El inicio de curso estará marcado por la desigualdad: Los nativos digitales también sufren la brecha digital, a pesar de lo que puede esperarse.  Por eso, desde UGT se exige la puesta en marcha de un Plan Nacional de Inclusión Tecnológica que incluya medidas para este y otros colectivos olvidados por las Administraciones Públicas (AAPP)

El inicio del año escolar 2020-21, está marcado por la pandemia de la Covid19, y vendrá acompañado de un elevado número de clases a distancia, impartidas a través de medios digitales.

Este uso masivo y generalizado de nuevas tecnologías volverá a emerger la gran brecha digital que sufre nuestro sistema escolar, en términos de infraestructuras digitales (ausencia de conexiones de alta velocidad en las escuelas, así como dotación de ordenadores, pizarras electrónicas, etc.) o de competencias del profesorado.

El alumnado de Educación Secundaria,  FP e incluso el universitario también sufre las brecha digital

El tamaño y alcance de esta desigualdad tecnológica hace que, en muchas ocasiones, se pierda de vista cómo esta afecta a nuestra juventud, en la creencia de que al identificarlos como “nativos digitales”, ya están exentos de sufrir estas carencias.

UGT denuncia que “nada más lejos de la realidad: nuestros adolescentes también sufren, y mucho, los efectos de la Brecha Digital”. Por eso, hay que tener en cuenta las desigualdades formativas, que se agrandan dependiendo del lugar donde se viva, la falta de acceso a dispositivos adecuados o a una conexión funcional a Internet, condicionadas todas ellas por las diferencias de recursos económicos.

Por eso, desde el sindicato denuncian “los niveles de riesgo de pobreza tan alarmantes entre población joven”.

Según un estudio del INE, citada por UGT, “un 13,3% de nuestros jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años no disponen de suficiente formación digital como para usar recursos de aprendizaje online o manejar una hoja de cálculo”.

Dicho de otro modo: unos 800.000 estudiantes de Formación Profesional, ESO, Bachillerato o Universidad, no podrán redactar en un procesador de textos, no podrán hacer una presentación informática que plasmase sus tareas escolares o subirla a un espacio común en Internet.

Las dificultades del medio rural, y la barrera que supone esto supone para garantizar la igualdad de oportunidades educativas y laborales para los jóvenes

Si se desglosan estas carencias, un 12% de las personas adolescentes no acreditan ni una sola competencia informática básica, como la capacidad de editar una foto, crear una presentación o usar una hoja de cálculo. Otro 7,7% solo sería capaz de hacer una de las tres tareas anteriores. Entre ambos colectivos, estamos antes 800.000 personas con edades comprendidas entre los 16 y los 24 años carecen de la mínima formación necesaria para estudiar online.

Las dificultades de nuestra juventud, opacadas por la idea equivocada de que han nacido “con un móvil debajo del brazo”, se hacen mayores a medida que incrementa la dificultad de la tarea a desempeñar. Si un 90% de ellos demuestran saber copiar un fichero, este porcentaje baja 78% a la hora de confeccionar una presentación online, reduciéndose al 44% si se demanda funciones avanzadas en una hoja de cálculo. Hasta tal punto llegan las carencias, que sólo un 14,5% de nuestra juventud sabe programar, una habilidad digital que, por si sola, dota de una elevadísima empleabilidad. No cabe ninguna duda que las personas con estas insuficiencias tendrán muchísimo más difícil desarrollar su formación, lo que representa un severo problema de desigualdad y un freno al ascensor social que representa una educación de calidad.

Para UGT, es necesario “hacer frente a la falta de estas habilidades, un lastre para un futuro empleo cada vez más digital, precisa medias urgentes y prioritarias”.

No podemos esperar más: “no se trata de una carencia que pueda resolverse de la noche a la mañana; precisa de inversión, tiempo, planificación y sensibilización. Nos jugamos el futuro de nuestra juventud y, por tanto, de nuestra economía y nuestra sociedad en términos de igualdad y justicia social”.

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