o defecar deben buscar puntos lejanos a sus rancherías, corriendo el riesgo de encontrarse con una serpiente o ser atacado por algún extraño.

Por años La Guajira fue un gran baño a cielo abierto, con agua escasa, dunas convertidas en inodoros y centenares de niñas y niños afectados por enfermedades asociadas a la falta de saneamiento e higiene.

La experiencia de Fermín

Así creció Fermín. Un líder indígena Wayúu de la comunidad rural de Elepelio, quien hoy ostenta el título de ‘el arquitecto’, porque gracias a él y con ayuda de UNICEF Colombia y la Fundación Baxter International, hoy 158 personas de cuatro comunidades rurales wayúu del municipio de Manaure construyeron letrinas, como parte de un proyecto que busca erradicar la defecación al aire libre.

“El proyecto que llegó fue de UNICEF. Anteriormente yo no pensaba en tener un baño. Solo veía baños en el pueblo, pero como no tenía la educación, no sabía cómo hacerlo. Pero gracias a ellos, ya tenemos nuestro baño”, dice tímidamente, entre risas, Fermín.

Él y su familia fueron pioneros en estrenar baño. Lo construyó después de una capacitación guiada por UNICEF Colombia.

“Corté un palo para el anillo, para que no se derrumbe la tierra. Puse madera, para echar barro, para poner la tapa, son 30 centímetros para poner la taza”, narra Fermín, mientras mira su letrina. A primera vista parece una casa más de la zona; es pequeña, hecha en bahareque (sistema rústico de construcción a partir de palos entretejidos y barro recubriéndolos) y junto a la puerta de entrada un improvisado lavamanos que advierte que se trata de un baño. Es un sistema conocido como baño seco.

Por fin tenemos un lugar seguro, con privacidad. Ya no ven a nadie en el monte así sentado haciendo sus cosas”, dice Fermín, quien agrega que ahora su esposa y sus tres hijos (de 6, 5 y 2 años), ya se acostumbraron y no quieren “nunca más estar sin baño”.

Actualmente, más de 15 familias se están uniendo a este proyecto, recibiendo capacitaciones para la construcción de sus propias letrinas. “La comunidad mejoró. Mis vecinos se animaron al ver el mío y empezaron a excavar los huecos y a interesarse en qué revestimiento ponerle y así”, agrega.

No es un simple baño. Estas letrinas son para estas comunidades la puerta para mejorar sus condiciones de vida, para crearles oportunidades y una manera de proteger su dignidad.

Capacitando a la comunidad

Los talleres liderados por UNICEF Colombia y la Fundación Halü, gracias financiamiento de la Fundación Baxter, se centran en explicarles a los habitantes de la región los beneficios para la salud de contar con un espacio sanitario para hacer las necesidades. Todo esto, como parte de una estrategia conocida como Saneamiento e Higiene Total Sostenible (SAHTOSO).

El objetivo es que en un lapso de tres años el municipio de Manaure llegue a ser el primer municipio certificado como libre de defecación a campo abierto en Colombia, país donde, según el Programa Conjunto de Monitorización del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 6, al menos 1,3 millones de personas aún no tienen baño y se ven obligadas a hacer sus necesidades al aire libre.

El citado Objetivo tiene entre sus metas lograr para el 2030 el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

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