Cinco meses trabajando en un restaurante de Vietnam con la intención de continuar un periplo que le llevaría hasta Camboya, lugar donde -en teoría- se albergaba la esencia del documental que tenía en mente César Cabezuelos García, el benidormense que lleva atrapado en Japón desde el 12 de marzo.

César, más conocido como Turista Bang Bang, por su trabajo de Dj y promotor de música, marchó hace aproximadamente medio año a tierras asiáticas para intentar entrevistarse con los supervivientes de la escena 60’s del rock and roll camboyano. Un esfuerzo que resultó prácticamente en vano como consecuencia del exterminio perpetrado por los Jemeres Rojos a personas vinculadas con la cultura y artistas musicales.

La siguiente parada de César era Japón, donde tenía algunas pinchadas programadas con vuelo cerrado de vuelta para el 25 de marzo. Pero lo cierto es que estando en Camboya, la situación en España con el COVID-19 fue empeorando por momentos. En este contexto de alarmismo e incertidumbre, César empezó a barajar posibilidades de salida, ya que las fronteras de los países colindantes a Camboya comenzaron a cerrarse y su vuelo hacia Japón con escala en Vietnam había sido cancelado por Qatar Airways y no se le devolvió el dinero.

Su única opción fue salir por Tailandia. El 12 de marzo, tras hacer noche en el aeropuerto de Bangkok, partió hacia Japón donde le recibieron con “un control bastante brutal”, explica César a Diario16. Solo pasaron tres o cuatro horas en territorio nipón cuando cerraron las fronteras a los españoles, recuerda. El 15 de marzo, dos días después de su llegada, Etihad Airlines le comunica que su vuelo a España había sido cancelado “sin opción a cambio o devolución del importe del vuelo”, advierte a este periódico el afectado.

Dejando a un lado las correspondientes pugnas entre agencias y aerolíneas en situaciones adversas como la presente, César se aventuró a llamar a la Embajada de España en Japón, la cual replicó al afectado con un “no tenemos tiempo para problemas personales”, afirma César. Al igual que otras personas en su misma situación en otros países, Cesar no busca que lo repatríen de inmediato pero, “al menos que me faciliten información, si hay algún espacio habilitado para nosotros hasta que la situación se normalice, o si me pueden tramitar algún tipo de visa para poder trabajar legamente mientras esto siga así”, comenta.

En Japón se han contabilizado, según datos oficiales, 3.096 casos y 68 muertes. Cifras notablemente bajas si tenemos en cuenta su proximidad con China o el atraque del crucero Diamond Princess, como segundo foco mundial de contagio. Por ahora, gracias al modelo de control establecido, informa El País, sus unidades de cuidados intensivos no están saturadas y su curva de infectados se ha mantenido plana. La gobernadora de Tokio, Yuriko Koile, ha rogado a los habitantes de la capital que “se abstengan de desplazamientos innecesarios al menos hasta el próximo 12 de abril”, adelantaba también este medio. Sin embargo, parece que en los últimos días las cifras se están disparando.

Volviendo a la historia del benidormense atrapado en Japón. Sus primeros cinco días los pasó en un hotel cápsula, para hacer del viaje una experiencia más distópica, aún si cabe. Pero no todo han sido desencuentros en el viaje de Turista Bang Bang, también ha habido tiempo para la solidaridad, y una amiga que da clases de flamenco en Osaka le invitó a su casa para pasar la tormenta juntos, donde todavía sigue. Además, sus amigos han lanzado un crowfunding sorpresa por redes para ayudar con algo de dinero a César hasta que pueda regresar a casa, pues los bolos que tenía previstos hasta la fecha se han cancelado y actualmente no cuenta con ingresos.

“Japón es un país carísimo”, advierte César, que también se las ha ingeniado para ofrecer clases de español y de paella a los oriundos de la zona, mientras dure su estancia en Japón. Por ahora, las conexiones que hay desde Tokio a España son con escala en Moscú, Emiratos Árabes o Doja. No obstante, César se encuentra en Osaka y viajar de nuevo hasta Tokio “puede resultar algo arriesgado, ya que la situación es tan cambiante que puede cancelarse de nuevo el vuelo”, comenta Turis. Por otro lado, la única posibilidad desde Osaka es un vuelo directo a Alicante el 20 de abril a 700 euros, mil euros más barato que el vuelo que puso Iberia con la Embajada ,el pasado 1 de abril, un precio prohibitivo para la economía de muchos viajantes, entre ellos, César, que ya ha perdido dos vuelos previamente.

Para evitar perder un tercero, Turis ha decidido ser previsor y esperar a que se acerque la fecha del 20 de abril “para ver si finalmente puedo volver a casa”. Mientras tanto, el buen humor, la paella, las clases de español y la solidaridad entre familiares y amigos harán el resto.

2 Comentarios

  1. Semejante sarta de mentiras en tan poco texto…
    Puedo comprarte que, como estabas ya por el sudeste asiático y que como en esos momentos España estaba peor que Japón, decidieras tirar para allá en vez de a tu país. Pero hasta ahí.
    Pero enumeremos:
    – si una compañía aérea cancela los vuelos, tiene, por ley, la obligación de acomodarte en otro vuelo o de reembolsarte el dinero (lo normal es en cupones para gastar en esa misma compañía, pero ya se han establecido pautas legales para que las compañías aéreas reembolsen el dinero en la cuenta del cliente). Así que evidentemente, ya empezamos mal si relato.
    – El día 15 de marzo no había casi ningún tipo de controles que franquear en el aeropuerto ni se exigía ningun tipo de medidas para desplazarse.
    Hasta hace menos de mes como quien dice, como mucho regulaban la temperatura, y poco después empezaron a hacer análisis de coronavirus (de los cuales te enviaban los resultados a casa) y pidiendo a la gente que usara taxi o vehículo privado y no trenes y buses para ir a donde viven/alojan, y es ahora cuando te obligan a quedarte en el aeropuerto hasta tener los resultado.
    Segunda mentira cazada.
    – Vayamos a la tercera mentira: la embajada, los medios, las mismas compañías aéreas, daban información sobre como repatriar a los españoles que else encontraban allí. No había ni que llamarles siquiera para enterarse que habían flotado varios vuelos para repatriarlos.
    Puedo entender que, buscando contactar con ellos, no viera la web y llamara por teléfono, pero es que resulta que desde marzo tiene el telefono de emergencias 24/7 y daban la información de cuándo, cómo, dónde, cuánto, etc podía coger el vuelo.
    Otra cosa es que se pasara por el forro estas informaciones y a toro pasado haya querido exigir un vuelo porque el que se floto no le viniera bien.
    -la cuarta: 1700€ por un vuelo de repatriación? No te lo crees ni tú, además que no hay que ser muy listo (y creo que eso lo dan en primero de carrera de periodismo, lo de contrastar la información), para buscar en internet el precio real: 300-350€ por persona por el vuelo.
    Se queja de que el vuelo de vuelta le sale a 700€ desde Osaka hasta Alicante cuando suele ser lo normal…?

    Y podría seguir, pero creo que ya queda claro la sarta de sandeces aquí escritas, por no hablar de que es ilegal dar clases de nada con visado de turista, pero eso allá él…

    Hay que tener pocos dedos de frente para darle pávulo a un tío que solo busca minutos de fama, todo hecho y mascado y a su santa voluntad y que quiere aprovecharse y dejar mal a la gente que de ha dejando la piel por ayudar a muchos

  2. Ya lo dijo la chica de arriba todo. Y eso de que quedó atrapado….
    Pidió ayuda ayer en un grupo de Facebook. Un mes después de que el gobierno hubiera dicho que regresáramos.
    Yo vivo en Tokyo y tengo e-mails de la embajada a cada rato. Y este señor entró en Japón cuándo todos los vuelos comenzaban a cancelarse. Pero ahora que el trabajo se le acabó (no sé con qué visa) quiere volver. Tuvo un mes para volver. Y las compañías te devuelven el dinero. Porque yo tenía un vuelo para volver a Tokyo el pasado 12 de abril y tanto iberia como Aeroflot me han devuelto el dinero.
    Vergüenza de artículo sin contrastar.

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