Parece que 2019 terminará siendo un verdadero annus horribilis para algunas grandes tecnológicas. A la polémica de la privacidad de sus usuarios por escuchas a través de sus asistentes de voz, se suma ahora la denuncia presentada en un tribunal de California (EE UU) contra Samsung y Apple por los niveles de radiación de radiofrecuencia presentados por varios de sus smartphones (iPhone y modelos de Galaxy), al parecer superiores a los permitidos con el consiguiente peligro para la salud.

Se trata de una denuncia colectiva que se asienta en numerosos estudios científicos que, según los demandantes, “han mostrado que la exposición a la radiación de radiofrecuencia afecta a los organismos vivos”. Como base de la demanda, el colectivo hace referencia a una investigación publicada originalmente por el diario The Chicago Tribune. Según ese diario, diversos estudios demuestras que, en personas que llevan el teléfono móvil en el bolsillo de la camisa o del pantalón, los niveles de radiación son hasta un 500 por ciento superiores a los límites permitidos.

“Todos los terminales cuentan con la certificación de la Comisión Federal de Comunicaciones de EE UU”

Por todo ello, el colectivo demandante ha reclamado que se lleve a cabo un estudio pormenorizado para determinar el impacto real de la radiación de esos móviles, y exigen además que las compañías implicadas se hagan cargo de los costes de monitorización médica.Los denunciantes asumen que los fabricantes, Samsung y Apple en este caso, debían conocer esos riesgos, por lo que consideran que se trata de un caso de “negligencia, ruptura de la garantía, fraude de consumo y enriquecimiento injusto”.

Si bien los posibles efectos de la exposición a estas radiaciones, según los demandantes, incluyen el riesgo de cáncer, daños genéticos, cambios en el aparato reproductor, déficits de memoria o desórdenes neurológicos, entre otros, no ha llegado a probarse científicamente que esos efectos lleguen a producirse como efecto directo de la exposición a los teléfonos móviles.

Por ello, aunque el miedo a la exposición a los móviles no es nuevo, sí que lo son los recelos a los estudios de radiación de radiofrecuencia independientes. Dado que los resultados fluctúan con márgenes asombrosos según el responsable del estudio.

La Comisión Federal de Comunicaciones de EE UU tiene establecidos actualmente unos límites de absorción de radiofrecuencia en 1.6 vatios por kilogramos, y todos los terminales incluidos en la denuncia contaban con su certificación.

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