Nací el mismo año que la Constitución. Eso quiere decir dos cosas: que tengo más años que un árbol, y que empiezo a tener problemas de salud.

Esto último no debería ser un problema, puesto que su artículo 43 dice que vela porque reciba una atención médica adecuada y vigila mi salud.  

Por desgracia esto no es así. Soy un paciente con defensas bajas y bronquitis crónica al que hace unos meses la Comunidad de Madrid le negó que le atendiese un especialista, a pesar de indicarles que me encontraba peor, dando como resultado que estuviera durante meses con una bacteria potencialmente mortal en las vías respiratorias.

Después de este error monumental, creía que ya no volvería a tener problemas con ellos, pero no fue así. En noviembre de 2.020 me empezó a crecer un bulto en la pierna, por lo que fui a mi médico de familia.

Tras observarlo, decidió que debía verlo un dermatólogo, para lo cual me dio un volante. La cita llegó para el 23 de abril, cuatro meses después de que me dieran el volante y cinco desde que me empezó a crecer.

Como estoy sin una valoración de un especialista, pudiendo ser algo grave o no (puesto que quien lo tiene que ver no lo ha visto), puse una reclamación de nuevo en la Comunidad de Madrid, que se negó hasta por tres veces a darme un número de registro y la contestación por escrito.

Tuve que poner una segunda reclamación en febrero para que me contestaran, y casi mejor que no lo hicieran, desde Atención al Paciente (los mismos que con la Pseudomona me dijeron que no me podían atender porque tenían mucha gente) para decirme que no me podían adelantar la cita porque el médico la había puesto con prioridad normal.

Para rematar la jugada se les olvidó eliminar de la plantilla que deben tener para decir a la gente “te jodes, esto es lo que hay” una especialidad de Traumatología y fecha de noviembre de este año. Compadezco a la persona que tiene cita en esa fecha y estará con dolores sin que vayan a hacerle caso.

Por desgracia somos muchos los que estamos en esta situación. Desde el gabinete del Consejero de Sanidad de Madrid, hablando con ellos por teléfono, me llegaron a decir que si me adelantan la cita a mí con cuatro meses al que tiene cuatro meses y medio también deben adelantársela. ¡Evidentemente! 

Según la asociación el Defensor del Paciente, cuando para una cita ordinaria se excede de un mes para ver al facultativo, se está poniendo en riesgo la vida del paciente y el pronóstico de su enfermedad (¿Qué pasa con cuatro o cinco entonces?).

Existen otros mecanismos para elevar tu queja. Acudí a otro de ellos, el Defensor del Pueblo, quien la ha admitido a trámite y le ha solicitado información el 5 de marzo a la Comunidad de Madrid.

El problema con esta opción es que las administraciones tienen hasta tres meses para contestar. Es decir, que las mismas lo harán cuando nos haya visto un médico y, o nos han curado, o nos han dicho que tenemos cáncer.

De momento ya llevo tres meses esperando, y me queda otro, sin saber qué tengo realmente, porque quien tiene que decir algo no me ha visto.

En esta situación estamos miles de españoles, que ponemos reclamaciones que van a la papelera del funcionario de turno y que no tenemos un cauce para cuando se produce un abuso administrativo. 

La consecuencia de esto es que la gente muere. Esperar meses a que te atiendan nos cuesta vidas, nuestras propias vidas, la única “justicia que tendrás” es si tienes un daño irreparable o te matan, en cuyo caso conseguirás tú o quien te sobreviva dinero. Pero el dinero no sustituye a la vida, y la vida no la están protegiendo. 

Nací con la Constitución Española, pero ésta no me está defendiendo. 

Antonio Úbeda Montero

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