Cientos de miles de trabajadores y trabajadoras se encuentran teletrabajando por primera vez desde que se decretase el Estado de alarma y se implementara seguidamente el confinamiento como medida de seguridad durante la crisis sanitaria del coronavirus. De esta manera, se está poniendo en práctica un modelo que en un futuro próximo será más habitual, según auguran algunos expertos.

La compañía Actiu ha realizado un estudio entre aproximadamente 400 profesionales de múltiples perfiles, de empresas de diferentes sectores, que viven en distintas zonas de la geografía española que, obligados por el confinamiento, teletrabajan por vez primera, y que han pasado, de un día para otro, de trabajar en la oficina a hacerlo en sus casas. El objetivo de este análisis es “disponer de una información muy valiosa, basada en una experiencia real, que permita identificar las ventajas e inconvenientes de este modelo, para mejorarlo”, informan desde de compañía.

Por un lado, el informe revela que “el 73% de los encuestados prefieren volver a su entorno de trabajo, aunque afirman que les gustaría teletrabajar algún día a la semana y solo el 10% restante responde que nunca”. Entre los perfiles laborales, “el 18% de los encuestados tiene un trabajo administrativo, el 16% de marketing y comunicación, el 13% de gestión de equipos, el 9% comercial, el 6% financiero, el 5% relacionado con las TIC, otro 5% con la creatividad y el diseño, un 1% de soporte y el resto, un 23%, otros perfiles”.

En cuanto a la organización de los encuestados, “el 76% ha dedicado o tiene un lugar específico para teletrabajar en su casa y el 24% restante no, lo que le obliga a compartir la estancia. Respecto al horario, el 45% mantiene el mismo horario que en la oficina y el resto, el 55%, es flexible en su complimiento”. El estudio también repara en la coordinación del teletrabajador o la teletrabajadora con la empresa y, en este sentido, “el 45% afirma que la empresa les ha dejado que se organicen a su aire, el 39% que tiene unas tareas a realizar, el 29% que trabaja de acuerdo a unos objetivos, y el 24% dispone de un sistema de fichaje. 

Sobre la necesidad de socializar, desconectar del trabajo y la disponibilidad de mobiliario ergonómico para la oficina en casa, el estudio de Actiu la divide por orden de importancia. “El 56% de los encuestados echan en falta una mayor relación con los compañeros, el 33% momentos de desconexión, el 32% un espacio y mobiliario adecuado y el 22% herramientas tecnológicas ágiles y flexibles.

Por otra parte, en la identificación y valoración de los aspectos negativos del teletrabajo destaca con un 46%, “la sensación de no parar de trabajar, le sigue, con un 36%, la falta de interacción con los compañeros, tras ella, con el 35% la falta de interacción con el equipo, con un  29% no salir de casa (claustrofobia),  aislamiento, con un 27%, la falta de actividad física, con el 16% perder la vinculación con la empresa, con el 11% pereza, menos iniciativa, menos competitividad y también con un 11% comer más”. Finalmente, el estudio revela que “un 30% considera que el teletrabajo puede ser un hándicap en su progreso laboral, frente al 70% que considera que no lo es”.

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